Argentina echa mano del FMI para lograr un crédito que compense la caída del peso

Buenos Aires, 8 may (EFE).- El Gobierno argentino anunció hoy que negocia una línea de apoyo financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para afrontar la caída del peso frente al dólar, que tras una semana de fuerte volatilidad se depreció con fuerza este martes y cerró un 2,24 % por debajo de su valor de ayer.

Tras la leve alza que registró este lunes, el dólar volvió a desbocarse en la apertura de los mercados de hoy, lo que volvió a alarmar al Gobierno, el sector económico y la sociedad, que aunque recibe sus salarios en pesos, depende fuertemente de la moneda estadounidense y tradicionalmente trata de guardar sus ahorros en esa divisa por los continuos vaivenes del peso y la alta inflación.

Es así que poco después del mediodía, el jefe de Estado, Mauricio Macri, difundió un mensaje en vídeo con el que tratar de calmar las aguas -la bolsa de Buenos Aires abrió con una caída del 4,08 %- y anunciar que su Gobierno negocia una “línea de apoyo financiero” con el FMI.

“Las condiciones mundiales están cada día más complejas por varios factores: están subiendo las tasas de interés, el petróleo, devaluado monedas de países emergentes, entre otra variables que nosotros no manejamos”, sentenció el presidente, que habló esta misma mañana por teléfono con la directora gerente del organismo, Christina Lagarde.

En esa charla, Macri acordó con el FMI trabajar en un acuerdo que permitirá, según destacó, “fortalecer” el programa de “crecimiento y desarrollo” que lleva adelante su Gobierno y dar un “mayor respaldo” para enfrentar ese “nuevo escenario global” y evitar una nueva “crisis” en el país.

Según detalló después a la prensa el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, la ayuda solicitada a la institución financiera es la vía de financiación más barata que existe porque ese organismo “presta a tasas inferiores” a las del mercado, y recalcó que “no aumenta el endeudamiento” del país, sino que refuerza su solvencia.

Ninguna autoridad argentina dio detalles sobre la cuantía económica solicitada al FMI, que podría rondar los 30.000 millones de dólares, según apuntó Bloomberg.

Los fuertes cambios en el mercado cambiario en los últimos meses, especialmente en la última semana -el dólar comenzó 2018 en 18,65 pesos y hoy cerró a 22,80- apenas han reaccionado a las medidas tomadas el pasado viernes por el Gobierno, ya que solo ese día el peso consiguió una breve recuperación.

Estas fueron la reducción de la meta de déficit fiscal anual del 3,2 % al 2,7 % -lo que permitirá ahorrar 3.200 millones de dólares, achicando sobre todo el presupuesto en obra pública-, y la subida por parte del Banco Central de los tipos de interés de forma abrupta en una semana, hasta al 40 %, situándola como la más alta del mundo.

En su alocución, Macri insistió en que Argentina es uno de los países que más depende del financiamiento externo debido al “enorme gasto público” heredado del Gobierno de Cristina Fernández (2007-2015) y apostó por continuar con una política gradualista para equilibrar ese “desastre” en que a su juicio dejó las cuentas públicas el anterior Ejecutivo.

“Cuidando a los sectores vulnerables y al mismo tiempo creciendo y generando así más empleo y desarrollo”, añadió, convencido de que la negociación con el FMI se da pensando en el “mejor interés” de los argentinos.

Desde la oposición, fuertemente crítica con el nivel de deuda externa tomado por el Ejecutivo, figuras como Gabriel Solano, del Frente de Izquierda, señalaron que el pacto con el FMI “es la prueba de que las medidas del Gobierno fracasaron” y significarán mayor ajuste.

Mientras, el Gobierno pide a los opositores dejar de lado la “demagogia” y no continuar con un proyecto que varios grupos impulsan en el Congreso para frenar los fuertes aumentos de tarifas de los servicios públicos dispuestos por el Gobierno, que de aprobarse supondrá un millonario costo fiscal.

Desde Washington, Lagarde no tardó en confirmar, en un comunicado, que se han iniciado “discusiones” sobre cómo poder trabajar para “fortalecer” la economía de Argentina, que definió como “un valioso miembro” del FMI.

No obstante, la titular del organismo realizó el pasado marzo una visita oficial a Buenos Aires en la que se mostró “impresionada” y “felicitó” al Gobierno por sus reformas.

En las últimas décadas, la relación de Argentina con el FMI ha sido tortuosa, después de prestar financiación al país durante su profunda crisis de la década de 1990 y comienzos del 2000, y ser criticado posteriormente por las duras condiciones exigidas.

La situación se agravó durante las presidencias de Néstor Kirchner (2003-2007) y Fernández, cuando el Fondo emitió una declaración de censura a Argentina por la poca fiabilidad de sus estadísticas macroeconómicas.

Sin embargo, con la llegada al poder de Macri en diciembre de 2015, Argentina inició un proceso de normalización de las relaciones con los principales organismos internacionales y en septiembre de 2016 el FMI realizó su primera auditoría del país suramericano en 10 años.

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