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Anuario TPI 2016

Pablo Sáez Villar, director Gerente de ACEX ace ya un año comenzaba mi tribuna sobre la conservación haciendo referencia a que los ciudadanos habíamos sido convocados a las urnas, hacía unos pocos meses, para las elecciones municipales y autonómicas, y que próximamente tendríamos una nueva convocatoria de elecciones, esa vez de carácter nacional. Y así fue, claro. Lo que no entraba en mi pensamiento es que esas elecciones se iban a repetir y menos aún que íbamos a estar en puertas de tripitirlas. Hoy ya, mi mente y creo que la de muchos acepta cualquier posibilidad. Todo ello ha llevado consigo un gobierno en funciones, afortunadamente con un presupuesto aprobado, que en este año tendría que prorrogarse, con el riesgo que ello conlleva. Llamar a la responsabilidad de la clase política nunca está de más, pero no me pidan que crea en su capacidad de diálogo para solventar la situación actual de desgobierno. Vista la incapacidad de llegar a acuerdos, tiene lógica la propuesta que alguien ha realizado de que en unas terceras elecciones generales, caso de celebrarse, deberían cambiar los cabezas de lista de los partidos de ámbito nacional, visto que son incapaces de salir del atolladero en el que nos encontramos. Esta situación de interinidad, aunque el país siga creciendo en datos macroeconómicos, no sólo es mala, sino muy mala, cuando menos para las infraestructuras de este país. Acababa el año 2015 con el convencimiento en el sector de las infraestructuras de que se había tocado fondo y se iniciaba, de forma muy suave y ligera, un repunte de la inversión en la obra pública. Pero la realidad es tozuda y cruel, seguimos sin ver ningún repunte, todo lo contrario. Durante estos meses hemos oído hablar, y hablar mucho, de corrupción, de independentismo, de desahucios, de pensiones, de democracia,… ¿alguien ha oído hablar de competitividad, de potenciar de forma rápida y eficaz el empleo, de comunicaciones, de infraestructuras? Yo, en ninguno de los muchos debates televisivos que hemos padecido en estos meses he oído hablar de ello. Y eso que llevamos casi un año en campaña electoral de forma continuada, o quizás por eso mismo nadie habla de infraestructuras. Pero quede claro que si no atendemos a las infraestructuras no se generará empleo suficiente, ni se facilitarán las comunicaciones ni la competitividad de nuestras empresas. Pero las cosas están así y parece que la clase política está en otra onda. Y mientras tanto el tráfico sigue aumentando en nuestras carreteras a un ritmo que no l hacía desde el principio de la crisis. Demandamos cada día más a las carreteras y sin embargo no correspondemos con la inversión que pueda asegurar su correcto estado de funcionamiento. Algún día llegaremos al convencimiento de que nada dura para siempre (y mucho menos una infraestructura), y que cuando las cosas se utilizan (y se utilizan mucho, como es el caso de las carreteras aún la razón es mayor), o nos convencemos de la necesidad de dedicar recursos para que sigan manteniendo las condiciones de servicio y se puedan utilizar estando en perfecto estado de uso, o llegará un día en que nos quedaremos sin ellas. 0pinión A grandes males, planteamientos coherentes H 24


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