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Anuario TPI 2016

0pinión 101 Javier Garat, secretario general de la Confederación Española de Pesca La comunidad internacional cierra la puerta a la pesca ilegal a pesca es uno de los activos fundamentales del futuro de nuestro planeta. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), proporciona cerca del 20% del aporte de proteínas a aproximadamente 3.000 millones de personas, cifra que se eleva hasta el 70% en los países costeros. Además, igual de importante es señalar que la actividad pesquera es el medio de vida del 10% de la población mundial. Por ello, es imprescindible garantizar la sostenibilidad del sector pesquero, desde la triple perspectiva económica, social y medioambiental, y para lograrlo el primer paso no es otro que luchar contra la que continúa siendo su principal lacra: la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (IUU, por sus siglas en inglés). Una lacra que atenta contra los derechos humanos, amenaza la sostenibilidad de las especies y la seguridad alimentaria, y penaliza al sector, por tratarse de una competencia desleal, y a aquellos países -muchos en vías de desarrollo- donde la pesca es la principal fuente de alimentación y empleo. Afortunadamente, el panorama está cambiando desde que la Unión Europea declarara tolerancia cero a la pesca ilegal en 2010. La comunidad internacional ha adquirido conciencia de la importancia de la pesca responsable y más de 50 países han mejorado sus sistemas de ordenación pesquera con la colaboración de la Comisión Europea. Buena muestra de esta toma de conciencia es la histórica entrada en vigor, el pasado 5 de junio, del Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, promovido por la FAO y reclamado por el sector desde hace años. Este culmina un proceso que comenzó en 1999 durante la 23º sesión del Comité de Pesca de la FAO, cuando se planteó por primera la viabilidad de desarrollar un plan de acción internacional y jurídicamente vinculante para combatir la pesca IUU. En junio de ese año, el Consejo de la FAO acordó desarrollar este plan en el marco de su Código de Conducta para la Pesca Responsable. Diecisiete años después, el resultado es un acuerdo, aprobado en noviembre de 2009 y en vigor desde junio de este año, cuando logró las 25 adhesiones mínimas para ello. De acuerdo a este, las partes designan puertos específicos para los buques extranjeros, facilitando su control. Estos deben solicitar permiso con antelación para entrar a puerto, proporcionar información a las autoridades locales, incluida la relativa a sus capturas, y permitir la inspección de su libro de registro, licencias, artes de pesca o carga. Además, insta a los países a denegar la entrada o a inspeccionar los buques implicados en la pesca IUU. AVANCE CONTRA LA PESCA ILEGAL El marco legal del acuerdo representa un avance extraordinario, tanto como que haya sido suscrito por más de 70 países frente a los diez de 2014, pero también requiere acciones decididas por parte de sus firmantes y el resto de actores del sector pesquero internacional. Ha llegado el momento definitivo para que los estados abanderen la lucha contra la pesca ilegal e incorporen los requisitos del acuerdo a sus legislaciones nacionales, tal y como hizo España con el reglamento de la UE. De ello depende la sostenibilidad de los recursos marinos, así como el desarrollo económico y el sustento de millones de personas. �� L


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