Exteriores “vintage” para nuevos espacios

La unión entre lo moderno y la vanguardia van de la mano, más en la actualidad donde la combinación de espacios y tendencias se hace cada vez más tácita. Y es que, a pesar de las nuevas realidades que nos bombardean a diario en los medios de comunicación, la realidad se impone y las tendencias marcan su estilo vanguardista sobre la base de la tradición. Sin embargo, esta unión permite que no solo los interiores de los espacios sino también los exteriores, como terrazas o jardines, amplíen sus posibilidades con las que sorprender a los visitantes.

Los entornos exteriores quizás sean los espacios donde más se pueden llevar a término la denominada “innovación”. Y es que ésta se puede desarrollar a través de diversos canales. Uno de ellos puede ser a través de los paisajes que se construyen, otros mediante el mobiliario, el conjunto floral que se seleccione o bien los materiales con los que se construya.

En este punto, el porcelanato es un material que se utiliza para el revestimiento de suelos y paredes exteriores. Este producto de tipo cerámico es fabricado a partir de una combinación de cuarzos, arcillas y otros materiales, que se moldean, se prensan, se someten a un proceso de secado y se tratan a una temperatura de más de 1.300 grados centígrados. Si lo comparamos con otros, como los cerámicos, la principal diferencia es la absorción de agua que ambos materiales tienen, mientras que el cerámico absorbe entre el 8 y el 13 %, un porcelanato lo hace entre 0 y 0,5%. Este hecho provoca que al absorber tan poco agua sean más resistentes a las heladas, por lo que soportan mejor las temperaturas exteriores. Además, tienen una gran resistencia a la carga de rotura o a los cambios bruscos de temperatura.

Estas características son las que permiten que sean empleados en espacios públicos de mucho tránsito o en espacios domésticos, de uso comercial o industrial. Así, algunas de sus ventajas más importantes son la durabilidad, su fácil mantenimiento o la infinidad de acabados que tienen con las que pueden imitar la piedra o la madera, entre otros. Por otro lado, sus inconvenientes principales son que estos materiales son fríos y duros, lo que en ocasiones puede provocar que caminar descalzo cause tensión excesiva en las articulaciones. En el caso de que los porcelanatos estén muy pulidos pueden resultar resbaladizos y quizás necesiten tratamientos especiales para usarlos en exteriores o incluso en los suelos de los baños. Por último, los de efecto abrillantado se rayan con mucha facilidad.

Existen distintos tipos de porcelanatos, el técnico, compuesto por una masa prensada a la que se le puede aplicar color, que no tienen esmalte en la superficie y los hace más resistentes a las ralladuras. Por su parte, el porcelanato esmaltado tiene características técnicas similares pero pasan además por un proceso de esmaltación en la superficie. Los porcelánicos y los porcelanatos son prácticamente iguales, solo varía el grado de humedad; que en los porcelánicos es algo mayor.

Las nuevas tendencias del mercado apuntan a una combinación de espacios donde los materiales serán los nuevos protagonistas de una revolución que aúna lo clásico con lo moderno.