La volatilidad del mercado de cambio agita la política económica argentina

Buenos Aires, 4 may (EFE).- La volatilidad que experimenta el mercado de cambio argentino estos días, como refleja la fuerte depreciación del peso respecto al dólar, ha agitado la política económica del Gobierno, que trata de disipar la incertidumbre de una sociedad muy dependiente de la divisa estadounidense.

Las alarmas saltaron el jueves, cuando la moneda argentina se depreció un 8,62 %, después del 3,12 % que ya había descendido el miércoles, y el dólar cerró a 23,30 pesos para la venta, cantidad que dista de los 18,65 en los que se situaba el cambio a comienzos de 2018.

Esta situación hizo que a primera hora de hoy el Banco Central interviniese, por tercera vez en una semana, para incrementar la tasa de política monetaria, esta vez, en 675 puntos, a un 40 %.

La medida relajó este viernes el mercado de cambio y el dólar abrió con una bajada de 70 centavos, hasta los 22,60 pesos para la venta.

“Este es un movimiento que podía venir, que no nos agarró por sorpresa y que estamos perfectamente preparados para resolverlo sin inconvenientes”, aseguró hoy el ministro argentino de Finanzas, Luis Caputo, en una conferencia de prensa junto al titular de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Caputo hizo hincapié en que esta situación “está pasando en muchos países emergentes del mundo” y recalcó que “Argentina está muy bien preparado para absorber ahora estos shocks” porque cuenta con un “mercado de cambio flexible”.

En la misma línea, Dujovne anunció que, con el objetivo de “ratificar el rumbo” de su política fiscal, el Gobierno reducirá su meta de déficit fiscal para este año del 3,2 % al 2,7 %, lo que, aseguró, le permitirá ahorrar 3.200 millones de dólares,

Dujovne insistió en el valor de “asegurar el sobrecumplimiento” del déficit “en un contexto como el actual”, en el que, señaló, subió la tasa de interés en Estados Unidos, “las monedas emergentes se han depreciado” y hay “más incertidumbre doméstica derivada de la eventual presión fiscal que provendría de proyectos irresponsables que pretenden modificar nuestra política tarifaria”.

De esta forma, apuntó a las “presiones demagógicas” de la oposición, que trata de impulsar iniciativas en el Congreso que congelen las subidas de tarifas de los servicios públicos promovidas desde hace dos años por el Ejecutivo de Mauricio Macri, lo que, consideró, “tendría un costo de 200.000 millones de pesos (unos 9.000 millones de dólares)”.

Trató de reducir así la incertidumbre que reina entre la ciudadanía, muy preocupada por el impacto que pueda tener la situación del mercado cambiario en los precios de una economía local que, según admitió ayer el mismo jefe de Gabinete, Marcos Peña, todavía está “muy dolarizada”.

En los tres primeros meses del año, los precios al consumidor registraron un aumento del 6,7 %, en parte por el encarecimiento de los billetes de tren y autobús y de las facturas de gas, agua y luz, lo que ha llevado a varios analistas económicos a cuestionar la meta del 15 % de inflación del Gobierno para 2018.

Dujovne aseguró hoy que los objetivos “no se van a cambiar” y ratificó esas expectativas, aunque aclaró que “la meta actúa como una organizadora” del programa económico, pero “no es un pronóstico”.

Sin embargo, señaló que hay “ser realistas” y entender que Argentina “tiene un traspaso a precios del movimiento de tipo de cambio”, por lo que esto puede generar “una demora en la convergencia de las tasas de inflación” para el segundo semestre y “puede ser que en mayo” sea más elevada de lo esperado.

“Lo que más afecta el nivel de actividad es entrar en una espiral en la cual la volatilidad se apropia del mercado y la incertidumbre reina en la sociedad. Toda nuestra política está orientada a llevar tranquilidad”, aseveró.

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