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#CanonMetroYMedio: redimensionando la sociedad tras el Covid-19

Texto: Jose Luis Borau Jordán, jefe Departamento Accesibilidad al Medio Físico (Dirección de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE)

Nuestra sociedad está cambiando. O debe cambiar fruto de esta pandemia global o crisis sanitaria originada por el Covid-19.

Estábamos acomodados en unos roles que pensábamos eran más o menos ideales y que cualquier cambio demandaba de un proceso largo de adaptación y asentamiento que provocaba una ralentización de los mismos que, en muchos casos, abortaban esos proyectos de cambios internos de la sociedad. Únicamente, la digitalización de procesos a nivel global, anunciaban una inmediatez cuyo eslogan era “el hoy es el mañana, lo de hoy no vale para mañana”. Las tecnologías se habían convertido en el paradigma de la inmediatez del cambio o del cambio a la inmediatez.

Todos los procesos se estaban acelerando de manera que los periodos de adaptación se acortaban cada vez más. Pero, sin embargo, de la noche a la mañana, la tecnología se ha visto relegada a un papel secundario tras un nuevo protagonista que ha entrado en escena, la salud y la seguridad. En esta ocasión apareció en escena con el nombre de Covid-19, pero pudiera aparecer con otros “apodos”,  porque  no…  Y  es  este  nuevo  actor  principal  quien, irremediablemente, ha acortado esos plazos de adaptación al cambio, quien definitivamente plantea la necesidad y aviso del cambio inmediato de la sociedad si realmente queremos que la raza humana perdure.

Por supuesto que en ese cambio necesario e inmediato la digitalización va a tomar un papel fundamental —es una de sus principales características intrínsecas en su ADN— pero no va a ser el único ámbito que irremediablemente debe de plantear su redimensionado. Nuestras ciudades, nuestras viviendas, nuestros edificios, nuestras relaciones, nuestra cultura, nuestro ocio, nuestro turismo, nuestra economía, nuestros proyectos…. Todas esas posesiones “nuestras” deben de contar con unas nuevas medidas que avalen la sostenibilidad y continuidad de la sociedad tal y como la entendemos, o como la entenderemos a partir de ahora.

De la noche a la mañana, la tecnología se ha visto relegada a un papel secundario tras un nuevo protagonista que ha entrado en escena, la salud y la seguridad

150 cm… Nunca los 150 cm estuvieron tan de moda… nunca incluso desde que hace muchos años se planteaba como la medida estándar para que muchas personas pudieran utilizar los espacios construidos cuando utilizaban una silla de ruedas para desplazarse, empujaban el carrito de un bebe o utilizaban un bastón. ¡Qué curioso! Y ahora aparece de nuevo el metro y medio… metro y medio que antes se planteaba como una medida para poder disfrutar, desplazarse y utilizar los espacios construidos, se ha convertido en un metro y medio de seguridad frente a un enemigo letal. Un metro y medio que permitía disfrutar tu vida en igualdad de condiciones que todas las personas, se ha convertido en un metro y medio que te permite… ¿vivir? ¿Acaso ha aparecido un nuevo canon de diseño?

¿#CanonMetroYMedio? ¿Acaso ha aparecido una nueva dimensión que debe marcar la definición de los entornos como cuando en su momento aparecieron el hombre de Vitrubio o el Modulor de Le Corbusier? Al fin y al cabo, esos cánones marcaron una revolución en el mundo de la arquitectura en su día.

Es un momento de cambio como el que produjo en la sociedad la revolución industrial, la revolución del automóvil o la revolución tecnológica. Es el momento de una revolución global que tenga como objetivo primordial proteger al ser humano frente a posibles ataques como el sufrido por el Covid-19 u otros que pudieran venir. Una revolución que saque a la luz la capacidad del ser humano a adaptarse a las nuevas situaciones y que ponga la resiliencia de la especie como objetivo de cada persona.

Redimensionando nuestras ciudades, nuestro espacio vital…

Se habla mucho en estos días de tramos horarios, de espacios permitidos  y  vetados,  de  distancia  de  seguridad… Es  curioso, ¿cuántas veces hemos escuchado durante estas semanas la distancia mínima de seguridad para evitar la transmisión del virus? Seguramente toda la población conoce que la distancia de metro y medio es la que plantean las autoridades sanitarias como mínima para evitar contagios entre personas.

Vemos como a las 8 de la tarde las calles de nuestras ciudades se llenan de personas paseando o haciendo deporte, ocupando y utilizando espacios que seguramente hace unos meses utilizaban de manera residual, para acceder a su vehículo privado o ir a hacer alguna compra cercana. Se ocupa el espacio destinado a los vehículos para correr, la gente se queja de la estrechez de las aceras, de la situación de pavimentos de las mismas, del mantenimiento de los jardines y su invasión en las zonas de tránsito, del peligro de los alcorques sin proteger… ¿Os suena a algo? Nunca antes se había echado tanto de menos esos 150 cm, libres de obstáculos, sin resaltes en el pavimento, con una superficie estable…

Tenemos frente a nosotros un nuevo reto. Un redimensionado de las ciudades y de los espacios permitiendo su uso y disfrute a todas las personas. Un reto en el que “deberíamos” haber estado metidos desde hace tiempo, pero ahora, con la aparición de esta nueva variable de sostenibilidad y seguridad sanitaria de la especie humana, no tiene tiempo de demora.

Redimensionando nuestros edificios públicos, nuestro espacio con los demás

También ese #CanonMetroYMedio deberá ser la medida que marque el diseño y adecuación de edificaciones de uso público para asegurar el uso y disfrute de los mismos por parte de todas las personas en las máximas condiciones de usabilidad, seguridad y confort.

Edificios que deberán plantear el redimensionado de sus espacios y actividades, incorporando medidas de seguridad e higiene no ya solo para sus trabajadores sino para sus visitantes.

Se deberán redimensionar los espacios de reunión y aglomeración de personas a partir de ese metro y medio, equipar los edificios de elementos higiénicos a través de máquinas dispensadoras activables con nuestras terminales móviles para evitar contactos directos con los pulsadores, replantear los protocolos internos de higienización de las zonas públicas, etc.

Los elementos tradicionales de apoyo en el uso de los edificios también deberán ser repensados. ¿Qué ocurrirá con elementos para ser tocados y manipulados como los pasamanos, los terminales electrónicos, los mapas en relieve o las botoneras de ascensores? Las tecnologías innovadoras deberán ser las aliadas principales de estos elementos “más tradicionales”. Sin olvidar que el uso de estas tecnologías deberá estar al alcance de todas las personas.

¿Qué ocurrirá con los ascensores, elementos esenciales para permitir la comunicación vertical en los edificios, en especial en edificios en altura y para personas que no pueden utilizar las escaleras? ¿Será #CanonMetroYMedio el nuevo patrón de diseño? Entendiendo que, en muchos casos, por obvias limitaciones dimensionales, no será posible utilizarlo, será necesario buscar alternativas.

El caso de los ascensores es un tema que bien merecería un apartado independiente. Sus limitaciones de instalación en los edificios ya existentes supondrán un problema para el uso de las personas. Dado que se antoja difícil la implantación del #CanonMetroYMedio, cuestiones que tengan que ver con la restricción de uso a personas que realmente lo necesiten. A esta se deberán sumar otras medidas que minimicen la imposibilidad de uso colectivo como sistemas de higienización, materiales a utilizar, sistemas de activación…

Redimensionando nuestras viviendas, nuestro espacio más seguro y donde nos debemos sentir más protegidos

La vivienda es el reducto donde cada persona encuentra su refugio ante cualquier tipo de invasión o ataque. Prueba  de ellos  es el confinamiento al que hemos estado abocados durante las últimas semanas ante el ataque del coronavirus. Es el espacio en el que las personas nos debemos sentir más protegidas y aisladas, pero ¿están realmente preparadas para asumir las nuevas funciones que se le imponen ante este tipo de situaciones?

La falta de polivalencia en las viviendas actuales, en muchos de los casos provocada por las limitaciones dimensionales de las mismas, hace que claramente no están preparadas para este tipo de situaciones y para muchas otras. Quién no ha tenido que habilitar un rincón de su casa donde resguardarse para tele trabajar mientras los niños juegan o hacen sus tareas del colegio. Quien no ha tenido que redistribuir internamente los espacios de su vivienda para amoldarse a esta situación.

De nuevo pongo encima de la mesa la pregunta: ¿será necesario que ese  #CanonMetroYMedio sea  utilizado  para  el  diseño  de  las nuevas viviendas? Dudo que pueda utilizarse dicho patrón para las propias viviendas per por supuesto para las zonas comunes. Las propias viviendas deberán plantearse como espacios polivalentes, con posibilidad de adaptarse a las necesidades de las personas que las habitan, sea temporal, se permanente, motivado por una limitación de las habilidades o movimientos o por su propio envejecimiento.

Un nuevo reto para conseguir que las viviendas se adapten al ciclo vital de sus habitantes, con espacios inclusivos y alejados de situaciones de soledad no elegida, para potenciar la interacción en la convivencia, evitando que un confinamiento suponga una pérdida de autonomía o dificultad para recibir asistencia.

Redimensionando nuestras redes de transporte

Otra de los ámbitos en el que el reto inmediato de redimensionado está patente, son las redes públicas de transporte, tanto a nivel urbano como interurbano. Tanto la gestión de dichas redes, como las infraestructuras físicas o el material móvil deberá replantearse (¿con el #CanonMetroYMedio?). Se hace necesario tomar medidas innovadoras para asegurar el uso a todas las personas en las condiciones máximas de confort, seguridad y usabilidad. Toda la cadena del ciclo del viaje debe cubrir al máximo estos tres aspectos, por lo cual, deben de replantearse las cuestiones varias que inciden en dicho proceso.

Quizá ha llegado el momento de cuestionarse si los medios urbanos de transporte de muchas ciudades del mundo podrán continuar funcionando como lo hacían hasta ahora. Probablemente no habría hecho falta la aparición del Covid-19 para responder negativamente a esta pregunta. Si bien su aparición debe ser la confirmación más absoluta de que no.

Lo mismo ocurre con las conexiones interurbanas e internacionales en elementos de transporte atestados de plazas con escaso espacio para moverse durante el trayecto e inhabilitando su uso a muchas personas por este motivo. Quizá ha llegado el momento de replantearse si el negocio del transporte debe anteponerse a la usabilidad, el confort y la seguridad. Por supuesto habrá que poner en la balanza la sostenibilidad global, pero para ello se deberán poner en marcha iniciativas innovadoras que aseguren esa sostenibilidad global en paralelo a las cuestiones que satisfacen realmente a las personas que utilizan dichos medios de transporte.

#CanonMetroYMedio existía desde hace muchos años. Utilicémoslo ahora para proteger, asegurar la usabilidad y la inclusión de todas las personas en esta “nueva” sociedad

Redimensionando nuestro modo de trabajo

No sé si decir que los espacios de trabajo tal y como los conocíamos hasta ahora van a dejar de existir.  Lo que está  claro es que el Covid-19 ha aniquilado el tiempo de adaptación que la digitalización demandaba a las empresas u organizaciones para su implantación definitiva. El ejemplo más obvio es el teletrabajo. Una forma de trabajar en remoto que estaba entrando poco a poco en nuestra vida laboral (si bien en muchos otros países estaba más avanzada) y que de golpe y porrazo se ha hecho un hueco en nuestras viviendas y en nuestras vidas. En cierta manera,  el  teletrabajo (a aquellos que tenemos la suerte de poder realizarlo) nos ha protegido del ataque del virus.

Pero, al igual que indicaba al referirme a la adaptabilidad de nuestras viviendas, nuestros equipos, redes de comunicación, plataformas virtuales… deben ser acomodadas para su usabilidad por parte de todas las personas en las máximas condiciones de comodidad y seguridad. Y aquí nos referimos a seguridad ante otro tipo de virus y amenazas contra los usuarios.

También este ámbito se deberá redimensionar y rediseñar… esta vez sin el canon de metro y medio, pero sí con todas las medidas necesarias para que la brecha digital sea cada vez menor.

Redimensionando nuestra actividad y nuestras costumbres

Estamos escuchando por todas partes el cambio de la sociedad el cambio de costumbres y usos que poco o nada tiene que ver con lo que disfrutábamos hace tan sólo un par de meses. No sé si tendrá mucho o poco que ver, aunque lo que está claro es que algo va a cambiar y debe cambiar. Y no solo en lo que afecta a lo más superficial (que no menos importante) como la seguridad frente al contagio, sino en lo que tiene que ver con las entrañas de las actividades, el por qué y el para qué de las cosas.

Es momento de hacerse muchas preguntas que tocan a diferentes ámbitos de nuestra vida como el turismo, la cultura, la diversidad, la gestión, … Es el momento de replantearse objetivos, medios y herramientas. Ahora más que nunca tendremos que desarrollar nuestros proyectos e iniciativas pensando al 100% en las personas, colocando a la persona en el centro de los mismos, para protegerlas de ataques similares al del COVID19 u otros que pudieran llegar, para asegurar su integridad y no discriminación.

Tampoco será necesario que nos volvamos locos desarrollando nuevas normativas y reglamentos para “redimensionar” nuestra sociedad. Posiblemente ya las tuviéramos, sólo pensemos en ellas y rediseñémoslas.

Para muestra un botón … #CanonMetroYMedio existía desde hace muchos años. Utilicémoslo ahora para proteger, asegurar la usabilidad y la inclusión de todas las personas en esta “nueva” sociedad.

Ahora, más que nunca, es tiempo de las personas, por y para las personas.

¿#CanonMetroYMedio? ¿Acaso ha aparecido una nueva dimensión que debe marcar la definición de los entornos como cuando en su momento aparecieron el hombre de Vitrubio o el Modulor de Le Corbusier?

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