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Espacios comunitarios que enriquecen la experiencia de habitar

La icónica torre Agbar cuenta, desde hace apenas un año, con nuevos vecinos en el barrio. Para ser exactos, con un total de 105 de viviendas sociales, un centro de asistencia primaria y un casal. Destinado a gente mayor que ha dejado su hogar para integrarse en una nueva comunidad, este proyecto de Bonell i Gil y Peris+Toral.arquitectes es toda una declaración de intenciones hacia la consolidación del tejido social y la integración en el entorno urbano barcelonés.

Fotografías: José Hevia

Emplazado en la Plaza de las Glòries, un nuevo conjunto residencial se alza en pleno Distrito 22@ para dar cabida a más de un centenar de viviendas, distribuidas en tres bloques en forma de abanico y dispuestas sobre un basamento de dos alturas en el que conviven un centro de salud y un casal de barrio. Un edificio híbrido que permite a sus inquilinos mantener su círculo social a la vez que, gracias a diversos espacios para la socialización, se integran en una nueva comunidad.

Contando con el Instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación de Barcelona como propietario, el proyecto ha sido llevado a cabo por los estudios Bonell i Gil y Peris+Toral a través de un minucioso trabajo en el que han conseguido dar respuesta a la complejidad del entorno. Para ello, han superpuesto los diferentes usos: desde el más público, el centro Social y el C.A.P., que forman el zócalo del edificio en contacto directo con la calle, hasta la parte más privada de las viviendas colocadas sobre el mismo. “El esponjamiento entre las piezas es el necesario para que el espacio público se filtre entre los edificios y el suficiente para mantener la unidad global”, aseguran los responsables del proyecto. A los vestíbulos de las viviendas se entra desde la zona verde y al casal mediante un porche orientado al nuevo espacio público, mientras que el acceso del centro de asistencia primaria se ubica en el chaflán, concentrando los flujos de circulaciones del edificio en la esquina más urbana del emplazamiento.

“En cada una de las viviendas, la cocina, la habitación y la sala de estar se leen como un espacio continuo y flexible, conectadas por una doble circulación”

Nuevos modos de habitar

“Es necesario buscar las calidades y las dimensiones óptimas por encima de las mínimas para conseguir así, más que cantidad, cualidad”, afirma Josep Mª Gil, fundador de Bonell i Gil Arquitectes, cuando se le pregunta por la vivienda social, uno de los trabajos más exigentes bajo su punto de vista, por sus usuarios y por la demanda de mínimos del promotor público.

En el caso concreto de este proyecto, destaca la cuidada investigación tipológica que se ha llevado a cabo sobre los nuevos modos de habitar para las personas mayores. Cada bloque cuenta con aproximadamente ocho viviendas por rellano, de 40 metros cuadrados cada una, distribuidas mediante un corredor central que aumenta la posibilidad de recorridos. A ello se suma la presencia de puertas correderas de gran formato, una acertada decisión teniendo en cuenta las necesidades de este tipo inquilinos que, en muchas ocasiones, se ven obligados a desplazarse en sillas de ruedas. Así, a medida que se cierran o abren, transforman los límites del espacio y generan ambigüedad de uso. Por su parte, el diseño de la estructura de hormigón armado permite crujías de 7.40 metros, lo que garantiza que la vivienda esté libre de pilares y, como consecuencia, que haya una mayor flexibilidad.
Si nos adentramos en alguna de las viviendas, encontraremos un núcleo central de espacio servidor que segrega un ámbito más privado para la ducha y el WC, mientras que un espacio intermedio, en el que se sitúan el lavamanos y la lavadora, “se incorpora a una secuencia espacial en la que cocina, habitación y sala de estar se leen como un espacio continuo y flexible, conectadas por una doble circulación”.

Vida en comunidad

Una lavandería comunitaria, un porche cubierto con tendederos y un patio solárium, en el que se espera que se instalen huertos urbanos, se ubican en la cubierta de cada edificio. Asimismo, a nivel de la cubierta del zócalo, se extiende un espacio de relación conectado directamente con la terraza exterior y equipado para organizar múltiples talleres que, al estar emplazado a la altura de la copa de los árboles, cumple una doble función: disfrutar de las vistas y permitir la integración de los tres edificios en una comunidad de vecinos mayor.

“Un sistema de aislamiento térmico por el exterior de fachadas permite conservar la temperatura de confort y reducir pérdidas energéticas”

La energía en el punto de mira

Mediante diferentes sistemas pasivos y soluciones arquitectónicas, se consigue una alta reducción de la demanda energética. En el caso de la refrigeración, y para evitar la radiación solar directa en verano, están instaladas persianas orientables de aluminio en el plano de fachada, configurando un espacio intermedio aterrazado que actúa como colchón térmico y acústico. Por su parte, con respecto a la calefacción, cada bloque cuenta con una anchura de 15 metros y longitud variable, lo que mejora la compacidad del edificio y permite un importante ahorro durante los meses más fríos del año. Además, la solución de los tres bloques en forma de abanico es fundamental para resolver el asoleamiento de las viviendas y así aumentar la captación solar del edificio en invierno.

La piel que protege a los inquilinos

La solución constructiva de la envolvente en fachada se compone de un sistema de aislamiento integral tipo Baumit SATE Prosystem, con acabado fotocatalítico. El sistema permite que las paredes permanezcan cálidas en invierno y frescas en verano, favoreciendo el confort térmico de sus habitantes.

Tal y como asegura José Manuel Toral, del estudio peris+toral.arquitectes, “una de las ventajas del sistema de Baumit es que, al incorporar el aislamiento por el exterior, un 90% de la masa de los cerramientos y acabados interiores es aprovechable para la inercia térmica”. Asimismo, el arquitecto destaca la eliminación de puentes térmicos, por donde se pierde un 20% del calor/energía de un edificio; la reducción de las tensiones térmicas del edificio y la eliminación de las condensaciones superficiales interiores.

Por su parte, en palabras de Josep Mª Gil, “la propuesta de una fachada invertida, con la inercia térmica en el interior de la vivienda a través de los muros de hormigón portantes y el aislamiento en el exterior (continuo en toda la envolvente con el sistema SATE), contribuye a un importante ahorro energético, además de proporcionarnos un acabado de revoco de cal que aporta la sencillez de acabados que deseábamos”. Se refiere a Baumit NanoporTop, libre de cemento con efecto autolimpiable y fotocatalítico.

El proyecto ha sido ganador absoluto en el III Concurso de Arquitectura Baumit Life Challenge.

FICHA TÉCNICA: 

Tipo de obra: 105 viviendas para gente mayor, centro de asistencia primaria y casal de barrio

Ubicación: Calle Bolivia 45-47-49

Autores del proyecto: Esteve Bonell, Josep María Gil, Marta Peris y José Manuel Toral

Promotor: Institut Municipal de l’Habitatge i Rehabilitació de Barcelona (IMHAB)

Constructor: UTE Scrinser & Primur

Aparejadores: Joan March i Raurell y Enrique Rego

Estructuras: Bernuz Fernández Arquitectos

Instalaciones: AIA installacions arquitectòniques y Eletresjota Tècnics Associats

 

About Laura García-Barrios

Coordinadora Editorial NAN Arquitectura y Construcción

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