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Slow garden, jardines pensados para disfrutar y potenciar los cinco sentidos

La filosofía slow hace referencia al disfrute de los pequeños placeres diarios y se centra en la realización de actos con conciencia y pensando en qué se invierte el tiempo y cómo se debe disfrutar; priorizando actividades que redundan en el desarrollo de las personas.

A raíz de esta corriente, ha surgido el concepto de slow garden que desde Fernando Pozuelo Landscaping Collection definen como jardines conceptualmente pensados para disfrutar y potenciar los cinco sentidos. Son espacios que cuentan con toques de los jardines japoneses, con criterios compositivos, de perspectivas visuales e, incluso, matemáticos. También están influenciados por el feng shui, que estudia los flujos energéticos, y por el jardín griego, basado en relaciones humanas y en el intercambio.

El paisajista Fernando Pozuelo enumera las características que debe cumplir un slow garden:

  • Su ubicación está cuidadosamente elegida: son espacios en los que empaparse de naturaleza, abrir la mente y ser conscientes de la vida que hay a nuestro alrededor.
  • Cada jardín cuenta con una forma y vegetación particular, adaptada al clima y el suelo donde se levanta el jardín y a las necesidades de aquellos que disfrutarán de él. La armonía es la clave en la composición de estos espacios. Se pueden crear jardines llenos de vegetación y también incluso en zonas áridas donde el contraste entre el terreno y los volúmenes creados por las plantas genera un torrente de emociones y una experiencia única a todo aquel que visita este tipo de lugares.
  • Estos espacios de vanguardia pueden jugar también con una característica que apela a uno de los sentidos principales: el aroma. La variedad de olores que se perciben es clave para disfrutar de la experiencia slow.

Los jardines slow parten de la idea de disfrutar cada detalle del lugar en cualquier época del año. Otra clave es la personalización, la adaptación al gusto de las personas que los habita: “La máxima de los slow garden es que uno mismo sea el protagonista indiscutible del espacio, posibilitando, así, la generación de tiempo de calidad que se traduce en disfrute y relax”, subraya Fernando Pozuelo. La interacción entre el jardín y la persona equilibra las energías generando lucidez, que favorece la toma de decisiones.

“En un mundo de prisas, contar con un espacio personal que nos invita a la meditación es un regalo”, destaca el paisajista, quien añade que “vivir sin percibir el entorno no es más que una carrera, mientras que la belleza reside en ser conscientes de los detalles”.

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