Gobiernos central y vasco llevan clima de consenso a nuevas ventajas fiscales

Madrid, 19 jul (EFE).- Los gobiernos central y vasco han certificado hoy un clima de relaciones “normalizadas” y sin conflicto para acordar la nueva Ley del Cupo y modificar el Concierto Económico, que se nutrirá de nuevas ventajas fiscales en el IRPF y en los impuestos de sucesiones, donaciones y sociedades.

Un clima que “nada tiene que ver” con el “desafío independentista radicalizado” que se está viviendo en Cataluña, ha señalado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al término de la reunión de hoy con la delegación del Gobierno vasco destinada a dar impulso a la situación económica y financiera de Euskadi.

Efectivamente, se ha celebrado en Madrid la Comisión Mixta del Concierto Económico que ha sellado la actualización de la Ley del Cupo vasco, de modo que queda lista para su paso por las Cortes Generales, lo que ocurrirá en septiembre, y para su posterior entrada en vigor.

El Gobierno se asegurará de que no haya imprevistos en el trámite parlamentario y, por ello, hablará con los grupos, especialmente con Ciudadanos, pues este partido en ocasiones ha expresado sus reticencias a dar ventajas a Euskadi.

Precisamente, ventajas fiscales ha logrado el Gobierno vasco, cuya delegación han encabezado su portavoz, Josu Erkoreka, y el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu. También han asistido los diputados generales.

Ha sido el propio consejero el que ha destacado que el de hoy resulta “un muy buen acuerdo para Euskadi” y no sólo por esos logros en materia fiscal o por las compensaciones de tesorería derivadas del nuevo Cupo, sino porque se han consagrado unas relaciones presididas por “la normalidad y el no conflicto”.

Montoro, en esta línea, ha calificado las relaciones con el País Vasco como “francas, leales y colaboradoras” y, así, aunque veladamente, ha distinguido este clima de consenso del “desafío secesionista” de Cataluña.

Gracias a la franqueza del diálogo entre las administraciones, el Concierto Económico cambiará más de 20 de sus artículos para mejorar la capacidad tributaria de las haciendas forales.

En el IRPF se fijará la exacción de las retenciones de rendimientos laborales prestados en el extranjero, en teletrabajo y en los operadores del mar enrolados en embarcaciones radicadas en los puertos vascos.

Asimismo, en el impuesto de sociedades se elevará el umbral de tributación a un volumen de operaciones de 10 millones, frente a los siete actuales.

Igualmente, Euskadi gestionará los tributos de quienes ejecuten el 75 por ciento de su volumen de negocio en el territorio vasco, a pesar de que tengan su domicilio fiscal en otro punto de la geografía española.

Y en lo que concierne al impuesto de sucesiones y donaciones, Euskadi también recaudará este tipo a los herederos de aquellos ciudadanos vascos fallecidos en el extranjero.

Estas ventajas fiscales se suman, por tanto, a los puntos que acordaron en mayo los dos gobiernos en la reunión que desatascó el bloqueo que desde hacía años afectaba al Cupo vasco.

Lo que han firmado las delegaciones de Montoro y de Azpiazu reproduce pactos hechos, como el de establecer un cupo para 2017 de 1.300 millones y un índice de imputación para el quinquenio sucesivo del 6,24 por ciento.

Hay que tener en cuenta, además, las compensaciones por el impuesto de producción de energía eléctrica (40 millones), las de las políticas activas de empleo (225 millones) y las de la gestión de tributos al alcohol, al tabaco o a los hidrocarburos (87).

Las arcas de Euskadi se alimentarán también de los 1.041 millones de euros derivados del cupo líquido de 2016 y de las correspondientes compensaciones por impuestos al alcohol o al tabaco, cifradas en otros 84 millones.

En definitiva, una inyección de tesorería en las finanzas del País Vasco que, como ha afirmado Azpiazu, garantizan “la paz financiera” en el territorio, así como su estabilidad.

“Paz” y “estabilidad” son dos términos que ha empleado el consejero porque son, a su vez, fruto de la “normalización de las relaciones financieras entre ambos gobiernos” y el camino hacia los “éxitos” económico y político en Euskadi.

Montoro ha ofrecido una dimensión más global, pues, a su entender, acuerdos como los de hoy son beneficiosos para la recuperación económica, la creación de empleo y el bienestar del “conjunto de los españoles”.

También para el ministro, los números manejados hoy dan “tranquilidad a Euskadi”. Y ha añadido más adelante, dentro de esa sintonía con la administración vasca: “No entendemos la historia de España sin el foralismo”.

La senda de estabilidad presupuestaria y el cumplimiento de los objetivos de déficit hasta 2020, al igual que el plan económico-financiero al que se ajustará el Gobierno de Íñigo Urkullu por franquear la regla de gasto, formarán parte de los acuerdos alcanzados en el marco del nuevo Concierto Económico.

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