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Belinda Tato: “Debemos acabar con la arquitectura del exceso e ir hacia un modelo más ético”

Conversar con Belinda Tato conlleva hablar de la dimensión urbana de la arquitectura, de creatividad, de participación y de la importancia de diseñar espacios que mejoren la autoorganización de los ciudadanos. El estudio que lidera junto con José Luis Vallejo, Ecosistema Urbano, se fundó coincidiendo con el cambio de siglo, en el año 2000. Desde entonces, Belinda ha ido acumulando experiencias participativas a lo largo y ancho del planeta con procesos de diversas longitudes y contextos urbanos, territoriales, de espacio público, en culturas diferentes, con presupuestos dispares y condiciones climáticas opuestas. ¿Su motivación? Mejorar las ciudades que habitamos y priorizar la escala más humana.

Transformación e innovación urbana son dos conceptos que podrían definir la filosofía de Ecosistema Urbano, ¿con qué valores sintetizarías el trabajo que lleváis a cabo?

La componente social es fundamental. Durante años, la disciplina del urbanismo ha tenido mucho en cuenta los datos, entender la ciudad desde los números y no tanto desde la sensibilidad o experiencia urbana que supone. El urbanismo generaba un marco de trabajo y, después de haberlo resuelto, se entraba a otra escala, la humana. Nosotros pensamos que esta escala tiene que estar desde el principio, y más en un momento en el que hay tanta información y es absolutamente viable. Tenemos que incorporar al ciudadano de una manera activa, no como un sujeto pasivo que recibe el diseño acabado, sino generando una conversación que derive en una mejor ciudad. También juega un papel muy importante la componente medioambiental en toda su magnitud. En nuestro caso, hemos trabajado mucho el tema climático.

¿Qué papel juega el ciudadano en toda esta trama urbana?

No es cuestión de lo que tiene que recibir, sino de lo que tiene que hacer. Ser ciudadano te genera una serie de derechos y responsabilidades, por lo que es necesario encontrar los mecanismos y canales que permitan que una persona sea crítica con lo que recibe, pero propositiva y activa con lo que pueda aportar. No se trata de hablar de la congestión en el tráfico o de cómo está la ciudad de sucia, sino como tú, desde tu posición como ciudadano, vecino y gestor urbano, puedes ser parte activa en la resolución de estos problemas.

Si tuvieses el poder de transformar una ciudad entera, ¿cómo sería? ¿cuál sería el eje vertebrador?

El eje vertebrador sería poner en valor lo que ya hay, la parte positiva, y prestar atención a aquellos elementos que no estén funcionando bien. En este sentido, podríamos hablar de acupuntura urbana, es decir, en lugar de pensar que vamos a cambiar todo, hay que priorizar cuáles son esos elementos, esos puntos más delicados, para que el trabajo y los recursos sean más efectivos. Esta transformación va a ser siempre orgánica, un proceso que no sucede de una manera instantánea. Se trata de plantearse cómo podemos diseñar un proceso en el cual logremos un cambio muy efectivo en los primeros pasos para que el crecimiento sea exponencial, generando mayor visibilidad, confianza, interés y ganas de ser parte de esa transformación.

¿Están los arquitectos comprometidos con los espacios que habitamos? ¿Existe una mentalidad cortoplacista o se apuesta por proyectos que tengan perdurabilidad en el tiempo?

Aunque no tenemos la capacidad como para diseñar cómo un espacio se ha de gestionar, nuestra responsabilidad e interés no finaliza el día de la inauguración, sino que a mí me interesa cómo ese espacio se ha utilizado, qué cosas han funcionado y cuáles no… Cuando trabajas en un proyecto te imaginas cómo va a funcionar, pero a veces no se tienen los recursos, ni el tiempo, ni la energía, de monitorizar de manera efectiva cómo ha evolucionado. Yo creo que eso es una pieza fundamental que nos permitiría a todos aprender.

En esta línea, podemos hablar de dos componentes. Por un lado la social, es decir, cómo la gente lo ha ocupado, de qué manera ha respondido a sus expectativas, en qué medida lo han podido customizar, etc. Y, por otro, la componente más técnica, donde entrarían en juego, por ejemplo, la durabilidad de los materiales o el coste de reposición. Nuestro trabajo debería garantizar que ese espacio perdure en el tiempo, y que lo haga con una calidad suficiente.

“El papel de las tecnologías no es sustituirnos, sino capacitarnos para ser mejores ciudadanos. No son un fin, sino un medio”

Pasemos de la teoría a la práctica en este aspecto, ¿qué proyectos de Ecosistema Urbano destacarías que hayan cumplido con vuestras expectativas trascurrido un tiempo desde su finalización?

En todos los proyectos hemos aprendido algo, tanto durante el proceso de desarrollo y construcción como cuando esos espacios se habitan. Siempre hemos vuelto, intentando establecer un vínculo, una conversación. Por ejemplo, hicimos una escuela en Rivas y hemos realizado, a lo largo de los años, muchas visitas con estudiantes de arquitectura de otros países y ciudades. Muchas veces las cosas no son tal y como uno se las imaginaba, siempre hay una vuelta de tuerca, una manera en que la gente, los niños, los gestores, se imaginan cómo podía ser eso. Otro caso es el Eco Boulevard de Vallecas, al que hemos vuelto multitud de veces después de que se inaugurase hace diez años. El aprendizaje es interesante porque, cuando lo construimos, el barrio no estaba habitado y, ahora, se han generado dinámicas muy distintas a las que había en ese momento.

El Eco Boulevard de Vallecas, en Madrid, mejora el confort ambiental y promueve el intercambio social.

©Emilio P. Doiztúa

También hay que tener en cuenta que mucha de la innovación que a veces los arquitectos queremos incorporar, esa inquietud de querer hacer las cosas mejor o de una manera distinta, conlleva inevitablemente la implicación de muchas personas. El arquitecto construye, lo hace con la mejor de las intenciones después de haber trabajado muchísimo, pero luego se va. Y los que se quedan son los que tienen que hacer que ese proyecto perdure, llevando a cabo un trabajo muy invisible pero indispensable.

¿Dónde dirías que reside el interés arquitectónico de un proyecto?

Si hablamos de arquitectura pura y dura, para mí un edificio tiene un rol urbano y social, por lo que me interesa si se ha tenido en cuenta el impacto que puede tener en el barrio en el que se sitúe. La arquitectura puede hacer y reparar ciudad, así como generar dinámicas muy positivas en sitios donde no las hay. Se trata de entender el rol urbano que tiene la arquitectura. Es decir, ¿cómo el objeto arquitectónico puede además tener un papel urbano?
A ello tenemos que sumar aspectos concretos, si tiene un rendimiento o una eficiencia energética importante, si reutiliza el agua de una manera más sostenible, si aporta beneficios… Por otro lado, me parece interesante la incorporación de una capa digital que posibilite la interacción con los usuarios.

El proyecto Plaza Ecópolis comprende tres partes: espacio público, escuela infantil y ludoteca.

©Emilio P. Doiztúa

En este último punto, ¿de qué manera las tecnologías pueden ayudarnos a tener edificios que promuevan un mayor bienestar?

Hoy por hoy tenemos acceso a mucha información, pero el gran reto está en cómo utilizar todos esos datos de una manera eficiente para generar mejores ciudades. A veces, la fascinación por sensorizarlo todo nos hace perder el rumbo de que las tecnologías tienen que ser una herramienta a nuestra disposición, y no un fin en sí mismo. Es decir, las tecnologías nos capacitan para ser mejores personas, usuarios y ciudadanos, pero no nos sustituyen.

Y en materia energética en edificación, ¿se están cumpliendo los objetivos fijados desde Europa?

Yo creo que sí. Existe la tecnología y el conocimiento, por lo que no se pueden hacer edificios que no sean eficientes, no nos lo podemos permitir. Del mismo modo, creo que sigue faltando una sensibilización, y todavía las escuelas de arquitectura tienen que jugar un papel importante. A día de hoy, hay gente que piensa que el hacer un edificio sostenible o eficiente energéticamente es algo opcional, pero realmente no hay alternativa, solo hay una manera de hacer, al igual que uno edificio tiene que ser estable estructuralmente.

¿Qué papel juegan las escuelas de arquitectura? ¿Cómo debemos educar a los futuros profesionales del sector?

Nuestra carrera siempre ha sido una carrera que promueve la creatividad y, habiéndome movido mucho por el mundo, puedo asegurar que las escuelas de arquitectura de España son muy buenas, hemos tenido muy buenos profesores. Mucho que admirar y mucho que agradecer. Pero, al mismo tiempo, creo que se ha dejado un poco de lado la responsabilidad ética que tenemos como profesionales. Yo cuando construyo un edificio no lo hago para el cliente que me lo encarga, sino para la ciudad, para los usuarios que van a utilizar ese edificio y para las futuras generaciones. Falta dar una visión más a largo plazo, que todo lo que hagamos tenga un recorrido, una repercusión, y que seamos nosotros los que orquestemos este camino.

“Durante años se ha entendido la ciudad desde los números y no tanto desde la sensibilidad o experiencia urbana”

Dentro de vuestro despacho, y teniendo en cuenta que capitaneas el barco junto con José Luis Vallejo, ¿cuál es vuestro modo de trabajar? ¿cómo os complementáis?

Hemos trabajado en proyectos de distintos ámbitos, tanto de escala arquitectónica como urbana y territorial, generando diferentes equipos de trabajo. Somos un estudio multidisciplinar y, aunque la mayoría seamos arquitectos, tenemos especialidades distintas. Además, contamos con colaboradores externos que nos apoyan con temas de sociología, economía, ingeniería, etc. No somos arquitectos puros en el sentido de que nos encargan un edificio y lo hacemos, sino que siempre hay un proceso asociado de participación, de comunicación, etc. Nos interesa mucho no solo trabajar en nuestro despacho con la idea, sino comunicarla. No somos un estudio de arquitectura tradicional que solo concibe edificios, los resuelve, dibuja y plasma, sino que nos interesa mucho toda la conectividad que se genera en torno al proyecto.

¿Qué propuestas urbanas destacarías que hayáis llevado a cabo recientemente?

Ahora estamos trabajando en un proyecto en la ciudad de West Palm Beach, con un tema de acondicionamiento climático de espacio público en un sitio como Florida, en el que hace muchísimo calor en verano y existe una cultura muy fuerte de estar protegido con el aire acondicionado. Se trata de una propuesta para mejorar las condiciones del espacio público abierto e intentar sacar actividad a la calle en los meses más calurosos de la estación estival. Por su parte, estamos trabajando en un boulevard para la Universidad de Málaga que también aborda temas de acondicionamiento climático, integrando tecnología e interacción, y generando un ágora urbana donde la comunidad universitaria pueda tener un espacio de co-creación.

Open Shore, un downtown inclusivo con un nuevo paisaje acuático en West Palm Beach (Florida, EEUU).

©Ecosistema Urbano

¿Cuál dirías que es el ritmo o velocidad que imponéis en la oficina a la hora de proyectar?

Es complicado, ya que vivimos en un contexto muy competitivo y trabajamos en diferentes partes del mundo. Si tuviésemos que elegir lo que más nos motiva, sería trabajar para una ciudad, Gobierno o empresa que tenga verdadera intención de llevar a cabo el proyecto. En el fondo, uno quiere decidir a lo que dedica su vida, y nosotros hemos decidido que queremos mejorar las ciudades, y la mejora no vale con hacer un 3D o un render, sino que hay que materializarlo.

Para finalizar, ¿qué tendencias crees que van a marcar el futuro de la arquitectura?

Debemos acabar con la arquitectura del exceso e ir hacia un modelo más ético. Para mí, el aprendizaje es que las personas pasamos, mientras que los edificios y las soluciones urbanas se quedan. En cierto sentido, aunque un trabajo se acabe en un corto plazo de tiempo, lo que deja dura muchos años. Y esto es algo que hay que interiorizar bien para tomar las decisiones más“El papel de las tecnologías no es sustituirnos, sino capacitarnos para ser mejores ciudadanos. No son un fin, sino un medio”

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About Laura García-Barrios

Coordinadora Editorial NAN Arquitectura y Construcción

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