La falta de acuerdos augura sólo avances limitados sobre el euro para junio

Sofía, 27 abr (EFE).- La falta de consenso entre los países de la Unión Europea (UE) y de pasos adelante por parte del nuevo Gobierno alemán, con quien contaba Francia para impulsar la reforma de la eurozona, auguran que los avances en la cumbre de junio serán sólo limitados, según constataron hoy sus ministros de Economía.

“La verdad es que nos estamos quedando sin tiempo. Necesitamos movernos de las posiciones establecidas y encontrar compromisos. Es el momento de decidir”, advirtió el vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro, Valdis Dombrovskis, en la rueda de prensa tras la reunión de ministros de Economía y Finanzas celebrada en Sofía.

Los Veintiocho debatieron por enésima vez las medidas para completar la unión bancaria en el marco de los esfuerzos por conseguir que los jefes de Estado y de Gobierno puedan en la cumbre de junio anunciar una hoja de ruta con los pasos concretos que prevén dar en los próximos meses para reforzar la eurozona frente a futuras crisis.

Sin embargo, a dos meses de la cita, las perspectivas de conseguir grandes avances son cada vez menores y se circunscriben a medidas que llevan tiempo sobre la mesa.

Dombrovskis explicó que las recientes negociaciones han arrojado “progresos” y que los ministros “están deseando trabajar hacia junio como un hito importante”.

Sin embargo, en lo que a medidas concretas se refiere, indicó sólo que es “realista” esperar un acuerdo en mayo sobre el paquete de medidas para reducir el riesgo bancario que el Ejecutivo comunitario presentó en noviembre de 2016 y que, sobre esta base, hay “espacio” para que se acuerde el cortafuegos para el Fondo Único de Resolución bancaria.

La necesidad de una mayor reducción del riesgo bancario es el mantra que invoca Alemania y otros países reacios a la reforma, como Holanda, para negarse a dar pasos en los instrumentos que suponen una puesta en común de los mismos.

Es el caso del cortafuegos para el FUR, que debería completar con fondos de los países la financiación que aportan al mismo las entidades bancarias, y cuya creación estaba en los planes iniciales para crear esta herramienta que entró en vigor en 2016.

También del Sistema Europeo de Garantía de Depósitos para proteger a los depositantes con fondos comunes cuando haya una quiebra en cualquier país, anatema para Berlín.

Por otra parte, se descarta la posibilidad de constituir un presupuesto de la eurozona para responder a crisis en un sólo país cuando los sistemas tributarios nacionales se vean desbordados.

La Comisión sólo propondrá en mayo la creación de un mecanismo que permita mantener el nivel de inversión pública en los países afectados por crisis.

La transformación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en un Fondo Monetario Europeo con mayor poder sobre los rescates, la propuesta que hasta ahora había gozado de consenso entre los países, también ha perdido algo de espacio en el discurso en las últimas semanas ante las dudas de Alemania, que en principio era favorable.

El ímpetu reformista del presidente francés, Emmanuel Macron, no ha encontrado equivalente en el nuevo Ejecutivo germano que, pese a incluir a los socialdemócratas, por el momento no se ha desviado del tradicional rechazo alemán a tomar medidas que supongan asumir en conjunto los riesgos de países individuales.

El nuevo ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, se limitó a señalar a su llegada a su primer consejo de la UE que “urge” que haya mas convergencia entre los países, sin avanzar los planes concretos del Gobierno de coalición que en los últimos días ha constatado la divergencia de opinión entre conservadores y socialistas en lo que respecta a la eurozona.

El ministro de Economía español, Román Escolano, no asistió a la reunión por encontrarse en España para asistir al consejo de ministros, pero su departamento presentó el lunes una propuesta que optar por el pragmatismo.

Prioriza que se complete un Sistema de Garantía de Depósitos plenamente mutualizado pero de forma gradual, aboga por crear un fondo financiado por los Estados y un mecanismo apoyado por el Banco Europeo de Inversiones para mantener el nivel de inversión -dejando así de lado la apuesta por un presupuesto propio- y aboga por dar más poder al MEDE para gestionar crisis.

Pese a todo España el principal apoyo para Francia, dado que Italia está paralizada por la formación de Gobierno y que Holanda, Irlanda, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Dinamarca y Suecia rechazan reformas de calado.

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