Vivir sin la OMC es tan imposible como vivir sin comercio

Ginebra, 1 nov (EFE).- Vivir sin la Organización Mundial del Comercio (OMC) es tan imposible como vivir sin el comercio, dijo hoy en una entrevista con Efe su director general, Roberto Azevêdo, a seis semanas de la conferencia ministerial en Buenos Aires, un cita crucial para la futura marcha de la institución.

La crisis financiera y económica que se desató en 2008 fue el detonante de un sentimiento de desconfianza general que afectó a la OMC y que, más recientemente, fue nutrida por el discurso contra el libre comercio de la Administración de Donald Trump.

Sin embargo, tales percepciones son como oleadas que suben y bajan, de acuerdo a la interpretaci√≥n del brasile√Īo Azev√™do, que no duda -en un pulido espa√Īol- en afirmar que “no hay m√°s alternativa” que seguir confiando en la OMC y en el libre comercio.

“Sin la OMC estar√≠amos en una situaci√≥n mucho peor y lo que suceder√≠a es que dentro de unos a√Īos la recrear√≠amos”, afirma Azev√™do, quien lleva cuatro a√Īos al frente de la instituci√≥n que, de una parte, es el foro donde se negocian las reglas del comercio internacional, y por otra, vigila por su respeto.

El director general considera que “se puede vivir sin muchas cosas en la vida, pero el comercio es el ox√≠geno del desarrollo” y que, aunque pueda haber modelos alternativos de desarrollo, avanzar en esta senda ser√≠a “mucho m√°s dif√≠cil y mucho m√°s despacio”.

Los 164 estados miembros de la organización tienen ante si el reto de mostrar que puede hacer avanzar la agenda del comercio no sólo libre, sino justo, una tarea que abordarán de lleno en su próxima conferencia ministerial, del 10 al 13 de diciembre.

A la capital argentina algunos temas llegar√°n relativamente “adelantados”, seg√ļn Azev√™do, quien mencion√≥ en particular el relativo a la constituci√≥n de reservas p√ļblicas de alimentos para garantizar la seguridad alimentaria y la eliminaci√≥n de los subsidios a la pesca ilegal o no reglamentada.

Pero as√≠ como Azev√™do se niega al fatalismo, igualmente intenta moderar cualquier excesivo optimismo: “en casi todos los temas, no importa lo que se haga en Buenos Aires, es probable que no lleguemos al final del camino”.

Lo importante -prosigue- es que en algunos de los temas que est√° previsto que se aborden en la conferencia ministerial “tengamos la oportunidad de dar un primer paso y despu√©s seguir con un programa de trabajo para progresar” m√°s adelante.

“Tenemos que afrontar la realidad de una organizaci√≥n de 164 miembros… ni todos est√°n de acuerdo al mismo tiempo, ni listos para dar un paso simult√°neo”, explica.

Azev√™do pide reconocer la complejidad del trabajo de la OMC, en la que los pa√≠ses “viven distintas situaciones, sea econ√≥micas, pol√≠ticas o de desarrollo”, y que la √ļnica manera de progresar es reconociendo esa heterogeneidad y mostrando “flexibilidad en los acuerdos que pretendemos alcanzar”.

Esa flexibilidad se traduce, por ejemplo, en conceder a los pa√≠ses distintos plazos para aplicar los acuerdos, garantizando as√≠ que, aunque lento, todos vayan “en la direcci√≥n correcta”.

A lo que s√≠ aspira Azev√™do es a que independientemente de la idea “que cada uno tiene en su cabeza” de lo que es libre comercio, todos los miembros de la organizaci√≥n est√©n dispuestos en Buenos Aires a ratificar su voluntad de “trabajar en favor de su liberalizaci√≥n, de eliminar los obst√°culos y de disminuir sus costes”.

“Esto s√≠ que espero que sea uno de los resultados en Buenos Aires”, insiste.

Una pieza clave dif√≠cil de mover ser√° Estados Unidos, reconoci√≥ el director general de la OMC, en vista de que este pa√≠s “ve muchas dificultades para lograr acuerdos en esa conferencia”, aunque no son los √ļnicos.

“Todos ven que las posiciones est√°n muy apartadas en temas claves”, dijo, un comentario que parece hacer eco al que hiciese hace poco la excanciller argentina Susana Malcorra, quien presidir√° la conferencia ministerial y ha pedido no olvidar de que “hay vida despu√©s de Buenos Aires”.

El mensaje es, por tanto, que m√°s all√° de lo que ocurra en la cita ministerial, la OMC seguir√° trabajando en la consecuci√≥n de la Agenda de Desarrollo de Doha, un plan de liberalizaci√≥n del comercio adoptado en el a√Īo 2000 y en el que poco se ha podido avanzar.

Azevêdo afirma, sin embargo, que la Agenda de Doha sigue viva y recuerda que los actuales temas de seguridad alimentaria y de las subvenciones a la pesca o a la agricultura, forman parte de ella.

Ello no excluye que otros puedan intentar en Buenos Aires seguir avanzando por grupos -mediante acuerdos plurilaterales- en temas más sofisticados, como el comercio electrónico, la facilitación de inversiones o el apoyo a las pymes.

Isabel Saco y Céline Aemisegger

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