Miguel Martínez Vélez, director general técnico de Arsys

Cloud hosting, el hosting a la enésima potencia

La nube ha conseguido envolver hoy prácticamente la totalidad de la operativa TIC de cualquier empresa: desde el correo electrónico y la edición de textos hasta la creación de una tienda online o los sistemas de backup. También ha llegado al hosting y lo ha hecho con innumerables ventajas.
   
Hasta la llegada del cloud hosting, la elección de un servicio de alojamiento para desarrollar cualquier proyecto tecnológico dependía de las previsiones a medio plazo. Previamente, las empresas tenían que calcular el número de visitas o páginas vistas mensuales, usuarios concurrentes, contenido multimedia y otros factores de su proyecto web y, según esas estimaciones, seleccionar el servicio más conveniente de su proveedor.

Cuando las previsiones se superaban, el desarrollador avisaba a su proveedor para encontrar la solución más adecuada: una ampliación de espacio en disco o la instalación de un nuevo servidor, por citar algunas de las operaciones más habituales. Lógicamente, también se podría optar inicialmente por un servicio de hosting con unas prestaciones técnicas por encima de las estimaciones iniciales, pero el resultado sería poco eficiente, ya que el servicio estaría infrautilizado la mayor parte del tiempo, con una capacidad ociosa que incrementa los costes fijos.

La aplicación de la tecnología cloud computing al hosting, denominada cloud hosting, desvincula el alojamiento web de la infraestructura técnica necesaria y elimina cualquier capacidad ociosa, así como la fragmentación de recursos libres y no reutilizables por otros servidores. Mediante el cloud hosting, los servicios de Internet no se encuentran en una única máquina, sino en una plataforma tecnológica que proporciona la capacidad de almacenamiento y proceso que requiere cada proyecto tecnológico en todo momento.

Con la desvinculación del servicio web de unas máquinas con unas características técnicas concretas, también se gana en adaptabilidad, configurando los recursos necesarios casi automáticamente y creando un nuevo concepto de hosting completamente flexible. La infraestructura de un proyecto tecnológico se dimensiona en cuestión de segundos ante los picos y valles en las demandas de servicio.

De este modo, la infraestructura de hosting pasa a concebirse como un servicio (Infrastructure as a Service, IaaS), sin recursos tecnológicos infrautilizados y con toda la capacidad que se requiere en cada momento…. Y hay momentos en los que se necesita gran capacidad, como en un lanzamiento comercial, y otros en los que se necesitará menos, como en la época estival. Con el cloud hosting, cada proyecto tiene asignados los recursos que necesita en todo momento, permitiendo que el cliente pague únicamente por los que utilice, con total control de su consumo y de su inversión estimada.

Todo ello, de manera más cómoda, ya que el cloud hosting supone un paso más de calidad en el proceso de automatización de las relaciones técnicas con los proveedores. Aunque ahora ya nadie se acuerda, hace años era necesario llamar al proveedor para realizar trámites tan sencillos como dar de alta una cuenta de correo, que los técnicos realizaban de manera casi manual.  Afortunadamente para el usuario, estas operaciones técnicas se han automatizado mediante plataformas de software, pero en el caso de otras más complejas, que implican ampliaciones de hardware como incrementar la memoria de un servidor, todavía son necesarias las gestiones e intervenciones manuales… Salvo si estamos hablando de un servicio de cloud hosting.

La provisión de los recursos informáticos (espacio web, memoria, procesador…) se realiza automáticamente, mediante un panel de control online con una sencilla interfaz gráfica. Con este avance, los departamentos técnicos se olvidan de numerosas intervenciones, como las migraciones y las ampliaciones de hardware, que conllevan suspensiones en el servicio y, consecuentemente, pérdidas en la productividad de cualquier empresa.

Además, el cloud hosting también resulta más fiable. La información no está almacenada en un único servidor vulnerable a errores de hardware, sino en una avanzada plataforma que  garantiza una alta disponibilidad con unas prestaciones técnicas (balanceo de carga, recuperación automática, redundancia en disco) que, hasta ahora, sólo estaban al alcance de los grandes proyectos.

Gracias al cloud hosting, las empresas invierten los mínimos recursos económicos y humanos en su infraestructura TIC, centrándose en su propio core business y mejorando su competitividad. El Centro de Datos, la infraestructura de cada proyecto tecnológico, pasa a utilizarse como un servicio, sin una inversión inicial en servidores, con unos costes operativos y variables, proporcionales a los recursos utilizados, y un control total sobre los recursos informáticos. 

Estas son todas las ventajas que ofrece CloudBuilder, el último servicio de cloud hosting desarrollado por Arsys y presentado en SIMO Network 2010. CloudBuilder permite configurar una nube a medida y en minutos, para que cualquier compañía externalice su infraestructura con total seguridad y rentabilidad, sin tener que preocuparse por aspectos técnicos ajenos a su negocio. Además, éste es sólo el principio de una nueva generación de servicios de hosting: CloudBuilder incorporará nuevas funcionalidades en sus futuras evoluciones.

Miguel Martínez Vélez, director general técnico de Arsys

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