El tipo del impuesto de sociedades cae en la OCDE pero no habrá guerra fiscal

París, 13 sep (EFE).- Los países de la OCDE continúan bajando sus tipos del impuesto de sociedades para hacerse más atractivos, pero eso no amenaza con desencadenar una guerra fiscal ni significa una menor tasación del capital, para el que aumentan los gravámenes en particular a través del impuesto sobre la renta.

Esta es una de las principales tendencias puestas en evidencia hoy por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en la presentación de su segundo informe anual sobre las reformas fiscales, que además de sus 34 países miembros incluye esta vez a Argentina y Sudáfrica.

El tipo medio del impuesto de sociedades, que era del 32,2 % en 2000, se redujo al 25,9 % en 2008 y al 24,7 % en 2016, explicó en conferencia de prensa el responsable del departamento fiscal de la organización, Pascal Saint Amans, quien puntualizó que la recaudación no ha seguido la misma evolución.

Esa disminución se explica por cambios en varios países (ocho el año pasado) como España, donde pasó del 30 % al 28 % en 2015 y al 25 por ciento en 2016.

Las reducciones han sido particularmente pronunciadas en Hungría, del 19 % al 9 % desde enero pasado.

Los ingresos por ese impuesto en la fase más dura de la crisis económica llegaron a un mínimo en 2009, cuando representaron un 2,6 por ciento del producto interior bruto (PIB) en la OCDE, pero desde entonces se han recuperado y subieron al 2,9 % en 2015, aunque ese porcentaje sigue muy lejos del 3,6 % que representaba en 2007.

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, consideró que la intensificación de la competencia sobre el tipo del impuesto de sociedades plantea un desafío a los gobiernos, que necesitan dinero para infraestructuras, servicios públicos o programas sociales.

Pero Saint Amans se esforzó en desdramatizar y dijo que su impresión es que no hay riesgo de una guerra fiscal porque parece haberse tocado fondo en ese descenso de tipos y dan muestras de estabilizarse en una horquilla de entre el 20 % y el 30 % para los grandes países.

Además, agregó, “la recaudación no se ha hundido”, entre otras cosas por la ampliación de la base imponible.

Igualmente señaló que la iniciativa BEPS dirigida por la OCDE para evitar la deslocalización de beneficios de las multinacionales con objetivos fiscales ya preveía un recorte de los tipos del impuesto de sociedades, compensado por una base imponible mayor y más transparente en su definición.

Saint Amans hizo notar que la esperada reforma fiscal en Estados Unidos, que tiene un punto de partida del tipo del impuesto de sociedades particularmente elevado (en torno al 40 %), sobre todo tendrá incidencia en la repatriación de beneficios hasta ahora alojados en territorios con una fiscalidad extremadamente baja.

La OCDE también ha constatado que en muchos países hay un desplazamiento de la presión fiscal sobre el capital desde ese impuesto de sociedades, que grava directamente a las empresas, hacia el de la renta, que pagan los individuos.

Y eso en un contexto en el que el impuesto sobre la renta ha disminuido, en especial para los grupos con menores ingresos, mientras que el IVA ha visto incrementado su tipo general en la OCDE del 17,6 % de media en 2008 al 19,2 % en 2015.

En términos globales, el peso de la fiscalidad en los 34 países de la organización se ha recuperado desde el punto bajo de 2009, cuando supuso el 32,4 % del PIB, hasta el 34,3 % en 2015, lo que significa un récord desde 1965.

Saint Amans consideró “interesante” la iniciativa liderada por Francia y respaldada por Alemania, España e Italia para establecer en la Unión Europea un mecanismo que obligue a pagar impuestos a los gigantes de internet allí donde realizan su negocio en la práctica, y no en las sedes que escogen para abonar menores tasas.

Pero insistió en que este tipo de proyectos debe tener en cuenta la perspectiva de un acuerdo de alcance internacional para que sean verdaderamente efectivos, y por ahí va el trabajo de BEPS.

De hecho, por mandato del G20, la OCDE presentará en abril de 2018 un informe sobre la localización de las empresas de la economía digital -para fijar dónde tienen que declarar sus beneficios, en función de la determinación de dónde está su negocio- que podría servir de base para una negociación para la que a día de hoy no hay consenso.

Acerca de ProfesionalesHoy 16780 Articles
Equipo editorial de ProfesionalesHoy