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Del packaging funcional al packaging estratégico. Por Xavier Pascual

El packaging ya no es no simplemente un contenedor de productos sino que se está convirtiendo en un elemento cada vez más decisivo en la estrategia global de cualquier empresa. Resulta clave en la transmisión de la experiencia de marca, pero también determina las necesidades técnicas de fabricación y conservación de los productos, de la cadena de suministro y del punto de venta. En este sentido, el packaging debe ser abordado de forma multidisciplinar, teniendo en cuenta todo su ciclo de vida e involucrando a diferentes perfiles profesionales de la empresa.

Esa es precisamente la propuesta de la próxima edición de Hispack, que tendrá lugar del 8 al 11 de mayo de 2018 en el recinto de Gran Via de Fira de Barcelona: Mostrar el valor añadido y los beneficios que puede aportar el packaging a cualquier actividad económica desde diferentes vertientes: productiva, de transporte, comunicativa, de I+D, ventas, retail, entre otras muchas, teniendo en cuenta cuatro grandes retos que están a la orden del día: la sostenibilidad, la automatización y digitalización, la logística y la experiencia de uso.
La sostenibilidad de los procesos productivos de la industria del packaging se entiende cada vez más como un modelo de negocio, no solo viable económicamente sino más eficiente en costes y recursos respecto a los tradicionales. En este sentido se evidencia una reconceptualización de los procesos de la cadena de suministro y de las fuentes energéticas y materias primas utilizadas, asegurando mejores resultados, eficiencia y un retorno cuantificable en la inversión, así como una reducción apreciable del impacto medioambiental de la actividad. El packaging entra así en el paradigma de la economía circular.

Cabe destacar que la sostenibilidad es, asimismo, uno de los valores en auge que más demandará el consumidor en relación al packaging. Es por tanto importante la aplicación del ecodiseño en todo el ciclo de vida del producto, la apuesta por el empleo y reutilización de nuevos materiales más respetuosos con el entorno, la implantación de procesos de fabricación de envases más eficientes energéticamente y con menor coste medioambiental, o la reducción del desperdicio alimentario.

Otro de los grandes desafíos es la transformación digital de la industria del packaging. La incorporación de sistemas de automatización y digitalización en una planta industrial comporta un ahorro de costes, una mayor producción y flexibilidad con los mismos recursos, información en tiempo real durante todo el proceso, una anticipación ante posibles averías y una trazabilidad del producto en todo momento. Es la revolución de la industria conectada e inteligente que impacta también en el ecosistema del packaging y en los procesos productivos de todo tipo de sectores como alimentación y bebidas, química, cosmética y perfumería, farmacia y bienes de equipo, entre otros.

Paralelamente, el packaging tiene una importancia de primer orden en los procesos logísticos, ya que todo bien tangible es transportado en un envase o embalaje hasta su consumo final a lo largo de la cadena de suministro. En este punto, cabe abordar y sobre todo integrar tres capas de funcionamiento: los procesos intralogísticos de las marcas; la optimización de los procesos logísticos de la propia industria del packaging; y, por último, la mejora de las operaciones en la cadena de suministro que interactúan con los bienes envasados y embalados de los distintos sectores industriales.

Finalmente, gracias al packaging las marcas entran en la vida de los consumidores. A través del envase vemos, olemos, tocamos, oímos, saboreamos, deseamos y hacemos nuestros los productos. Resulta un elemento esencial tanto en la estrategia de comunicación de las marcas como en la percepción del propio usuario que exige nuevas experiencias.

Esa relación producto-consumidor en la que interviene directamente el packaging se inicia mayoritariamente en el lineal cuando se produce la compra o en el momento de la recepción del producto adquirido on line y se prolonga durante el uso del artículo. Es por esto clave cuidar el diseño, los atributos y funciones que debe tener un buen packaging para que éste sea capaz de despertar los estímulos del comprador, sorprender, ofrecer soluciones personalizadas y generar buenas experiencias de uso que contribuyan a reforzar la fidelización.

Aquellos productos mejor valorados serán, precisamente, los que sean presentados con envases prácticos, atractivos, saludables y respetuosos y los que realmente aporten valor al usuario. En este sentido, son muchos los expertos que consideran que un buen packaging debe diseñarse y fabricarse, integrando criterios de sostenibilidad, seguridad, conveniencia y personalización así como, ser capaz de generar experiencias.

En este contexto de nuevos retos y demandas tendrá lugar Hispack 2018, una feria que aportará soluciones y conocimiento a través de la oferta comercial de más de 700 expositores directos y de su programa de actividades en el que participarán los mejores expertos del momento. Estamos convencidos de la utilidad de la feria para cualquier profesional en cuya actividad intervenga el packaging. Les animamos a descubrirlo.
Xavier Pascual, director de Hispack 2018

 

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