Cuotas, CV anónimo, vigilancia: recetas ante la brecha de género laboral

Madrid, 28 ago (EFE).- Cuotas obligatorias de representación femenina, curriculum vitae (CV) anónimo, vigilancia ante las discriminaciones y más ayudas son algunas de las “recetas” que los expertos recomiendan para hacer frente a la persistente brecha de género laboral que, sólo en términos salariales, ronda el 23 % en España.

“En cualquier variable te encuentras que la mujer está peor: más tasa de paro, más temporalidad, más parcialidad no deseada, salarios más bajos”, resume el subdirector de Fedea y coautor de un amplio estudio sobre este tema José Ignacio Conde-Ruiz.

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de este año, la tasa de paro femenina está en el 19 %, mientras que la masculina se sitúa en el 15,64 %.

Asimismo, el 73,6 % de los puestos de trabajo a tiempo parcial están ocupados por mujeres y la tasa de asalariados con contrato temporal es del 27,8 % en las mujeres frente al 25,9 % de los hombres.

“Las condiciones laborales y salarios son peores aunque están mejor formadas (…) es una inversión en capital humano, un talento que nos podemos permitir desperdiciar”, señala Conde-Ruiz.

Según un estudio de Fedea, actualmente el 67 % de las mujeres de entre 20 y 50 años ha completado la educación secundaria superior, frente al 58 % de los hombres. Y el 43 % de las féminas tiene estudios terciarios frente el 36 % de los varones.

Ese mismo estudio, que cifra alrededor del 20 % la brecha salarial, también apunta a algunas de las causas que, fundamentalmente, empiezan en casa.

“La discriminación empieza en el momento en que se decide formar una familia, ahí se abre la brecha y ya se queda abierta para siempre”, añade Conde-Ruiz.

En cifras, las mujeres dedican diariamente 2,5 horas a tareas domésticas (incluyendo cuidado infantil), 1,4 horas menos al trabajo remunerado y 1 hora menos al ocio o al tiempo libre.

“¿Están discriminadas en el mercado laboral porque el reparto de tareas en el hogar es asimétrico o hay desigualdad en el hogar porque están discriminadas en el trabajo? Es la pescadilla que se muerde la cola pero urgen medidas”, resume Conde.

Y entre esas medidas ha tomado relevancia el currículum anónimo o ciego tras una iniciativa anunciada en julio por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad para crear un programa piloto en el que participarán 63 empresas y 15 entidades.

La iniciativa, ya implantada en otros países de nuestro entorno, suprime referencias personales como nombre, sexo, edad o fotografía, con el fin de centrarlo en las capacidades de la persona candidata al puesto de trabajo a cubrir.

Para Conde-Ruiz esta práctica puede ayudar en una primera criba, pero recuerda que las barreras van a seguir estando cuando llegue la entrevista y enumera otras medidas clave para afrontar la persistente brecha laboral de las mujeres.

Para empezar, más ayudas a la familia, especialmente en lo que se refiere a la educación en la etapa de cero a tres años, así como ampliar los permisos de paternidad.

Pero, sobre todo, señala la importancia de las cuotas obligatorias de carácter temporal en determinados ámbitos -como consejos de grandes empresas, organismos judiciales- que rompan el techo de cristal, los estereotipos y sirvan de ejemplo a las nuevas generaciones.

“La cuota no ayuda a la mujer mediocre a subir sino que echa a hombres mediocres”, apunta Conde-Ruiz.

Aboga también por un organismo especifico -como una especie de defensor- que vigile estos temas en el trabajo y al que se pueda acudir ante preguntas o pruebas discriminatorias.

Desde los sindicatos apuntan a medidas similares. “Cuotas, cuotas y cuotas”, subraya Ana Herranz de CCOO que también ve vital el proyecto del CV ciego.

“Te quitas discriminaciones y prejuicios en una primera criba. Se está trabajando en ello y no se debería desperdiciar la oportunidad”, señala Herranz que reclama también más planes de igualdad, más tareas de diagnóstico y más transparencia en las retribuciones.

“Las empresas se remiten a los convenios y las brechas se esconden en los complementos que escapan de la negociación colectiva”, apunta.

Desde UGT también recuerdan que el mantenimiento de la brecha salarial en estos porcentajes implica la perpetuidad de la brecha en pensiones y apuntan, en un reciente estudio, a que esas diferencias son aún mayores en los sectores más precarizados.

Por ejemplo, en hostelería, donde las mujeres constituyen algo más de la mitad del empleo, cobran de media 12.563 euros, un 25 % de media menos que los hombres, mientras que en el comercio la brecha salarial se sitúa en el 28,67 %.

Unas cifras que, según señalaba el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder, suponen que las mujeres trabajen “gratis” todos los viernes.

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