El papel del paisajismo en espacios comerciales

Cada vez hay mayor número de centros comerciales que solicitan el servicio de estudios de paisajismo para el diseño de sus espacios comerciales. La especialización dentro de este tipo de equipos de trabajo resulta fundamental para culminar proyectos como los que se han llevado a cabo en los últimos años en nuestro país.

Las empresas que gestionan este tipo de centros comerciales buscan ofrecer al usuario experiencias de compra diferentes y no se limitan a la funcionalidad de los espacios sino que intentan incluir en sus recintos distintos elementos que realcen su imagen y la de las marcas que allí operan. Las zonas verdes son por tanto un reclamo fundamental, por lo que el trabajo del paisajista cuenta con especial relevancia, sobretodo en espacios comerciales abiertos al exterior, donde la arquitectura y el urbanismo convergen en el proyecto de paisajismo.

Un proyecto de paisajismo en un espacio comercial debe atender a premisas muy concretas, y tanto el diseño como el ritmo de trabajo debe adecuarse a la del resto de disciplinas que intervienen en el proceso.  Por norma general una de las premisas que los paisajistas debemos tener en cuenta cuando nos enfrentamos ante estos proyectos es la escala temporal. Parques y jardines son concebidos casi siempre en el contexto de una escala casi atemporal, jardines donde el climax ha de alcanzarse en varios años y evolucionar casi pensando en “la eternidad”. Sin embargo en este tipo de proyectos, la escala temporal es muchas veces ambigua. Por norma general un espacio comercial va a evolucionar a ritmos vertiginosos, aunque la estructura del centro se mantenga durante años, muchos de los elementos que lo integran, evolucionaran o se verán modificados en los primeros 15 años de vida del centro, normalmente causados por ampliaciones o actualizaciones de imagen del propio centro.

La inmediatez en los resultados también influye a la hora de proyectar este tipo de superficies, si bien debemos esperar varios años hasta alcanzar el climax de un jardín, en los espacios comerciales ajardinados el resultado final debe ser inmediato, lo que convierte estos espacios en jardines-atrezzo o en espacios decorados más que en parques o jardines. Por esta razón, el equipo de paisajistas que intervienen en estos proyectos debe ser competente en distintas disciplinas como la arquitectura, la ingeniería civil o la agronomía.

Uno de los elementos fundamentales en este tipo de espacios es la interacción con el usuario. El usuario va a interactuar de muchas maneras en sus visitas al centro y el contexto dónde estas interacciones se desarrollan están medidas y controladas. Un proyecto de paisajismo debe contar con estas interacciones y, fomentarlas o desviarlas según interese. Zonas verdes dónde el usuario pueda sentarse o incluso tumbarse, zonas de juego, señalética, incluso fuentes inteligentes con las que el usuario puede interactuar mediante el sonido y la luz son algunos de los ejemplos. Este tipo de interacción constituye por tanto un reclamo fundamental y debemos integrarlos en nuestros proyectos sin olvidarnos del control del vandalismo, muy frecuente en Centros Comerciales a cielo abierto, donde es importante estudiar el tipo de público que va a visitar el Centro y por tanto adelantarse a posibles malos usos de las instalaciones.

Para que estas interacciones puedan desarrollarse con tranquilidad, el mantenimiento y la seguridad son dos pilares que deben estar bien estudiados en el proyecto. Es preciso meterse dentro de la cabeza del usuario y analizar su comportamiento potencial dentro de cada situación; se trata de las tareas más importantes y difíciles para asegurar el éxito del proyecto y dar tranquilidad al cliente ya que por norma general estas actuaciones conllevan asociadas un gran presupuesto y es importante asegurar esta inversión contando con equipos especializados en este sector. La seguridad es un factor de especial relevancia en los últimos años, los centros ahora han de contar con planes de contingencia frente a posibles ataques del exterior y el proyecto de paisajismo ha de resolver con firmeza este tipo de situaciones. El uso de bolardos o contenedores se ha incrementado considerablemente en los últimos años, sin embargo, el paisajista cuenta con más herramientas para que estos elementos disuasorios se impliquen dentro del diseño y por tanto no induzcan preocupaciones al usuario.

TEXTO: Daniel Valera. Dstudio. @DstudioDValera