Toshiba anuncia por fin sus resultados y evita ser expulsada de la Bolsa

Tokio, 10 ago (EFE).- La emblemática compañía japonesa Toshiba, que no logra dejar atrás sus problemas contables, anunció hoy con tres meses de retraso sus resultados financieros de 2016, un movimiento con el que ha evitado ser inmediatamente expulsada del parqué tokiota.

La compañía de electrónica e infraestructura publicó el informe tras obtener un aprobado parcial de sus auditores y de retrasar en tres ocasiones sus resultados de dicho período, en el que incurrió en unas pérdidas netas de 965.660 millones de yenes (7.474 millones de euros/8.777 millones de dólares), cercanas a sus estimaciones.

Estas pérdidas se sitúan dentro de las estimaciones ofrecidas por la compañía y son más del doble de las registradas en 2015, cuando todavía trataba de reponerse del escándalo de manipulación por el que sobrestimó sus ingresos por ventas entre 2007 y 2014.

Los problemas actuales de Toshiba se deben principalmente a las dificultades financieras de su rama de energía nuclear en Estados Unidos, Westinghouse Electric, filial que se declaró en quiebra en marzo en ese país, y que causó que el grupo japonés fuera degradado a la segunda sección de la Bolsa de Tokio el 1 de agosto.

Los reguladores dieron como plazo hasta hoy para que la compañía presentara sus resultados del ejercicio fiscal de 2016, que finalizó el 31 de marzo, a riesgo de ser expulsada de la plaza nipona, una eventualidad que Toshiba evitó hoy, al menos por el momento.

Toshiba adquirió a Westinghouse en 2006 de British Nuclear Fuels, una operación multimillonaria que falló por el incremento de los costes de la energía nuclear a raíz de las nuevas normativas de seguridad aprobadas en todo el mundo tras la crisis nuclear de Fukushima de 2011 y al abaratamiento del petróleo.

El déficit multimillonario de su rama nuclear ha llevado a la compañía a incurrir también en un patrimonio negativo de 552.900 millones de yenes (4.277 millones de euros/5.023 millones de dólares), según informó en un comunicado la empresa, que tendrá que trabajar duro para volver a ganar la confianza de los inversores.

La compañía ha tenido dificultades para obtener el visto bueno de su nueva auditoría, PwC Aarata, que de hecho sólo le garantizó un aprobado parcial al no estar de acuerdo con el informe anterior.

PwC Aarata cree que los ejecutivos de Toshiba deberían haber incluido las pérdidas del sector nuclear en los resultados de 2015, cuando ya deberían haber sido conscientes de ellas, y ha pedido a la compañía que revise sus ganancias anteriores.

“Toshiba ha llevado a cabo numerosas investigaciones con expertos independientes sobre el momento del reconocimiento de las pérdidas”, dijo hoy Toshiba en otro comunicado en el que aseguró que “no se ha encontrado ninguna evidencia” que indique que debería haber sido inscritas antes del trimestre de octubre-diciembre de 2016.

Pese a las cuantiosas pérdidas netas, el conglomerado nipón obtuvo en el ejercicio de 2016 un beneficio operativo de 270.788 millones de yenes (2.095 millones de euros/2.460 millones de dólares), tras las pérdidas operativas de casi el doble de 2015.

Su facturación se redujo, por su parte, un 5,5 % hasta los 4,87 billones de yenes (37.693 millones de euros/44.254 millones de dólares), sobre todo ante la desconsolidación de Westinghouse de la matriz y pese a las “elevadas ventas” de su segmento de Memorias y discos de almacenamiento, que aumentaron un 8 %.

La rentabilidad de este sector fue lo que llevó a Toshiba a escindir y poner en venta su rama de chips, la segunda de mayor cuota de mercado mundial tras la surcoreana Samsung Electronics, en un intento por inyectar capital y salvar su situación; la compañía está encontrando, no obstante, problemas para vender Toshiba Memory.

En este sentido, el presidente de Toshiba, Satoshi Tsunakawa, dijo hoy en rueda de prensa que “la venta no es fácil, teniendo cuenta que tenemos una investigación de monopolio”, aunque aseguró que la compañía hará lo posible para cerrar la operación antes de finales de marzo de 2018, según recogió el diario Nikkei.

Para el ejercicio de 2017, Toshiba prevé volver a la rentabilidad y embolsarse un beneficio neto de 230.000 millones de yenes (1.779 millones de euros/2.089 millones de dólares).

Su beneficio operativo ascendería a 400.000 millones de yenes (3.095 millones de euros/3.634 millones de dólares), un 77,4 % interanual más, mientras que sus ventas crecerían un 2 % hasta 4,97 billones de yenes (38.463 millones de euros/45.157 millones de dólares).

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