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Anuario TPI 2016

MERCADO ESPAÑOL 6 Optimismo moderado ante el futuro inmediato Por José Henríquez las Comunidades Autónomas y entidades locales, la incertidumbre del futuro político de la Unión Europea, el equilibrio de los precios energéticos… no son pocos, y tienen potencial para socavar la incipiente buena marcha económica. FUTURO OPTIMISTA Ya antes de la formación de Gobierno, tal y como constatamos en la edición de 2015 del presente anuario, existía optimismo sobre nuestro futuro económico. En este sentido, incluso aumentaba la confianza de los inversores institucionales mientras esperaban la formación de un gobierno, potenciada por el positivo entorno macroeconómico y los buenos datos de las compañías españolas. Así mismo se confirmó en el encuentro Encuentro sobre Oportunidades de Inversión en España, celebrado por Erns & Yount (EY) junto a la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (ASCRI). Durante el acto se puso de manifiesto el optimismo sobre la marcha de la economía española, ya que a pesar del contexto político se estima que siga siendo la de mayor crecimiento de Europa con crecimientos de alrededor del 3%. Estas previsiones, recientemente confirmadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) –estima el 3,1%–, incrementan el atractivo de España como destino de inversión redundando con ello en una mayor confianza de los fondos nacionales e internacionales. Rafael Roldán, socio director responsable del Área de Asesoramiento en Transacciones de EY, explicó que “el consumo de los hogares, los bajos tipos de interés, la evolución del crudo, de las exportaciones y la mejora del mercado laboral han favorecido un clima económico positivo para invertir en España pese a la falta de gobierno”. A pesar de ello, Rubén Segura-Cayuela, de Bank of America Merrill Lynch, señala que todavía queda mucho por hacer. “España está creciendo claramente por encima de sus socios europeos, gracias no solo a los vientos de cola sino también al gran esfuerzo reformista llevado a cabo. Sin embargo, todavía quedan muchos retos a los que hacer frente y las reformas deben continuar. La clave es que el país tenga el escenario político necesario para continuar en esta dirección. De lo contrario, permanecerá en una pon octubre de 2015 terminó la última legislatura política, consolidando un cambio de tendencia económica en nuestro país. Si bien España transitaba por un camino lleno de peligros y riesgos por doquier, cerramos el ejercicio con crecimiento y cierta E estabilidad socio económica que nos permitía ser halagüeños. Pero desde entonces hemos estado casi un año en “funciones”, motivado por la falta de acuerdo político para establecer un gobierno que, independientemente de las políticas que pudiera llevar acabo, pusiera en marcha la maquinaria del Estado. Un año perdido que nadie auguraba. El año pasado por estas mismas fechas todos los estudios y encuestas de opinión de mercado sobre expectativas para la economía española destacaban por el común denominador del optimismo empresarial. Claro que nadie se imaginaba una situación de gobierno en funciones que paralizaría muchos presupuestos. Aunque a priori podría pensarse que, como el Estado nunca está en funciones y sigue trabajando, no pasaría gran cosa, lo cierto es que sí, que pasa y mucho. En una economía como la española, donde lo público representa un altísimo porcentaje de la actividad económica, siendo el Estado, entendido en sentido amplio, el principal agente económico, esa situación de “en funciones” representa una auténtica parálisis. Y no sólo de cara a la ejecución presupuestaria o su planteamiento, sino a la visión de futuro por parte de los demás agentes, la iniciativa privada que se ve fuertemente condicionada, al desconocer cuáles serán, por ejemplo, los planes que desarrollará el Estado en tal o cual materia. Pues con todo, en este contexto de incertidumbre, la economía española ha aguantado el tirón, arrojando datos macroeconómicos por encima de la media europea. Todo apunta en positivo y, ahora con un Gobierno ejecutivo ya, valga la redundancia, el optimismo empresarial del año pasado se puede renovar. No obstante, no estamos exentos de peligros que nos acechan. Entre estos encontramos peligros con diferente denominación, origen y consecuencias, pero que todos redundan en lo económico, ya sea las tensiones separatistas, el incremento de la deuda pública, el déficit de


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