La luz como elemento para sacar el mayor partido a tu jardín

Una buena iluminación es fundamental a la hora de desarrollar cualquier tipo de espacio, pero cuando se habla de ambientes exteriores, este aspecto cobra una especial relevancia. Pero para poder crear un proyecto de iluminación correcto debemos distinguir entre los principales tipos de iluminación que podemos integrar en nuestro jardín para disfrutar al máximo de las noches cálidas del verano. De esta forma, la iluminación puede pasar de ser una simple luz a convertirse en un elemento decorativo de primer orden dentro del jardín.

La principal distinción debe hacerse en torno a las dos opciones siguientes: luz directa, con la que se llega a una gran cantidad de espacio; o la luz indirecta, que permite hacer del jardín un lugar más placentero a la luz de la noche.

En cuanto a la luz directa, son muchas las opciones que nos permiten iluminar una zona exterior mediante esta técnica. La opción más sencilla en este tipo de iluminación son los apliques de pared, que hacen referencia a las lámparas que se colocan pegadas a la pared. Las farolas y balizas son otras opciones fáciles de utilizar y que cumplen muy bien con su función. Para contrarrestar los efectos de una sombra muy dura a causa de este tipo de luz, se puede utilizar la técnica “luz de luna”, que se basa en la colocación de más de un punto lumínico.

La otra opción es la utilización de luz indirecta, actualmente muy demandada. En concreto, la tecnología led es una de las principales tendencias que además resulta muy eficiente. Un espacio idóneo para albergar este tipo de luz puede ser la piscina, escenario de más de un chapuzón durante el día y que por la noche recupera parte de su esplendor gracias a la iluminación. El uso de la luz indirecta de manantiales o los reflejos luminosos de los espejos son algunos medios disponibles para hacer del jardín un lugar más placentero a la luz de la noche.

Otra de las posibles opciones de luz indirecta es el uso de focos para iluminar árboles o arbustos, donde dicha luz permite conocer cuál es la posición central de estas piezas dentro del conjunto paisajístico. Asimismo, las guirnaldas son una solución muy sencilla y con un coste realmente asequible con lo que se consigue un toque desenfadado y divertido. Además, estas luces se pueden colocar de cualquier manera, con lo que podemos jugar con las formas y adaptarlas completamente a nuestros gustos. Por ejemplo, a lo ancho de la pared entre enredaderas o envolviendo columnas verticales y en diferentes colores. Si lo que se quiere conseguir es un efecto más romántico, las velas son una solución perfecta para iluminar las noches de verano. Estas se pueden introducir en distintos recipientes, tales como portavelas de cerámica o de vidrio que harán, dependiendo de los motivos con los que estén decorados, un tipo de velada u otra.

 

Texto: Fernando Pozuelo