Salvador Ferrer, director técnico de Enterasys

Migración a Ipv6: un cambio necesario

Pese al esfuerzo de la industria por minimizar el impacto de la transición a IPv6, la magnitud del cambio es apreciable. Por ello es necesario abordarlo inmediatamente mientras las instituciones dispongan de tiempo para planificar las acciones adecuadas y antes de que el agotamiento de direcciones IPv4 pueda convertirse en un callejón sin salida que nos obligue a un cambio inmediato y traumático.

El tiempo y la planificación son claves para una correcta migración a IPv6, obviar el cambio y mirar hacia otro lado en la confianza de que las medidas actuales nos ayudarán a alargar la vida del actual protocolo IPv4 es como seguir apretando el acelerador de nuestro 600 en la esperanza de que algún día llegará a 200 antes de desmantelarse. La única forma de que la red actual proporcione ciertos servicios es cambiarla por otra.

Ipv6. Un nuevo mundo de posibilidades
Este es el momento de renumerar la internet y todas las redes, antes de que no podamos conectar un dispositivo más. IPv4 ha dispuesto desde hace tiempo de los métodos para escalar por encima de sus propias capacidades. Sin embargo la cantidad no lo es todo:

–    IPv4 no admite más direcciones IP nuevas, cualquier dispositivo nuevo debería reutilizar una existente. No hay relación de direcciones IPv4 no usadas, luego es complejo si no imposible. O usar direccines privadas con complejas traducciones que afectan al rendimiento de la red y de las aplicaciones.

–    IPv4 no cuenta con mecanismos de seguridad que permitan encriptar su tráfico. IPSec de hecho es un añadido a IPv4 portado desde IPv6.

–    Los métodos de QoS de IPv4 son pobres y penalizan el despliegue eficaz de la multimedia en redes IP. Lo sorprendente es que hayamos podido parchear IPv4 y las redes existentes para hacerlo con las capacidades de QoS que ofrece IPv4.

–    Nuevas y futuras aplicaciones requieren de una internet Multicast y Anycast que IPv4 no permite.

En definitiva, hay un hecho que fuerza al cambio, el límite de direccionamiento, y muchos que lo recomiendan y que debieran habernos hecho volver los ojos a IPv6 mucho antes. El hecho de que no lo hicimos sólo habla de las bondades de IPv4 para adaptarse. Con esto en mente, lo que podremos hacer con un protocolo con la flexibilidad de IPv6 es inimaginable.

Nuevas aplicaciones multimedia y colaborativas podrán ver la luz: Información e interacción en la red basada en el contexto y la localización del dispositivo, Internet a velocidades terabit, discos duros en la red con la misma disponibilidad que en nuestros PCs, intercambio de información entre dispositivos instantánea: PC, tableta, teléfonos. Y muchas posibilidades más.

Un cambio necesario
Sin embargo la racionalidad humana se asusta ante los escenarios de cambio y no es para menos. Los cambios implicados en la migración a IPv6 afectan a la totalidad de las organizaciones. Nigún departamento se escapa a sus efectos y todos deben implicarse en la planificación de ésta. La migración de IPv6 tiene la capacidad de detener aplicaciones críticas. Aplicaciones personalizadas, en las que hemos confiado durante tiempo porque “simplemente funcionaban” pueden dejar de funcionar en IPv6.

Afortunadamente, sin saberlo, las organizaciones han estado comprando software compatible con IPv6 en los últimos años. La mayoría de switches, routers y sistemas operativos en las empresas soportan ya IPv6. No debiera ser problema para ninguna organización encontrar en su proveedor de confianza el equipamiento adecuado para esta transición.

Todos los equipos migrables a IPv6 pueden mantener su conectividad actual IPv4 mientras existan dispositivos IPv4 en la red que no pueden migrarse. De esa forma todos los dispositivos IPv4 que lo permitan activan sus funciones IPv6, así como la red que los conecta. Los servicios como DNS y DHCP deben activarse en IPv6 en ese momento. Los servidores o hosts no migrables se mantienen en IPv4. En esta fase todas las aplicaciones hablan con todas, porque disponen de IPv4 como mecanismo de ultim recurso, aunque IPv6 sea preferido. Llegado este momento, la organización decide en qué momento quiere dar de baja el tráfico IPv4. Es tan simple como parece, sin embargo esta simplicidad requiere tiempo, planificación y dirección para poder ejecutarse sin problemas.

Como dijo Benjamin Franklin “un camino de mil millas empieza con un paso”, lo mismo aplica a la migración a IPv6. Por el camino encontraremos escarpadas cumbres, preciosas laderas y algún que otro dragón y salteador de caminos, así que cuando entes empecemos a caminar antes llegaremos al soleado y fértil valle de IPv6.

Salvador Ferrer es director técnico de Enterasys

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