El cambio climático nos obligará a un nuevo escenario político, económico y empresarial. Por Ricardo Migueláñez

2017 nos deja un claro mensaje a todo el sector agroalimentario: la apuesta por la sostenibilidad no es una moda ni un capricho, sino un cambio de modelo que ha venido para quedarse y que será necesario para concebir un futuro que permita la coexistencia de todos los intereses, tanto económicos, como medioambientales y sociales.

El cambio climático, que ya casi nadie se atreve a poner en duda, nos obligará a configurar un nuevo escenario político, económico y empresarial, tanto a nivel nacional como internacional. En este sentido, una de las apuestas más fuertes de la Comisión Europea para hacer frente al cambio climático es la instauración de la economía circular. Este nuevo modelo vendría a romper con el patrón lineal actual, que se basa en producir, utilizar y tirar, y que se torna insostenible de cara al futuro. Asimismo, la cumbre COP 23, que se celebró el pasado mes de noviembre en Bonn (Alemania), estuvo centrada en reforzar el compromiso adquirido por los estados para la mitigación y adaptación al cambio climático, un objetivo en el que también se encuentra trabajando nuestro país.

El sector agroalimentario, que cuenta con un papel fundamental en la aplicación real de estos cambios, ha respondido a este desafío y hemos constatado un creciente interés por mejorar en el terreno de la sostenibilidad. Esta tendencia positiva se ha podido constatar en la utilización de eSIAB, que triplicó su número de usuarios con respecto al año anterior.

En 2017, esta aplicación online y gratuita, puesta en marcha por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente para ayudar a las empresas agroalimentarias españolas a monitorizar y mejorar sus niveles de sostenibilidad, multiplicó por tres su número de usuarios alcanzando los 600, entre los cuales se cuentan empresas agroalimentarias de distintos tamaños y sectores.

Es significativo que un 44 % de las empresas inscritas son pymes y un 18 % de ellas son microempresas. Creo sinceramente que esto es una excelente señal, ya que esta herramienta fue diseñada especialmente para este tipo de empresas, que cuentan con recursos más limitados y pueden encontrar mayores dificultades a la hora de implementar una estrategia de monitorización y mejora de sus niveles de sostenibilidad.

Por otra parte, un 20 % de los registros de empresas corresponden a grandes compañías, que también han encontrado en eSIAB un aliado para evaluar y mejorar sus políticas de sostenibilidad. Además, la opción de Recomendador, que propone mejoras personalizadas a cada empresa, ha supuesto un gran avance en la funcionalidad de la herramienta y una gran ayuda para las empresas usuarias.

Además, completar los cuestionarios de evaluación que propone la herramienta supone un excelente momento de reflexión para la empresa, ya que requiere de la colaboración de diferentes áreas dentro de la compañía, que deberán poner en común su conocimiento, proyectos y experiencias, permitiéndoles alinear sus objetivos y establecer una estrategia coordinada, transversal largoplacista.

Asimismo, a lo largo de este año, el Decálogo para la Sostenibilidad Integral de la Industria Alimentaria, impulsado también desde el Mapama, ha contribuido a animar a las empresas a completar la evaluación de eSIAB y a comprometerse a mejorar sus niveles de sostenibilidad. En 2017, 16 empresas del sector se han unido ya a este acuerdo público y voluntario, como muestra de su compromiso con el futuro del sector, con los recursos naturales y con la comunidad en la que se encuentran.

Así, eSIAB ha logrado en estos años establecerse como una plataforma de referencia en nuestro sector para la medición objetiva de los niveles de sostenibilidad integral (económica, medioambiental y social) de las empresas. Las cifras registradas a lo largo de 2017 nos permiten valorar de forma positiva el comportamiento del sector agroalimentario español frente a desafíos globales como el cambio climático y a las exigencias de los consumidores, que cada vez demandan en mayor medida productos elaborados de forma sostenible.

Ricardo Migueláñez, director general de Agrifood Comunicación

Fuente: Redsostal. www.redsostal.es