Teo López, presidente de la Asociación de Empresas de Servicios Energéticos

Con apenas dos meses de vida, la Asociación de Empresas de Servicios Energéticos (Anese) ya se ha convertido en un referente del sector, ocupando el hueco asociativo que dichas empresas (ESEs) necesitaban desde hace tiempo. El objetivo de esta recien creada entidad (fruto de la iniciativa Exeleria –Grupo Everis-, Enervalia y 3i Energía) es “buscar la forma de que las empresas de servicios energéticos se beneficien de las oportunidades de negocio que se presentan”, según nos cuenta su presidente Teo López, con quien charlamos, además, de la situación de las renovables y del desafío al que se enfrenta España en materia de Eficiencia Energética.

¿Cómo y por qué ha surgido la idea de la fundación de Anese?
La idea de la creación de Anese vino de la necesidad que detectamos varios profesionales en el sector, donde existía una carencia en el asociacionismo entre empresas de servicios energéticos; esta patente necesidad ha sido corroborada, además, por el importante número de asociados que ya tenemos, y eso que apenas llevamos dos meses de andadura.

¿Cuántos son ya?
Somos del orden de 30 asociados y tenemos a la espera bastantes compañías – algunas internacionales- líderes en el sector de servicios energéticos. Están en estos momentos en fase de presentación de documentación, actualmente, unas 20 empresas más.

¿Deben cumplir algún requisito especial?
Únicamente, que la empresa que quiera ser socio numerario de Anese tiene que dedicarse a la actividad de servicios energéticos, que es una actividad reglada en una directiva europea y regulada también en el anteproyecto de ley de economía sostenible y en el anteproyecto de ley de Energías Renovables y Eficiencia Energética. Pueden ser empresas de todo tipo, no importa el tamaño; de hecho, éste es uno de los pilares sobre los que descansa la Asociación: el sector de las ESEs es tan amplia que incluso empresas pequeñas se dediquen a actividades concretas y parciales tienen perfecta cabida, como por ejemplo una empresa de solar térmica que venda energía térmica en modo servicios energéticos, o una gran multinacional con inversiones milmillonarias.

¿Están contentos con la recepción que ha tenido Anese?
La acogida no es que haya sido buena, es que estamos sorprendidísimos de cómo hemos sido recibidos. Cualquier convocatoria está siendo muy numerosa, lo cual sin lugar a dudas es fiel reflejo de la demanda que existe y de la necesidad de un asociacionismo de este tipo. Las empresas nos agradecen mucho que hayamos tenido esta iniciativa, yes algo que constatamos a diario.

La eficiencia energética (E.E.) en la edificación es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos, ¿cómo va a contribuir Anese en este sentido?
La Asociación tiene un papel fundamental en los objetivos de E.E. La mayor parte del consumo energético está en los sectores industrial, transporte y edificación. La industria digamos que suele ser bastante eficiente, ya que los industriales saben que el gasto de energía tiene una repercusión en el coste del producto final por lo que han vigilado bastante el tema de la eficiencia; en el transporte podemos afirmar que hay un importante devenir con el coche eléctrico que puede suponer un elemento realmente revolucionario en materia de E.E; y luego tenemos el sector de la edificación en el que, realmente, aún no se ha abordado definitivamente el tema de la E.E. Si tenemos en cuenta que solamente las Administraciones Públicas podrían hacer que, en alrededor de unos 60.000-70.000 edificios, la E.E fuera una realidad, vemos que el potencial que existe es enorme. Sin embargo, parece que aún no les ha llegado la concienciación, así que queda mucho por hacer.

En España, ¿qué medidas urgentes se deben tomar en materia de E.E?
Principalmente, se debe trabajar según el enfoque de la demanda por parte de las autoridades, de las Administraciones e, incluso, desde la inversión privada. El problema es que el enfoque va muy a la oferta. Todo el mundo quiere ser generador de energía eléctrica. Me parece que hay del orden de 53.000 sociedades o titulares que inyectan energía eléctrica a la red todos los días en fotovoltaica, y si abrieran todavía más la mano aparecerían cientos de miles; y no digamos ya la eólica y otras energías más convencionales como ciclos combinados, carbón, gasóleo y demás… Es decir, muchos sectores del ámbito de la construcción han aterrizado en producción de energía eléctrica y todos quieren hacer oferta. A mí esto me parece que es como ponerse un bonito traje pero no haberse duchado o tener un agujero en el calcetín, algo así, porque la demanda no se está cuidando. Las ESEs trabajan en ese lado que todavía no se ha tocado y que es importantísimo: el de la demanda y la eficiencia.

¿Cree que el trabajo de las ESEs está adecuadamente respaldado por las Administraciones?
Pensamos que se puede hacer mucho más. Efectivamente hay una apuesta y se ha visto en los últimos meses con el plan de los 330 edificios de la Administración General del Estado que salen por esta vía, o un plan que ya se hizo en 2007-2008 también para edificios públicos. Asimismo, el día 1 de marzo de este año se ha aprobado el plan de reactivación económica donde se ponen sobre la mesa 2000 edificios de las Administraciones públicas – mil de la administración general y otros mil de las Administraciones autonómicas y locales-. Bueno, todo esto está por desarrollar pero hay que reconocer que poco a poco la Administración va tomando conciencia de la importancia de cuidar todo el lado de la demanda y su enorme potencia. Obviamente hay que seguir haciendo cosas, regulando más, apoyando más con financiación, con divulgación y enfocar el tema de la demanda desde otras vías, ya que pensamos que sería algo muy más ventajoso para la economía en general el que se favoreciera la actuación de ESES.

¿Qué demandas tienen desde el punto de vista de la regulación?
En realidad, el problema es que no existe una regulación como tal. A las entidades financieras digamos que les gusta muchísimo el producto fotovoltaico, el eólico… Les encanta porque, por Real Decreto, se garantizan esas producciones; no es así en el caso de las ESEs, no está garantizado por ningún decreto, el marco regulatorio no existe. Existe la definición, a qué se dedican, pero creemos que deben existir actuaciones similares a los marcos regulatorios de la oferta o de las renovables, bien sea vía financiación, vía estructuración o vía jurídica para que no sea tan abismal la distancia con las de las renovables.

¿Cómo ha sido el desarrollo de las ESEs en España comparado con el resto de Europa?
Pues es un desarrollo muy pobre sobre todo cuando uno ve que hay países como Alemania donde hay más de 500 Empresas ESCO. En España el desarrollo ha sido bastante limitado, prácticamente inexistente. Las empresas que pertenecen a nuestra asociación están intentando abrirse camino pero el número de ESEs en general es muy bajo.

¿Y esto a qué cree que se debe?
Como decía antes, hay una fijación general hacia el lado de la oferta y eso que hay que recordar que la directiva 20/20/20 dedica una parte a la eficiencia energética: se debe disminuir un 20% el consumo de energía primaria. Pues bien, hay una fijación muy alta sobre las energías renovables pero, sobre la otra parte, no ha existido este apoyo. Si bien es cierto que existe el Plan de E4 (Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética), la realidad es que nos encontramos por ejemplo con 70.000 edificios de las Adminsitraciones Públicas que nunca han abordado este modelo y, como hemos señalado, el potencial es enorme.

Teo López, presidente de Anese¿Cuál cree que es la situación económica de las ESEs en general?
Lo que ocurre normalmente es que estas empresas hacen otro tipo de actuaciones, bien son ingenierías, bien son mantenedoras o instaladoras, mientras intentan buscarse un hueco en el mundo de los servicios energéticos. El problema actual es que las empresas únicamente de servicios energéticos -al ser tan incipiente el sector- prácticamente no existen porque necesitan vivir de estas otras actividades, como la producción de energía renovable por ejemplo. Obviamente, no hay porqué marcar una separación distante entre Energías Renovables (E.E.R.R.) -que es la oferta- y E.E. que es la demanda, el consumo; se pueden mezclar, porque se pueden hacer E.E.R.R con ESEs. De hecho, llegará un momento, cuando a las E.E.R.R se les acabe las primas -cosa que en fotovoltaica se ve que puede ocurrir en pocos años-, donde haya una paridad con la red. Entonces, muchas ESESs producirán en los edificios energía, se la venderán al propio edificio y llevarán a cabo una serie de actuaciones donde ellas son oferta y demanda, tienen ambas coordinadas y actúan sobre ellas. Obviamente, no se trata de ningún enfrentamiento entre Renovables y ESEs porque, seguramente, acabarán casándose y agrupándose y la misma empresa manejará las dos. De todas maneras, las empresas tendrán que ir acostumbrándose a que las ayudas y las primas pueden desaparecer y las ESEs tendrán, ese día, una gran labor, ya que se tendrá que producir energía y, a su vez, minimizar el consumo. En E.E. UU se dice que las ayudas, las primas y algunos marcos regulatorios son las drogas de las empresas. Y yo creo que aquí hay bastante drogadicción en marcos regulatorios.

¿Cree que la financiación que reciben las renovables es excesiva?
Bueno, es obvio que necesitan financiación hasta que sean competitivas pero lo que destaca es el descuido que ha sufrido la demanda. ¿Por qué ponerse a producir una energía eléctrica que resulta tan cara? Ahora vale 500 euros/MW/hora de fotovoltaica, cuando un MW/hora del mix vale 40 o 50 euros. Esto nos ha condenado a 40 años para pagar toda esa producción; y ello al margen de que todo esto se tenía que haber hecho de otra manera. Es decir, estoy de acuerdo con el apoyo a las renovables pero creo que debería haber sido de otra manera.

¿De qué modo entonces?
Más vigilancia en el sector y, bueno, más exigencia y disciplina en el cumplimiento. Muchas empresas hicieron trampa en la entrada el 28 de septiembre de 2008 y eso se ha consentido. Todo el mundo sabía que se pedían miles de MW en Castilla La Mancha, en Andalucía… se sabía año y medio o dos antes del 28 de septiembre de 2008, cuando entraron 3000 MW; y eso va a costar del orden de 3000 y pico millones de euros durante 40 años, esto es más de un tercio de los presupuestos generales del Estado, es como 6 ó 7 veces nuestro déficit exterior, es decir: es una cifra abismal. Y todo para producir el 1% de la energía. Se necesitan más observatorios de vigilancia; por ejemplo, se sabía que había muchos miles pedidos cuando se hizo la prórroga de un año el 27 de sep de 2007, en virtud del RD 661 que establecía que cuando se llegara al 85% se prorrogaría. Pues habiendo tenido un buen observatorio y habiendo visto los miles de MW que habían pedido las compañías y habiendo hablado debidamente con las compañías y Comunidades Autónomas se hubiera evitado eso, un coste que puede ser alrededor de 300 mil o más millones de euros. Sin embargo, de la demanda nadie se ha acordado. Lo que digo, es como llevar un traje muy brillante con la camisa interior rota. Así es producir a precio de lujo.

¿Cree que las ESEs son rentables?
Sí, y son muy rentables además para la economía del país en cuanto al ahorro de importación de energía; como decía el ministro de Industria, Comercio y Turismo, Miguel Sebastián, cada vez que disminuimos el consumo e invertimos en disminuirlo es un dinero que no vamos a tener que dar a los que nos suministran combustibles. Son rentables para la economía y son rentables en términos de empleo, pero las empresas necesitan más apoyo para que ellas vean más clara esta rentabilidad.

Esto es lo que os toca pelear ahora, ¿no?
Sí y es una labor muy dura. Una asociación tiene un trabajo durísimo, crearla, estructurarla, organizarla, trabajar por ella… y tenga en cuenta que la Junta Directiva no percibe ningún honorario, es todo por amor al arte. Esta es la labor que nos toca pero estamos encantados, la de demostrar a la sociedad y a las Administraciones que se puede hacer mucho en energía por este lado de la demanda. En España existen del orden de 800 ayuntamientos que tienen un patrimonio enorme- el de Madrid tienen unos 1300 edificios- y lo que es increible es ver cómo no tienen ninguna estructura en planeamiento energético. Todos tienen una gran planificación urbanística- ¡el concejal de urbanismo que no falte!- pero no hay ningún planeamiento energético; emplean recursos públicos para el alumbrado público, para el saneamiento, para el riego… pero no son conscientes de cuál es el gasto de energía y por supuesto no toman ninguna medida ni tienen ninguna planificación. Cuando llegas a ofrecer algo no tienen ni la estructura de diálogo y no sabes con quién hablar de esta materia y esto es lamentable, desperdiciar todo el potencial que hay. Treintal mil edificios en manos de los ayuntamientos… definitivamente, se podría ahorrar tantísimo dinero…

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