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Anuario TPI 2016

99 Marcos Freire, presidente de Aclunaga Una situación positiva para el sector naval gallego ras las dificultades de los últimos años, el sector naval gallego experimenta un periodo de tendencia positiva, debido tanto a la capacidad de adaptación de sus empresas como a la intensa labor comercial que se está desarrollando, no sólo por parte de los astilleros sino también por la ya potente y diversificada industria marítima, que ha sabido paliar las carencias internas de contratos con actividades diversificadas y con contratos internacionales que garantizasen su supervivencia. Pocos sectores industriales han sido capaces de reconvertirse y de adaptarse a tan difíciles momentos, continuar su actividad y garantizar los puestos de trabajo necesarios para que la vuelta de la carga de trabajo pueda ser asumida. Y lo más importante de todo, sin perder el nivel de conocimiento adquirido. El nivel de exportaciones de nuestro sector es muy elevado, y este dato es sumamente importante ya que desde Galicia hemos sabido ocupar nuestro espacio en el exterior realizando grandes trabajos para importantes firmas internacionales. ESFUERZO COLECTIVO Con un total de 126 buques entregados en Galicia durante el último decenio, y con la dificultad de muchos de esos contratos, cabe decir que nuestros astilleros lideran la modalidad de construcción “a medida”, en donde cumplir los requerimientos técnicos y operativos de nuestros clientes es la mayor preocupación, aun tratándose de unidades de gran dificultad y alta especialización. El año 2016 está resultando sumamente atractivo para atisbar las posibilidades reales del resurgimiento de nuestro sector que ubicado en un entorno privilegiado en Europa compite al máximo nivel con astilleros excepcionales de todo el mundo. Los astilleros y las industrias marítimas gallegas están redoblando e intensificando sus esfuerzos ante la actual coyuntura de caídas drásticas del precio del crudo, que también afecta de manera significativa a la competencia de los grandes competidores asiáticos, con la finalidad de diversificar sus productos y abrirse a nuevos mercados, retos y oportunidades. En esta línea es esencial que el naval gallego apueste por la innovación y la Industria 4.0 para garantizar su competitividad futura. Se trata de un esfuerzo colectivo. Este sector estratégico está avanzando, a través de sus asociaciones y clusters, con apoyo de las instituciones y de agentes públicos y privados, en el camino de fortalecer los elementos de cohesión y colaboración entre empresas. La responsabilidad social empresarial ha de guiar al sector en la defensa de los principios de igualdad de trato, oportunidades y seguridad jurídica. Se trata, en definitiva, de fomentar la creación de riqueza, el empleo, el bienestar y la paz social, valores que nos hacen más competitivos y nos diferencian de otros. EXPECTATIVAS DEPOSITADAS Nuestras expectativas se sitúan en el retorno a las 40 unidades anuales que se produjeron en 2007, si bien el periodo de maduración y cierre de los contratos actuales es mayor que entonces, debido principalmente al acceso al crédito y a la demostración de solvencia económica que se nos exige. En este escenario, es importante el diálogo sectorial como herramienta para reordenar y utilizar de forma inteligente los recursos de financiación, formación e innovación. Y es crucial que el sector acomode sus marcos regulatorios y normativos al mercado global actual, superando modelos obsoletos. Por eso éste pretende ser nuestro mensaje: seguridad y estabilidad. Con ambas premisas alcanzaremos las cifras que nos hemos propuesto recuperar y que a buen seguro lograremos. �� T


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