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La inversión global en energía cayó por segundo año en 2016

Según la Agencia Internacional de la Energía, la inversión global en energía cayó un 12% en 2016, el segundo año consecutivo de declive, ya que el aumento del gasto en eficiencia energética y redes eléctricas fue más que compensado por una caída continua del gasto petrolero y de gas.

La inversión energética mundial ascendió a 1,7 billones de dólares en 2016, o 2,2% del PIB mundial. Por primera vez, el gasto en el sector eléctrico en todo el mundo superó el gasto combinado en petróleo, gas y carbón. La parte del gasto en energía limpia alcanzó el 43% de la inversión total en la oferta, un récord.

China, el mayor inversor de energía del mundo, registró una caída del 25% en las inversiones en energía generada por carbón el año pasado. El motivo principal es que cada vez hay un mayor impulso de generación y redes de electricidad limpia, así como de inversión en eficiencia energética. Estados Unidos registró una fuerte caída en las inversiones en petróleo y gas y representó el 16% del gasto mundial. India fue el mercado de inversión energética de más rápido crecimiento, con un aumento del 7%, gracias a un fuerte impulso del gobierno para modernizar y expandir el sector eléctrico.

“Nuestro análisis muestra que las decisiones de inversión inteligentes son más críticas que nunca para mantener la seguridad energética y cumplir los objetivos ambientales”, señala Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE. “A medida que la industria del petróleo y el gas se vuelve a centrar en proyectos de ciclo más corto, la necesidad de que los responsables de las políticas vigilen la adecuación de la oferta, es más importante.

“La buena noticia es que a pesar de los bajos precios de la energía, el gasto en eficiencia energética está aumentando gracias a políticas gubernamentales fuertes en mercados clave”, añade Birol.

Por primera vez, el informe realizado por la AIE rastrea las fuentes de financiamiento de inversión en todo el sector energético. Más del 90% de las inversiones se financian a partir de los balances de empresas, gobiernos y hogares, lo que refuerza la importancia de los ingresos sostenibles de la industria para financiar el sector energético.

Después de dos años de declive, se espera que la inversión global en petróleo y gas se estabilice en 2017. Sin embargo, el aumento en el gasto estadounidense contrasta con el estancamiento en el resto del mundo, reflejando un mercado de petróleo de dos velocidades. Al mismo tiempo, la industria del petróleo y del gas, en general, se está transformando, proporcionando grandes ahorros de costos y centrándose más en el desarrollo de la tecnología y la ejecución eficiente del proyecto.

La inversión global en electricidad fue casi plana, situándose en 718 mil millones de dólares, con el creciente gasto de la red, compensado en su mayoría por menores agregados de carbón. La inversión en capacidad de energía renovable, la mayor área de gastos de electricidad, cayó un 3%. Mientras que la inversión renovable también es un 3% menos en comparación con hace cinco años, generándose un 35% más de energía gracias a la disminución de los costos y las mejoras tecnológicas en energía solar y de viento.

Eficiencia energética

Las inversiones en eficiencia energética aumentaron un 9% en China, la región de más rápido crecimiento, que representa el 27% del total el año pasado. A este ritmo, China podría superar a Europa, el mayor inversor en eficiencia energética, en pocos años. Más de la mitad de la inversión mundial en eficiencia energética se destinó a edificios, incluidos aparatos eficientes, que representan un tercio de la demanda total de energía del mundo.

Por primera vez, la AIE realizó un seguimiento del gasto global en investigación y desarrollo del sector energético. Estimó que se gastaron más de 65.000 millones de dólares en I + D en todo el mundo en 2015, sobre la base de una evaluación ascendente del gasto de los organismos públicos y privados. La I + D energética se divide de manera equitativa entre el dinero privado y la financiación pública, pero cuando se trata de tecnologías con bajas emisiones de carbono, el sector público asume una mayor participación. Si bien la transición de la energía limpia depende de la ampliación de la innovación, el gasto general en I + D en energía no ha aumentado en los últimos cuatro años, ni tampoco el componente de energía limpia en particular. China ha superado a Japón como el principal inversor mundial en I + D en energía como proporción del PIB.

El informe de la AIE también refleja también que, mientras las emisiones de carbono se estancaron en 2016, la inversión en generación de electricidad limpia no estaba siguiendo el ritmo del crecimiento de la demanda. El crecimiento en generación de energía eólica y solar fotovoltaica es casi totalmente compensado por una desaceleración en las decisiones finales de inversión para nuevas centrales nucleares e hidroeléctricas, que se espera en los próximos años. En consecuencia, la inversión en nueva generación de baja emisión de carbono debe acelerarse sólo para mantener el ritmo del crecimiento de la demanda de electricidad. Con más del 90% de las inversiones del sector eléctrico financiadas con precios regulados o contratos para administrar los riesgos de ingresos, las políticas gubernamentales y los nuevos modelos de negocio desempeñarán un papel preeminente para atraer más financiamiento.

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