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Anuario TPI 2016

85 Juan Vila, presidente de GasINDUSTRIAL Gas y competitividad industrial l gas natural es un componente determinante en los costes de las industrias y por tanto un factor decisivo para su competitividad y la del país. Además, el consumo industrial también resulta básico para el sistema gasista: la industria supone más del 60 por ciento del consumo de gas en España. La factura española del gas industrial supera los 3.500 millones de euros anuales. En siete años, España pasó de la zona de mayor a la de menor competitividad para todo tipo de consumidores industriales, llegando a pagar de media entre 20 y 25 por ciento más que sus competidores europeos. Y en cuanto a costes regulados, los peajes son 45 por ciento superiores a los de la media europea, así que los industriales españoles pagan el doble que los franceses, el triple que los británicos o seis veces lo que los alemanes. Además, España presenta una gran sobrecapacidad en las infraestructuras de gas natural. Las plantas de regasificación están infrautilizadas y es urgente que la demanda nacional logre precios competitivos que favorezcan el crecimiento y mayor utilización de estas plantas. El informe de GasINDUSTRIAL, “Competitividad industrial y precios del gas en España”, evidencia estas cuestiones. Somos una isla energética y el nivel de concentración del mercado minorista es muy alto, con pocos agentes activos y escasa liquidez. Hasta el 76 por ciento de los costes del sistema gasista español corresponden a transporte y distribución. COMPETITIVIDAD DEL SISTEMA GASISTA Un gas no competitivo respecto a Europa es una desventaja para nuestra industria y supone perder actividad, exportaciones y empleo. Un gas competitivo impulsaría la reindustrialización del país y facilitaría el aumento del peso de la industria en el PIB -en ocho años bajó del 16 al 13 por ciento-, una de las razones del desempleo y de su resistencia a minorarse y, aunque resulta obvio, los empleos industriales son más estables y disfrutan de salarios mayores. A pesar de que la industria ha reducido sus costes de proceso y laborales muchas empresas continúan con el agua en el cuello; el contexto es complicado y los costes energéticos son un lastre. Así será difícil que cumplamos el objetivo de Bruselas de suponer el 20 por ciento del PIB en 2020. Los industriales no pedimos ayudas ni subvenciones, solicitamos herramientas para tener un "level playing field" con nuestros competidores globales. Nuestros esfuerzos deben centrarse en la actividad productiva y no en el tema energético. Dependiendo del sector, los costes energéticos van del 3 al 20 o incluso 50 por ciento de los costes. Contar con una energía competitiva esencial para que la industria y el país avancen. MIBGAS Y MIBCAT Necesitamos que MibGas se desarrolle, fomente su liquidez con todos los instrumentos posibles e introduzca productos adaptados a la industria. El objetivo debe ser que en 3 años negocie la demanda nacional, con 30 traders activos, para consolidar una señal de precios útil para la competitividad y con capacidad de trasladarse a los contratos industriales. Hay que encontrar soluciones para bajar los costes regulados, recortando ese diferencial del 20 por ciento que pagamos más que nuestros competidores europeos. La industria debe participar en la planificación de las infraestructuras porque es esencial para la sostenibilidad del sistema y también paga esas infraestructuras. Si se alargan los plazos de amortización de las inversiones en estructuras realizadas podrán bajarse los costes regulados. Y es necesario abrir el mercado y lograr más competencia con la interconexión con Francia, a través de los Pirineos y dentro en las vías Norte-Sur. MidCat aumentará las opciones y mejorará la competitividad. El nuevo gobierno deberá poner en valor las estructuras infrautilizadas, para su mejor financiación y optimizar la capacidad de regasificación. Deben encontrase nuevos usos para las infraestructuras - bunkerizacion de barcos, uso del gas en el transporte terrestre…, porque todo ello rebajará los costes. La energía es para la industria española un elemento diferenciador en contra. La tarea del nuevo Gobierno será hacer posible que compita en las mismas condiciones que sus vecinos. �� E


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