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Anuario TPI 2016

0pinión 130 pera para final del presente ejercicio que el hipersector esté dando trabajo a 441.687 profesionales, lo que significa un incremento del 2,1% sobre 2015. A la vista de estos datos, que revelan el momento que atraviesa el hipersector de las TIC, y el moderado optimismo con que contemplamos el futuro, hay que afirmar con rotundidad que el devenir está estrechamente ligado a la voluntad general de apostar de una manera firme por la transformación digital, la llamada Cuarta Revolución Industrial, algo que debe ser una cuestión de Estado. La reciente creación del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, al frente del cual el presidente del Gobierno ha situado a Álvaro Nadal –alguien muy próximo al propio Rajoy- ha equiparado el impulso digital que necesita España, a sectores de tanto peso en nuestra economía como la energía y el turismo. Esto nos hace concebir esperanzas de que, por fin, estamos en el buen camino. Cuando menos, el hecho de figurar en el título del nuevo departamento ministerial ya supone que alguien sobre cuyas espaldas recae la responsabilidad de este objetivo, se va a sentar en la mesa del Consejo de Ministros. El objetivo no es otro que lograr una sociedad plenamente digital, lo que supone necesariamente que la Administración lo sea y que los distintos sectores productivos del país abracen la digitalización de sus procesos. Globalmente, hemos entrado en una dinámica que nos está llevando a que cada vez sea más difícil distinguir entre economía convencional y economía digital. Los modelos de negocio tradicionales se han visto convulsionados por la disrupción digital, en un mundo donde Internet se ha convertido en un pilar de uso masivo por parte de la Sociedad en todas sus facetas. No obstante, hay que allanar el camino para llegar a la meta. Para lo cual se hace necesario simplificar los marcos regulatorios, cada vez más complejos, así como equilibrar el ecosistema digital para no poner en riesgo las macroinversiones necesarias en infraestructuras e innovación. REFORMULAR LA INTERACCIÓN CON LAS MÁQUINAS Otras cuestiones a tener en cuenta para una plena integración en el mundo digital son la ciberseguridad y la formación digital tanto para estudiantes como para trabajadores, activos o desempleados. Y todo lo cual envuelto en una apuesta decidida por grandes proyectos tractores de transformación digital. Si ponemos la vista en el mercado vemos que los negocios digitales evolucionan a un ritmo cada vez más rápido; los millenials condicionan el marketing porque la tecnología es parte integral de sus vidas y la comunicación se sigue reinventando, triunfando los contenidos generados por los usuarios (UGC) y los servicios ofrecidos sobre Redes Sociales. Las macrotendencias han determinado que los datos son el nuevo paradigma y la materia prima de la Economía Digital, dentro de la cual se busca reformular la interacción con las máquinas, el desarrollo de la Inteligencia Artificial y existe un nuevo y creciente interés por la robótica. En este contexto, resulta preocupante el puesto que España ocupa en la actualidad en los índices que miden el desarrollo digital de los países; el 35, sobre 143, en el NRI (Networked Readiness Index del WEF) 2016; y el 15, sobre 28 países, en el DESI (Digital Economy & Society Index de la UE). La lectura es que otras regiones crecen desde hace más tiempo y lo hacen a mayor ritmo que nosotros. Para mejorar nuestra posición en el NRI debemos seguir contando con infraestructuras y el uso de las mismas por parte de los ciudadanos, también con la utilización de las TIC en la AAPP para el acceso a servicios básicos. Pero debemos corregir nuestras debilidades identificadas por el Global Information Technology Report 2016 y que pasan por una limitada transformación digital de los sectores productivos, la insuficiente eficiencia de nuestro sistema educativo, la inadecuación del marco regulatorio español, así como la escasa importancia de las TIC en los planes de Gobierno (al menos hasta ahora). También debemos incrementar la compra pública de tecnología, aumentar la formación TIC a los trabajadores en su puesto de trabajo, y corregir la excesiva fiscalidad sobre los negocios digitales. Desde AMETIC animamos a perder el miedo a la transformación digital. Hoy día, las economías avanzadas demuestran la correlación entre Economía Digital y PIB. Según el Foro Económico Mundial, un incremento del 10% en NRI hace crecer un 0,75% el PIB y decrecer el paro un 1%. Mientras tanto, en nuestro país no contamos con un verdadero impacto de las políticas públicas, no hay convencimiento por parte del sector privado para emprender el cambio, faltan personas con las habilidades digitales necesarias y estamos lejos de la masa crítica de inversión en I+D+i. España necesita apostar de una forma contundente por su transformación digital. Nuestra propuesta pasa por lograr el desarrollo efectivo del Mercado Único Digital Europeo, garantizando un marco simétrico y equilibrado entre los distintos actores del ecosistema digital que facilite el desarrollo de infraestructuras y la inversión en innovación; por reforzar la industria TIC en nuestro país con proyectos tractores, aumentando la compra pública innovadora; por acelerar la transformación digital tanto a nivel público como privado; por impulsar definitivamente la I+D+i (superar el 3% PIB) con políticas incentivadoras de las inversión; y por generar talento digital reforzando los planes de estudio a todos los niveles, con reciclaje de los profesionales hacia lo digital y con formación para salir del desempleo. El objetivo debe ser colocar a España en el top 20 del índice NRI del World Economic Forum y en el top 10 del índice europeo DESI. De lo contrario, seguiremos jugando en las ligas menores. ��


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