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Anuario TPI 2016

Pascual Sala Atienza, secretario general de UNESA l año 2016 se acerca a su fin; un ejercicio que será recordado por la peculiar situación política que en él hemos vivido y que, como no podía ser de otro modo, ha afectado a todas las esferas, incluida la económica y, dentro de ella, la eléctrica. En efecto, la incertidumbre política y la sucesiva convocatoria de elecciones han provocado que el sector –como todos- haya tenido que desenvolverse en un contexto incierto, a la espera de que se despejaran las incógnitas. Más aún en un sector tan regulado como lo es este. Con todo, las empresas eléctricas asociadas en UNESA han mantenido los mismos niveles de calidad, competitividad, eficiencia y seguridad del suministro eléctrico, contribuyendo con ello a la buena marcha de la actividad económica y de la sociedad. Resulta complicado aventurar qué sucederá en un futuro próximo en el panorama energético. Al mirar a un horizonte a medio plazo, sin embargo, podemos darnos cuenta de que nos encontramos en un momento de transición. PROTAGONISMO DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA El mundo camina hacia una economía descarbonizada en la que, de forma inequívoca, la energía eléctrica está llamada a ocupar un papel protagonista. Sin ella sería imposible pensar en alcanzar un mundo sin emisiones de gases de efecto invernadero, en línea con los objetivos alcanzados en la reciente Cumbre del Clima de París. Además, el desarrollo de la movilidad eléctrica y el despliegue de las redes inteligentes son algunas de las iniciativas que hoy empiezan a revelarse como claves de un futuro cada vez menos lejano. Entre tanto, se vuelve más necesario que nunca poner remedio a los desafíos que todavía lastran a la energía eléctrica y, en concreto, a la tarifa que pagamos los consumidores españoles. Una tarifa artificialmente elevada debido, no al precio de la generación eléctrica –competitiva y en línea con la de otros países europeos-, sino a la cantidad de partidas y costes políticos que se cargan en el recibo, penalizando así al consumidor eléctrico. Si a ello unimos que la factura eléctrica también se ve sobrecargada con una serie de impuestos –como un IVA del 21%, el tipo máximo a pesar de tratarse de un suministro básico- , el problema ciertamente se agrava. RETOS FUTUROS De forma paralela, debería profundizarse en la liberalización y replantearse la política fiscal y, en concreto, muchos impuestos autonómicos, de naturaleza pretendidamente medioambiental, que gravan la actividad del sector. Todas estas figuras impositivas impiden el correcto funcionamiento de los mercados e introducen ineficiencias muy claras que no tienen países de nuestro entorno, con la consiguiente pérdida de competitividad para la industria y el sobreprecio en los hogares. Finalmente, en este futuro descarbonizado y eficiente hacia el que ya hemos empezado a caminar en línea con las perspectivas y directrices de la Unión Europea, se impone la necesidad de incrementar las interconexiones eléctricas con Europa. Todos ellos grandes retos que requerirán de un importante esfuerzo y de un marco estable para llegar a buen puerto. �� 0pinión Brisa de aire fresco E 86


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