Tratamientos fitosanitarios en áreas públicas, una cuestión de matices

 

La ciudad del Turia se ha convertido un año más en el foro de encuentro del sector verde y la jardinería de Europa. Del 4 al 6 de octubre la Feria Iberflora acogió las III Jornadas Internacionales de Paisajismo y Arboricultura, marco en el que el Grupo de Áreas Verdes de Aepla, Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas, programó el debate Proteger las Áreas Verdes ¿Con o Sin Fitosanitarios?

Cuando hablamos u oímos hablar de parques, jardines, áreas verdes o campos de deporte, pensamos, la mayoría de las veces, en zonas de esparcimiento y recreo. Zonas que mejoran nuestra calidad de vida aportando un poco de naturaleza a nuestros lugares de residencia o de trabajo. Pero, ¿qué sabemos del mantenimiento de estas zonas para que estén sanas y saludables para animales y personas que gozan de ellas? No solamente deben mantenerse limpias de suciedad, que es muy importante, sino también limpias de plagas y enfermedades, y especialmente de aquellas que pueden afectar a las personas.

Cómo protegerlas es objeto de debate entre dos posturas diferentes, los que están a favor de gestionar la sanidad vegetal de estas a través de tratamientos fitosanitarios y los que se muestran en contra de los mismos.

Este fue el tema del debate cara a cara moderado por el facilitador Javier de Vicente López y en el que participaron el profesor titular de la Universidad Politécnica de Valencia Rafael Laborda y el alcalde de Benaguasil, José Joaquín Segarra.

El profesor Laborda recordó que este debate viene de lejos, exactamente desde la publicación de ‘La primavera silenciosa’ en 1962. Desde entonces la investigación ha avanzado mucho hasta llegar a nuestros días, así como la colaboración entre el mundo académico y las corporaciones locales. Como ejemplo, la que llevan a cabo desde 2005 la Universidad Politécnica de Valencia y el Ayuntamiento de Valencia con el objetivo de reducir el uso de fitosanitarios en la ciudad, y la cuestión es cómo hacerlo. En este sentido, la normativa ayuda, ya que te dice que antes de aplicar productos fitosanitarios es necesario probar que no existe otra manera de abordar el problema.

Por su parte, el alcalde Segarra declaró: “la gestión municipal no es teórica sino práctica. Implica enfrentarse a diferentes interpretaciones de distintas personas ante un mismo problema”, y añadió “cada población tiene sus propias circunstancias, en Benaguasil, una población de 11.300 habitantes, cada uno de sus vecinos tiene naturaleza a cinco minutos de su casa. Se trata de un caso muy diferente al de Valencia por ejemplo”. En su opinión, los municipios deben ofrecer al ciudadano la mayor comodidad posible. En el caso de su localidad, se ha acudido a tratar con métodos biológicos, pero cuando estos no han resultado efectivos se han aplicado productos fitosanitarios registrados, porque en sus palabras: ¿Por qué renunciar a lo que legalmente está permitido? Y explicó que: “La cuestión está en aprender y no enrocarse en algo fijo. Los ciudadanos quieren respuestas inmediatas y ofrecérselas requiere tiempo. Desarrollar nuevas soluciones necesita años de investigación, no olvidemos que la síntesis de los insecticidas comenzó en los años 50”.

El alcalde expuso un interesante ejemplo: “En Benaguasil teníamos un censo de más de 400 palmeras. Hemos usado trampas para el picudo, con buenos resultados, sólo dos de ellas se han perdido. La tendencia es usar métodos biológicos, pero en otros casos estos no han sido suficientes, y no podemos permitirnos que la procesionaria pique a niños creando alarma social. En ese caso es necesario actuar de inmediato”.

Un aspecto en el que ambos participantes estuvieron de acuerdo es la necesidad de una correcta planificación de las áreas verdes en las ciudades, de acuerdo a las características y necesidades de cada una de ellas. Esto pasa inevitablemente por una adecuada ordenación del territorio, facilitando el acceso de la infancia a la naturaleza, factor que ha demostrado un mayor éxito escolar. Pero para ello es necesario acertar con la localización de estas zonas, identificar qué especies son las más adecuadas y por supuesto el respeto de las mismas por parte de los ciudadanos. Para ello, y en palabras del alcalde Segarra,” el camino es la colaboración y la colaboración es el camino”.