Repsol buscará nuevas oportunidades en un entorno de mejores precios del crudo

Madrid, 11 may (EFE).- Repsol busca nuevas oportunidades de crecimiento a las que dedicar los 3.816 millones de euros que obtendrá cuando cierre la venta del 20 % que tiene en Gas Natural y reforzar su rentabilidad en un contexto con precios más altos del petróleo y marcado por la futura transición energética.

Así lo han indicado hoy el presidente de la compañía, Antonio Brufau, y el consejero delegado, Josu Jon Imaz, durante la junta de accionistas que se ha celebrado en Madrid, en la que han destacado los buenos resultados del año pasado y el mejor contexto del negocio, con unos precios del petróleo que mejoran desde el año pasado.

Ambos han destacado que Repsol fue capaz de generar caja y valor con unos precios del petróleo en el entorno de los 40 dólares en 2016, gracias a la mejora de la eficiencia y propiciando ahorros, y espera ampliar estas mejorar gracias a la recuperación del precio del crudo, que en el primer trimestre de 2018 se han situado en una media de 66,8 dólares el barril de Brent.

No obstante, Brufau e Imaz han mostrado su preocupación por las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, que están provocando un encarecimiento del precio del crudo, pues consideran que es un crecimiento que no es “bueno” ni “sano” e, incluso, puede tener efecto negativo en el negocio del downstream (refino, marketing y comercialización), de gran importancia para Repsol.

Brufau ha dedicado gran parte de su intervención a la manera en que la compañía va a encarar la transición energética hacia una economía con menores emisiones de CO2 y ha destacado la importancia que tiene para todos acertar en la hoja de ruta.

En este sentido, ha señalado que lo que ahora está más a mano y puede tener efecto en el corto plazo son la eficiencia energética y las renovables, pues otras cuestiones como el coche eléctrico, la captura de carbono o la sustitución del carbón por el gas, llevarán más tiempo.

Brufau ha indicado que el coche eléctrico no será competitivo hasta 2025 y se ha mostrado muy crítico con la ingente cantidad de ayudas que está recibiendo.

El presidente ha advertido de que esas ayudas en el corto plazo pueden beneficiar a ciudadanos de rentas altas en detrimento de los que no tienen capacidad para comprarse coches eléctricos, al tiempo que ha criticado que la industria automovilística alemana se esté beneficiando de toda la inversión en I+D+i y se ha preguntado si devolverán el dinero cuando obtengan grandes beneficios por la venta de ese tipo de coches.

Por eso, ha pedido que se destine también ayudas a la sustitución de los vehículos de combustión más antiguos por otros más recientes, pues pueden ser más efectivas, y ha dicho que si se fuera capaz de cambiar la fuerza de vehículos actual por nuevos motores de combustión, se reducirían las emisiones en un 26 %.

Además, ha afirmado que los costes de la transición energética no se pueden hacer recaer sobre la industria y los ciudadanos a través de impuestos indirectos, como se propone en el informe de expertos conocido recientemente, y ha advertido que dichos costes no pueden suponer una merma a la competitividad de la industria, que es la que crea riqueza y empleo estable en el país.

Durante la junta de accionistas, Brufau ha descartado el pago de un dividendo extraordinario por la venta del 20 % de la compañía en Gas Natural, que se cerrará próximamente, pues lo obtenido con la desinversión se dedicará totalmente al crecimiento de la compañía y a la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio.

No obstante, respecto a la recuperación del pago de un euro de dividendo por acción, ha señalado que habrá que esperar a ver qué se fija en la revisión del plan estratégico que la compañía presentará en junio.

La junta de accionistas aprobó los diferentes puntos que figuraban en su orden del día, entre ellos las cuentas de 2017, el nombramiento de dos consejeros externos internos independientes y la ratificación de Jordi Gual, presidente de Caixabank, como consejero.

Asimismo, dio el visto bueno a una reducción de capital mediante la amortización de acciones propias por un volumen equivalente a las acciones nuevas que se emitan durante el ejercicio para pagar el dividendo flexible a fin de evitar la dilución de valor de los títulos.

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