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“No cabe duda de la necesidad que tiene la civilización de esta industria”

La insistencia de Confedem por colocar en primer plano informativo el debate sobre el futuro inmediato del sector extractivo volverá a escribir un nuevo episodio en Madrid los próximos días 9 y 10 de mayo, fechas elegidas para celebrar el Encuentro Internacional sobre Minería y Metalurgia. El salto de fronteras viene motivado por la firma del convenio de colaboración con la Mining Association Of Canada (MAC), que permitirá aunar sinergias en un mercado tan globalizado como el de la minería metálica, una de las prioridades que se marcó Vicente Gutiérrez Peinador desde su llegada hace ya casi un año a la Dirección General de Confedem.

Además de la MAC, en el encuentro también estará la plana mayor de Euromines, con su presidente Mark Rachovides a la cabeza, así como la vicepresidenta de la Asociación Nacional Portuguesa, Fátima Nunes, un elenco de primer nivel que se completará con la siempre imprescindible mesa redonda de los directores generales de Minas de las distintas Comunidades Autónomas, lo que al final del encuentro permitirá tener una visión más exacta para comparar la situación actual en España con la de otros países. Vicente Gutiérrez Peinador adelanta los temas a tratar.

¿Por qué este salto internacional en el ya tradicional Foro Confedem?

La industria ex- tractiva y toda la cadena de producción y puesta en el mercado de las materias primas minerales no es un asunto solo nacional. Más bien al contrario, es un tema global, en todos sus aspectos, fundamentalmente el económico.

Que la “unión hace la fuerza” en nuestro caso es básico. Hay un problema de ya muy larga duración: la comunicación. Los grupos de interés afectados y la sociedad civil deben conocer, por un lado, que sin esta tan denostada industria no habría civilización y, por otro, los elevadísimos estándares actuales de sostenibilidad en la implantación de esta industria, para ir mejorando esa opinión poco a poco.

¿Cuál es el objetivo de esta nueva edición?

Siempre hemos tenido un lema, “Minería y Metalurgia Sostenible”. Ese lema se ha ido haciendo más y más fuerte con el esfuerzo continuado de nuestros asociados, junto a la Administración y la Universidad. Este año Confedem ha registrado la Marca de Calidad “GMMS” (Gestión Minero-Metalúrgica Sostenible) para que las empresas puedan mostrar a la sociedad que esa gestión está adecuada a los mejores estándares mediante una certificación externa, como una ISO 9001, 14001 o 18001.

Esta marca de calidad está respaldada por el cumplimiento de las Normas UNE 22470 y 22480/2015 a las que se les ha hecho una agenda con unos indicadores específicos de la metalurgia, abarcando así el proceso completo junto a la extracción.

En esta edición contamos además con la reunión, en paralelo, el día 9 por la tarde, del Policy Committee de Euromines, con un objetivo muy especial: diseñar la política de la industria extractiva europea al respecto de una posible certificación de sostenibilidad. Evidentemente, nuestra aportación a esa política es clave y por eso, en particular, se celebra en Madrid.

La embajada de Canadá es uno de los colaboradores y la Mining Association Of Canada se convertirá en aliado de Confedem tras este evento. ¿Qué pretenden conseguir con este acuerdo?

Esa alianza ya existe, aunque sin un documento de estrategia detrás, que es lo que se pretende firmar. El “Towards Sustainable Mining” de la MAC es algo similar al GMMS de Confedem y, entre otros, se plantea una especie de homologación de ambos esquemas de certificación con proyección europea.

¿Hay similitudes entre el sector minero canadiense y el español?

Canadá es un país minero. La importancia de la industria extractiva y metalúrgica en el país no es comparable con la española. Pero lo que sí tenemos en España son recursos minerales de calidad más que suficiente como para atraer inversiones de ese tipo de países, y Canadá así lo está haciendo, con las empresas multinacionales que están operando ya hace años en España. Es precisamente el mundo financiero que hay detrás, soportando esta actividad, el que también exige certificación de proyectos sostenibles. No en vano, los Equator Principles o su homólogo, el decálogo del IFC (International Finance Corporation) son indicadores incluidos en las Normas UNE 22470 y 22480/2015.

¿Qué aportará este acuerdo a los asociados de Confedem?

Es un refuerzo básico de nuestra política de comunicación. Un escalón más de los muchos que quedan para poder recuperar la confianza de la sociedad civil en la industria extractiva y metalúrgica. Además, el apoyo de un país ejemplar en industria sostenible, con una naturaleza envidiable, que se ve protegida y potenciada por la sostenible puesta en el mercado de su riqueza en materias primas minerales.

En cualquier caso, e independientemente de las legislaciones de cada país o comunidad autónoma, como es el caso de España, el sector minero metalúrgico no puede estar más globalizado en lo referente a empresas inversoras y precios de los materiales. ¿Cuál es la situación actual y cómo ve el futuro a medio plazo?

Está saliendo despacio de la última crisis, quizá algo más despacio que en otras ocasiones. El mercado de las materias primas minerales es cíclico y las empresas saben cómo navegar en esas olas. No cabe duda de que la necesidad que tiene la civilización de esta industria y el avance de las nuevas tecnologías, de la medicina, del transporte, etc, harán un futuro muy positivo que ya visualiza la economía circular, adaptándose a la nueva “minería urbana” reciclando y reutilizando lo ya extraído, y aportando lo preciso para crecer, en una optimización de los recursos.

Euromines, la máxima representación europea del sector de la que usted es partícipe, aparece por primera vez con protagonismo propio en el Foro Confedem. ¿Es el momento de ir de la mano de cara a las autoridades españolas?

Siempre hemos ido con las autoridades españolas. Para ese diálogo continuado no se puede utilizar a Euromines. Es en Bruselas donde se “cuece” nuestro futuro, donde hacemos el trabajo de la mano, apoyando la gestión allí y, sobre todo, llevando las limitaciones de nuestro entorno nacional y autonómico a un frente comunitario mucho más amplio, es un trabajo de hilado muy fino. En Europa no pesan los países de uno en uno, al menos dos y mucho mejor tres, deben presentar soluciones a los problemas de manera colegiada. Precisamente a eso viene Euromines a Madrid, a plantear una certificación europea colegiada, en la que esperamos tener un papel muy destacado porque nuestras nor mas UNE son públicas y tienen indicadores medibles, para llevar a cabo una mejora continua probada por terceros.

“La comunicación es el reto más complejo al que se enfrenta el sector, convencer a la sociedad civil de que las cosas se pueden hacer y se hacen muy bien, de acuerdo con las mejores prácticas. También la innovación y la eficiencia. Hay que trabajar con imaginación y esfuerzo”

¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrenta el sector minero metalúrgico en los próximos años a nivel español, europeo y mundial?

La comunicación sin duda es el más complejo. El convencer a la sociedad civil que las cosas se pueden y se hacen no sólo bien, sino muy bien, de acuerdo con las mejores prácticas existentes.

Después, la innovación. La economía circular y la European Innovation Partnership (EIP en Materias Primas) marcan los objetivos de los próximos años. Hay que mejorar los procesos y reducir el consumo energético en primer lugar, la energía es uno de los factores que condiciona la competitividad europea.

Y, cómo no, la eficiencia. En la extracción de las materias primas hay que aumentar la recuperación. Hay que poder tratar menas con leyes cada vez más bajas. Hay que reducir residuos. En fin, mucha imaginación y esfuerzo.

Los precios de los metales parece que ya no van tan ligados a la demanda China una vez que esta ya no tiene esos crecimientos exponenciales de hace años. ¿Dónde se sitúan ahora las mayores necesidades y para qué minerales?

El mercado es caprichoso y muchas veces sometido a la especulación. Creo que en Europa debemos meternos en la cabeza la lista de materias primas minerales críticas que ha definido la UE en función de su riesgo de suministro y de su importancia económica. Solamente con esas materias ya podemos hacernos una idea de hacia dónde apuntar nuestra inexistente estrategia de materias primas, que en otros países de la UE ya está definida.

El antimonio, el wolframio, el feldespato, el magnesio y la magnesita son cinco de los veinte de la lista, de los que España tiene reservas, sin contar con las tierras raras que aún están por evaluar. El Estado debería preocuparse en poner en valor esas reservas e investigarlas más a fondo. Son un derecho de los españoles que puede transformarse en exportación, unos 5.000 millones de euros, en menor importación, unos 4.000 millones, y en puestos de trabajo, unos 20.000, junto a las infraestructuras necesarias.

“Los grupos de interés afectados y la sociedad civil deben conocer que sin esta tan denostada industria no habría civilización”

En España tenemos los proyectos de la Franja Pirítica, ¿en qué estado se encuentran los proyectos de ampliación y apertura de las minas en esta zona?

Francamente bien. Andalucía es una autonomía con las ideas claras en materias primas y los resultados sociales, económicos y ambientales, están ahí para ver. Matsa amplía con Magdalena y CLC también tiene un buen proyecto de ampliación.

Y más allá de la Franja Pirítica, ¿qué proyectos están en marcha?

Hay bastante actividad en Castilla y León, con el wolframio sobre todo. El uranio de Berkeley se espera pueda empezar pronto, a pesar de los retrasos mediatizados. En Galicia el tántalo y el estaño de Penouta merecen destacarse. Y otras Comunidades tienen proyectos presentados que están en estudio por parte de la Administración correspondiente. Podemos decir que se está moviendo, pero habría que agilizar los trámites, cumpliendo todos los requerimientos y más, pero más simplificados.

Su dilatada experiencia como directivo de ICL Iberia, antigua Iberpotash, le permite afrontar esta etapa como director general de Confedem en una situación de privilegio para dar respuesta a las necesidades del sector. ¿Qué balance realiza después de casi un año en el cargo?

Es un reto. El balance es muy positivo. Son otras dimensiones diferentes a la empresa, hay que demostrar a los socios las ventajas de serlo y en eso estamos todos los días. Con unos recursos muy limitados, de momento. Esperamos seguir creciendo en todos los aspectos, pero pasito a pasito.

Encontró una confederación reformada tanto a nivel interno como en lo referente a asociados, ¿cuáles son ahora las principales necesidades de Confedem?

Ya me tocó parte de esa reforma como vicepresidente de Materias Primas en los cuatro años anteriores, con Juan José Cerezuela. Las necesidades de Confedem ahora son mayores. Cuando se pretende crecer, como los niños, se consume más energía. Pero la necesidad fundamental es el apoyo de los socios, no sólo el económico, que es básico, si no el apoyo técnico para asistirnos en las diferentes tareas en España y en Bruselas. Su participación en las Jornadas que organizamos en las CCAA, como ponentes, en la solicitud de información y opinión que nos hace Euromines, las encuestas de la Comisión Europea, el análisis de legislación española y comunitaria, etc, un sinfín de trabajos que no podríamos hacer solos.

Con su llegada se ha conseguido un mayor protagonismo español en Euromines y a la inversa en el Foro Confedem estarán representados con su máxima cúpula directiva. ¿Hacia dónde quiere encauzar esta estrecha colaboración?

La colaboración con Euromines es clave. Toda la legislación ambiental, energética, de seguridad y salud, etc, se tiene que discutir en Bruselas y para ello hay que estar allí. Además se trabaja en una serie de proyectos de nivel comunitario que Euromines coordina, algunos de ellos, cómo las revisiones de las directivas que nos afectan, son un buen ejemplo de lo conseguido. Concreto con dos ejemplos recientes, en la Directiva de ETS (Energy Trading System), para la gestión de los derechos de emisión de CO2, y en la de Residuos de la Industria Extractiva (que se discutió en el Instituto EIPPC, en Sevilla), Euromines ha conseguido, con el apoyo y trabajo de todos sus socios, modificar la posición inicial de la Comisión y mejorar de manera muy significativa y positiva los textos definitivos, pendientes de aprobación por el Parlamento y por el Consejo de Ministros de la UE, en su etapa final.

Este año y el que viene, 2018, en particular, Confedem cooperará activamente en dos tareas de primera prioridad dentro de Euromines, la de certificación en Minería y Metalurgia Sostenible (GMMS) y la del Comité de Coordinación de la “Plataforma de Inversiones Canadá-UE”, que pretende ser un trampolín para las inversiones de Canadá en la Industria Extractiva Europea.

El trabajo de Juan José Cerezuela al frente de Confedem en la pasada legislatura ha conseguido un giro radical en las relaciones institucionales pero sigue sin traducirse en una reglamentación unitaria para el Estado español que es uno de sus grandes caballos de batalla. ¿Ve factible conseguir avances concretos a medio plazo?

Por supuesto. Y pienso que a corto plazo, quizá porque soy algo optimista. La Ley de Bases Mineras de 1973 es una buena ley, pero lógicamente está muy desfasada. Ya le hemos hecho una revisión detallada para definir qué parte debe quedarse, qué parte debe modificarse, qué hay que quitar y qué hay que añadir. Es un trabajo a medias con Cominroc, con el Consejo de Colegios de Ingenieros de Minas y con la colaboración de las Direcciones Generales de Minería de las CCAA. Pensamos que puede haber un borrador consensuado para presentar al Ministerio antes del fin de este año.

En este sentido, las buenas relaciones con Cominroc han permitido establecer equipos de trabajo para presentar iniciativas concretas al Ejecutivo. ¿Cuáles son las prioridades actualmente?

La primera es la citada antes, la Ley General de Bases de la Minería. Las otras iniciativas son para la Comisión Nacional de Seguridad Minera, para el Comité Técnico 22 de Aenor que desarrolla la normativa de nuestra industria y para la búsqueda de sinergias en comunicación, insisto, nuestro punto más débil.

Acerca de Lucas Manuel Varas Vilachán

Coordinador editorial de las áreas de arquitectura y construcción.

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