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La obra pública continúa frenando la recuperación del sector de la construcción

El sector español de la construcción avanzará en 2017 un 3%, propulsado únicamente por la promoción privada, mientras que la obra civil sigue sufriendo recaídas por la escasa inversión pública. Así lo revela el nuevo informe Euroconstruct de verano realizado por el ITeC (Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña) en el que la edificación residencial se alza como el motor que propiciará la reactivación de la construcción.

Francisco Diéguez, director general del ITeC, y Josep Ramón Fontana, jefe del departamento de Mercados del instituto, han sido los responsables de presentar este nuevo informe en el que se revela la situación y previsiones tanto en España como a nivel europeo. En su discurso inicial, Diéguez ha querido resaltar en relación al mercado español que “la recuperación se puede considerar robusta, pero nos falla la parte de crecimiento generalizado, existiendo una diferencia muy grande entre el sector público y privado”.

En esta línea, la salida de la crisis en la construcción está resultando más traumática para el sector público que para el privado. En 2016, mientras los mercados de la edificación crecían un 6,5% gracias a la demanda privada, la ingeniería civil sufrió un desplome del -12%, provocando que el agregado de producción total no pasase de un testimonial 1,8%. La inversión pública de 2016 se resintió por el largo paréntesis de gobierno en funciones, pero el auténtico problema de fondo fue el desequilibrio presupuestario. Un problema que todavía persiste, pese al alivio proporcionado por el crecimiento económico, y que explica por qué el sector construcción avanzará en 2017 sólo un 3%, propulsado únicamente por la promoción privada. Si, tal como se espera, la demanda pública se acaba reincorporando al mercado, es razonable esperar un crecimiento algo más sólido en 2018 (4,1%) y 2019 (3,6%).

Según señala el informe, la ingeniería civil sufre una recaída debido al repunte del déficit público que a mediados del 2016 forzó a pactar un nuevo calendario de compromisos con Bruselas. Un año más tarde, pese a la percepción de que hay un gobierno más estable que ha recuperado el control del déficit, la inversión continúa en mínimos. Se han anunciado los nuevos planes cuatrienales de puertos y aeropuertos que permiten albergar algo de optimismo más a medio plazo, pero continua habiendo dudas sobre cuál será la estrategia pública en sectores realmente críticos para el mercado de la ingeniería civil: energía, tren, carreteras y agua. En la previsión, el grueso del ajuste se concentra en 2016 (-12%) y 2017 (-6%), y si la producción crece en 2018 (4%) y 2019 (3,5%) no es porque se esperen cambios sustanciales en la política inversora estatal, sino por la obra local que aflorará antes de las elecciones municipales del 2019.

En el contexto específico de la edificación residencial cada vez se despejan más las dudas sobre la recuperación de la demanda y sobre la situación del stock, allanando el camino para nuevos proyectos de vivienda. Pese a que los promotores siguen muy prudentes y el número de nuevas viviendas que se ponen en marcha es todavía pequeño, basta para impulsar la producción en un 14% en 2016 y un 10% en 2017. A medio plazo, se espera que continúe la evolución positiva, pero a ritmos más moderados de alrededor del 6% en 2018 y 2019, debido a fenómenos como la ausencia de crecimiento demográfico, el encarecimiento del suelo y los cambios en el mercado hipotecario. Preocupa también que el mercado se haya vuelto demasiado dependiente del comprador-inversor, muy volátil por naturaleza.

Por otro lado, la edificación no residencial vuelve a crecer, aunque la inflexión no ha llegado hasta 2016 (un año más tarde que la vivienda) y con muy poca intensidad (1,2%). Este arranque tan tardío y tan tibio contrasta con la intensa actividad inmobiliaria de los últimos años, la cual continúa sin dar señales de fatiga. En circunstancias normales, una atmósfera de alta demanda inversora y de oferta que escasea en los nichos más solicitados, no tardaría en provocar un aumento de la cartera de obra nueva. Pero el mercado español sigue iniciando nuevos proyectos a cuentagotas, sea por un exceso de prudencia o porque la propia demanda finalista tampoco se recupera de forma fulgurante. La previsión es moderada, alrededor del 3,5% anual a lo largo de 2017-2019, y sólo es abiertamente expansiva en el capítulo de las oficinas, que bien merecen ser las protagonistas de la recuperación, tras haber sido el epicentro de la recesión.

Un horizonte tranquilo para la economía europea

“Si lo analizamos desde el punto de vista europeo la situación continua siendo razonablemente buena. Este optimismo es el reflejo de dos factores: el político y el económico”, ha asegurado en su discurso el director general del ITeC, quien ha querido resaltar que pese a la incertidumbre del Brexit, esta se está dando de una manera mas relajada a la que se vivió hace meses, al igual que el caso de las elecciones en Holanda y en Francia recientemente celebradas.

Por su parte, Josep Ramón Fontana ha destacado que “2017 es el primer año en el que no hay excepciones y todos los países tienen un crecimiento no negativo”. De hecho, “Reino Unido, Finlandia, Noruega, Suecia Bélgica y Suiza están construyendo a niveles máximos no vistos desde 1995”.

Tal y como indica el informe Euroconstruct, en edificación residencial sigue habiendo países en zona de mínimos, mientras que otros alcanzan o superan los máximos de las últimas dos décadas. Las excepciones positivas han ido aumentando y han conseguido propulsar la producción europea un 8,8% durante 2016, y se espera que lo hagan un 6,8% en 2017. Si se descuenta la contribución de España e Italia al total europeo, en el año 2007 se superaron los 1,6 millones de viviendas acabadas, una cifra que volverá a alcanzarse en el 2017 y que podría aumentar hasta los 1,75 millones en el 2019. Las previsiones indican que el crecimiento en términos de producción perderá intensidad en 2018 (3,7%) y 2019 (2,4%) debido a la desaceleración que se espera en Alemania y algunos otros países, principalmente nórdicos.

Reino Unido, Finlandia, Noruega, Suecia Bélgica y Suiza están construyendo a niveles máximos no vistos desde 1995

En lo que se refiere a la edificación no residencial, el mercado no ha conseguido reencontrarse con el crecimiento hasta 2016 (2,5%) y la ventana de oportunidad que ahora se abre es mucho más modesta que la del contexto del residencial: el crecimiento más intenso se prevé para 2017 (2,8%) y a partir de aquí podría sufrir una notoria desaceleración que lo reduciría al 1% en la proyección para 2019. Que las expectativas sean tan poco ambiciosas tiene mucho que ver con el mercado de las oficinas, en el que se notará la falta de empuje del Reino Unido del 2018 en adelante. Este vacío será difícil de compensar puesto que su cuota de mercado era superior a un tercio del total europeo de oficinas. Por otra parte, la construcción industrial y logística, que en el informe del semestre anterior se mostraban titubeantes, tienden a recobrar fortaleza con la mejora económica.

La ingeniería civil fue el único subsector incapaz de crecer durante 2016 (-1,8%) al confluir varios factores: por una parte, el relevo entre programas de fondos estructurales de la UE provocó un notable descenso de producción en los países del Este; por otra, Portugal y España tuvieron que sacrificar inversión en un intento de contener su déficit. La situación es claramente mejor en 2017, y aunque los problemas fiscales en la Península aún siguen pesando negativamente, cuando menos el flujo de financiación comunitaria hacia los países del Este se ha restablecido sin problemas.

Se prevé que la producción crezca un 2% en 2017 y un 3,6% tanto en 2018 como 2019. Por países, cabría esperar que el crecimiento más intenso se produjese en los mercados del Este en general, pero en la práctica los auténticos beneficiarios del nuevo ciclo de financiación serán solo Polonia y Hungría, con Chequia a una cierta distancia y con Eslovaquia experimentando problemas para atraer la inversión. El Reino Unido será también un país a observar, puesto que espera ir alimentando su portfolio de infraestructuras en ejecución, lo cual dejaría en una posición muy favorable del 2018 en adelante.

La clausura del acto ha corrido a cargo de Antonio Aguilar, director general de Arquitectura, Vivienda y Suelo del Ministerio de Fomento, quien ha mostrado su convencimiento de que “nuestras empresas están preparadas en términos de sostenibilidad, modernización, eficiencia energética, capacidad del sector de adaptación a las nuevas realidades sociales, etc.”. Asimismo, Aguilar ha aportado un amplio repertorio de datos de ejemplifican esta recuperación del sector como el crecimiento de más del 30% en número de viviendas libres en los tres primeros trimestres de 2016: el hecho de que los presupuestos de rehabilitación alcanzaron el año pasado la cifra de 2.492 millones de euros, el valor más alto en los últimos seis años; y un crecimiento anual del 13,5% en el número de viviendas rehabilitadas.

Evolución de los distintos subsectores en el mercado europeo
Evolución de los distintos subsectores en el mercado español

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