La CEOE avisa de que subir los impuestos a las empresas lastrará la inversión y el empleo

Madrid, 17 jul (EFE).- El presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha advertido hoy al Gobierno de que incrementar la carga fiscal a las empresas, por ejemplo elevando el impuesto de sociedades, lastrará su competitividad, retraerá su inversión e, incluso, terminará afectando al empleo.

En la presentación del informe Tributación Empresarial, el presidente de la patronal se ha manifestado respecto a los anuncios del Gobierno de subir el impuesto de sociedades o eliminar la base máxima de las cotizaciones sociales, lo que “repercute directamente en los ingresos totales y los beneficios finales de las empresas”.

La recaudación conjunta a través del impuesto de sociedades y de las cotizaciones a la Seguridad Social que abonan las empresas asciende a 116.786 millones de euros, una cuantía que de verse incrementada mermaría la capacidad de inversión nacional y extranjera, al tiempo que se reduciría a medio plazo la recaudación, consiguiendo el efecto contrario al deseado.

Preguntado sobre si una mayor presión fiscal afectaría a los salarios de los trabajadores, Rosell ha recordado el compromiso de las empresas con la mejora de los sueldos, especialmente los más bajos, si bien ha subrayado que podría haber “consecuencias negativas” en algunos sectores o subsectores.

Rosell no ha querido valorar las medidas anunciadas por el Gobierno hasta conocerlas en profundidad y se ha limitado a asegurar que las empresas españolas aportan el 30,4 % de los ingresos públicos, mientras que la media en la Eurozona alcanza el 26,2 %.

Citando datos del Banco Mundial, la CEOE detalla que las empresas soportan una carga tributaria con un tipo real del 46,9 % sobre sus beneficios, seis puntos por encima de la media europea del 40,9 %.

Según los datos que proporciona el informe, la recaudación a través del impuesto de sociedades alcanzó los 23.143 millones de euros en 2017, aún muy por debajo del récord histórico contabilizado en 2007 (44.823 millones), un año excepcional debido a la “recaudación sin precedentes” registrada en sectores como el inmobiliario y el financiero.

En cuanto a las empresas con bases imponibles positivas (que tienen beneficios a efectos de tributación), sólo tenían el 37 % de ellas en 2014 -último dato disponible-, mientras que el 63 % restante, sobre todo pymes, las tenían negativas.

No obstante, Rosell ha asegurado que, gracias a la recuperación de las empresas que facturan menos de 300.000 euros, el 41 % de las compañías habrá alcanzado bases imponibles positivas, “lo que significa que la recaudación será importante en los próximos tiempos”.

En la comparativa internacional, la tributación a través del impuesto de sociedades en España está cuatro décimas por debajo de la media europea (si se mide su peso sobre el PIB) y una décima por debajo (teniendo en cuenta la recaudación total).

Rosell ha rechazado además la afirmación de que las grandes empresas en España no pagan impuestos, porque “si eso fuera cierto, todas las multinacionales vendrían a España”, al tiempo que ha asegurado que “estamos en la media europea, de los grandes países con los que tenemos que competir y tenemos impuestos y legislación parecidos”.

El informe de la CEOE añade que la tributación empresarial está compuesta también por otros impuestos como el IRPF, IVA, IBI, ITP, IAE, los impuestos especiales, las tasas y los cánones.

Y, por encima, están las cotizaciones a la Seguridad Social, que también son un impuesto al factor trabajo, tal y como ha explicado el director de Asuntos Económicos y Europeos de la CEOE, Bernardo Aguilera.

Así, las empresas abonaron 93.644 millones de euros a través de las cotizaciones sociales en 2017, una cantidad superior a la recaudada a través del IRPF (77.038 millones) o por IVA (67.797 millones).

Como alternativa para incrementar la recaudación, el presidente de la CEOE ha apuntado a la lucha contra la economía sumergida, que se concentra en pequeñas empresas volúmenes, para lo que propone reducir la tributación y simplificar la legislación, de forma que afloren negocios y empleos.

Ha señalado que la economía sumergida representa entre el 20 % y el 25 % del PIB, es decir, unos 180.000 millones de euros y alcanza a unos 4 millones de empleos.

Además de los ingresos, la CEOE propone actuar sobre los gastos, reduciendo el despilfarro, el absentismo o, incluso, optimizando los servicios públicos de empleo y el sector público en general.

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