Entrevista a Daniel Valera, paisajista

Crear un sello propio ha sido un largo camino. El paisajismo es una profesión maravillosa, pero llena de matices, pues tiene estrecha relación con numerosas disciplinas como la arquitectura, el diseño o el arte. Poder emplear los conocimientos adquiridos en la carrera sobre estructuras, instalaciones o materiales es importante, siempre sin olvidar la parte más poética de los jardines”. Así se expresaba en esta entrevista, Daniel Valera, especialista en paisajismo, que ha dedicado su vida al jardín. Colaborador habitual de la revista Tecnogarden, analiza en cada edición las nuevas tendencias en diseño de jardines, paisajismo, jardinería y decoración de exteriores.

Daniel Valera nació en Madrid en 1983, se formó en Universidad Politécnica de Madrid (Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos) y en el departamento de Ingeniería Forestal de la Universidad de Helsinki. Ha trabajado y se ha formado en distintas disciplinas relacionadas con el paisajismo como el Departamento de Biología Vegetal de la UPM o en el conocido estudio de arquitectura A-cero, donde estuvo al frente del departamento de Paisajismo. En el año 2011 da un paso en solitario para fundar Dstudio, apoyándose en tres pilares fundamentales: funcionalidad, diseño y sostenibilidad. A partir de estas premisas, su meta es transformar el paisaje de forma original y creativa.

¿Cuándo decidiste dedicarte al mundo de los jardines?

Desde pequeño he estado en contacto directo con el mundo de las plantas y el diseño. Siempre tuve claro que mi orientación era la ingeniería, el diseño y la agronomía, y fue durante mi época universitaria cuando me di cuenta de que quería dedicarme de lleno al mundo del paisajismo.

¿Cómo te definirías en tu faceta personal y profesional?

En la personal, como inquieto y siempre ilusionado. Como paisajista es difícil separar la faceta profesional y la personal. Mi tarea es entrar dentro de las cabezas de mis clientes, invadir ligeramente su intimidad para lograr adaptar mis diseños a sus personalidades. Es importante que conozcan no sólo al paisajista sino también a la persona que hay detrás.

¿Qué entiendes por paisajismo y cuál es tu filosofía de trabajo? ¿En qué pilares te apoyas?

El paisajismo es el estudio del paisaje en sus distintas formas de manifestación, ya sea a nivel territorial, o a otra escala, en forma de jardines. Mi estudio está especializado en el estudio del paisaje a pequeña y media escala y en el ámbito privado, aunque nuestra filosofía de trabajo es aplicable a todos los enfoques posibles del paisajismo. Nuestros espacios son de diseño, pero también muy funcionales y, por supuesto, sostenibles.

¿Cómo defines tus diseños?

Aunque se trata de diseños de autor, mis jardines son orgánicos, respetuosos con el contexto en el que se encuentran y con mucha proyección en el tiempo. Me gusta crear espacios funcionalmente flexibles. Aunque algunos compañeros han definido mi trabajo como una mezcla entre la naturalidad de los jardines orientales y la sostenibilidad de los mediterráneos, me gusta pensar que cada jardín tiene un enfoque y un punto característico que los hace todos distintos. Además, existen tecnologías muy avanzadas en el campo del diseño de jardines que nos gusta incorporar en nuestros proyectos y que en muchas ocasiones nos ayudan a crear espacios mucho más armónicos con el entorno.

¿Cuál es el background de tu estudio de paisajismo Dstudio? ¿Cuáles son las principales propuestas que podrías destacar?

Al salir de la universidad trabajé en el estudio de arquitectura de Joaquín Torres (A-cero). Allí tuve la oportunidad de diseñar jardines de viviendas espectaculares y me di cuenta de que quería dedicarme de lleno al diseño de jardines en este tipo de viviendas privadas.
En Dstudio tenemos dos líneas de diseño claramente diferenciadas. La vivienda privada de alto nivel nos ofrece la posibilidad de trabajar junto a grandes arquitectos para crear espacios realmente llamativos. Este tipo de cliente suele depositar toda su confianza en nosotros y es una responsabilidad que gestionamos con ilusión.
Por otro lado, nuestro estudio es un referente dentro del paisajismo comercial. Este tipo de clientes demandan equipos multidisciplinares y que sepan asumir ciertos niveles de riesgo dentro de los diseños. Es un tipo de proyecto que nos mantiene muy vivos dentro del estudio.

¿Cuáles son tus referentes?

Mis principales fuentes de inspiración no siempre proceden del mundo del paisajismo, aunque sin duda destacaría el trabajo de estudios como el de Diana Balmori o de Field Operations. En el campo del paisajismo privado en Australia se está trabajando a un nivel muy alto y me encanta investigar la manera que tienen de trabajar allí.

En la creación de un proyecto paisajístico, ¿qué criterios artísticos o técnicos sueles tener más en cuenta?

La premisa más importante es no olvidar nunca que un jardín privado va a estar siempre al servicio del cliente y de la arquitectura que lo rodea. Un jardín es una proyección de la vivienda hacia el exterior y ese análisis conlleva un tiempo de estudio que es importante no olvidar al enfrentarse a un nuevo proyecto. A nivel técnico nuestros proyectos son muy avanzados, en ocasiones existen más planos que para la propia vivienda del cliente. Nos gusta tener todo muy atado y definido. No hay espacio para los errores si el proyecto se define bien desde un principio en el estudio.

¿Qué especies ornamentales sueles utilizar con más asiduidad en tus jardines?

Sin duda las especies autóctonas son mis preferidas. Es una manera de asegurarte el éxito de las plantaciones y no incurrir en consumos de agua absurdos. Las gramíneas y las plantas tapizantes son sin duda uno de nuestros sellos más representativos.

¿Qué peso tienen los criterios sostenibles en su trabajo (poco consumo de agua y luz, elección de unas especies vegetales u otras) en la concepción de un proyecto?

Todo el peso que podamos darle. No es necesario aumentar la inversión de ejecución del jardín para hacer las cosas bien. Por ejemplo, incluir el riego del jardín en el sistema de domótica de la vivienda (o crear nuestra propia red domótica en el jardín) conllevará un descenso importantísimo en el consumo de agua o electricidad.

¿A nivel de clientes cómo es la demanda hoy en día de espacios sostenibles?

Por desgracia todavía no existe un criterio claro entre los clientes. A todos les suena bien lo de tener un espacio sostenible pero es necesario que el paisajista les explique muchas de las cosas que se hacen mal hoy en día en el mundo de la jardinería.

¿Cuál sería tu jardín ideal?

Para mí, el jardín ideal sería aquel que, sin perder la artificialidad, mantenga cierta naturalidad y, en la medida de lo posible se autorregule. Un jardín de evolución a lo largo de las estaciones y que responda a todas las cuestiones que se le puedan plantear al usuario que lo visita o lo viva.

¿Dónde crees que debería estar la frontera entre paisajista, arquitecto e ingeniero?

Desde mi punto de vista, un paisajista ideal debe contar con los conocimientos técnicos de un arquitecto y de un ingeniero agrónomo, pero además debe tener una gran sensibilidad por los jardines. Se trata de la parte más poética de nuestra profesión.

¿El paisajismo cómo crees que se concibe en nuestro país? ¿Crees que lo hace a pequeña o a gran escala?

En España, aunque la profesión no se encuentre muy mimada, tenemos un gran nivel de paisajistas; gente con muchas ganas de invertir su tiempo y su vida en el mundo del jardín y por suerte, con estilos muy distintos. A escalas mayores el paisajismo tiene grandes referentes, aunque por desgracia no siempre sobresalen sobre los grandes nombres internacionales, incluso en proyectos dentro del territorio nacional.

¿En qué medida consideras que hay intrusismo en el sector?

No sabría si definirlo como intrusismo, pero es cierto que al paisajismo en España todavía le falta una buena apuesta por parte de la Administración. Que existan distintos productos en el mercado nos beneficia a todos como paisajistas y es el cliente el que debe discernir entre las distintas propuestas disponibles, pero sin duda la profesionalización del sector conllevaría una serie de garantías por las que se está luchando desde distintos frentes y que, tarde o temprano, se consolidarán en nuestro país. Invertir dinero en un buen proyecto, en una buena idea, es la clave del éxito. •