EuropeG defiende una unión fiscal y un gobierno federal con presupuesto y Tesoro para superar la crisis del euro

Los profesores Antoni Castells, Manuel Castells, Gemma Garcia, Josep Oliver, Emilio Ontiveros y Martí Parellada, integrantes de EuropeG, proponen una unión fiscal europea y un gobierno federal de la UE (con presupuesto y su Tesoro propios) como paso imprescindible para superar la crisis del euro. En su último informe (Policy Brief), presentado hoy en CaixaForum Madrid, EuropeG detalla los elementos imprescindibles para lograr la unión fiscal europea:
Gobierno central (federal) europeo: con recursos fiscales obtenidos directamente de los ciudadanos; presupuesto financiado básicamente con estos recursos; y capacidad de endeudamiento a través de su propio Tesoro. El informe admite que el ritmo para conseguirlo puede ser adaptable, pero advierte que "no habrá unión fiscal sin el avance decidido hacia un gobierno central europeo de matriz inequívocamente democrática", es decir, con una legitimidad de origen que no tiene la actual Comisión. "No existe sistema que funcione -advierte el informe- con un monstruo compuesto por una sola cabeza monetaria y 17 (o 27) pequeñas cabezas presupuestarias".
En los países federales, el presupuesto del gobierno central, señala el informe, desempeña tres funciones: la estabilizadora (compensa desajustes temporales durante fases de contracción económica que afectan a un determinado territorio); la mutualización de riesgos (los territorios ceden poder político al gobierno federal a cambio de obtener su aval financiero sobre todo el territorio) y la redistributiva, con la generación de transferencias fiscales (desde los territorios más competitivos y ricos a los menos y pobres). En el informe, esta tercera función se considera también "fundamental", ya que permite que el gobierno federal actúe como "amortiguador que hace posible un cierto proceso de convergencia entre la competitividad de los distintos territorios".
Disciplina fiscal de los estados miembros: entendida como el cumplimiento de determinados objetivos de equilibrio presupuestario. La razón fundamental es que los gobiernos deben ofrecer plena garantía de que podrán devolver la deuda que emiten o que contraen en los mercados.
En una unión fiscal y monetaria, concluye el informe, solo la deuda del gobierno central podría poner en peligro la estabilidad de la moneda, no la de los gobiernos integrantes de la unión. También añade que para asegurar un comportamiento fiscal responsable, cada gobierno subcentral debe disponer de sus recursos fiscales y saber que incumplir los objetivos de déficit tiene consecuencias. El bail-out o rescate debería reducirse a situaciones excepcionales y con condiciones muy severas.
Mutualización de la deuda: entendida como una garantía conjunta de la deuda pública. Para ello, admite el informe, persiste una dificultad básica: la inexistencia de una Tesoro Federal que emita bonos con la garantía y el respaldo de un gobierno federal. De ahí, añade, "la resistencia de algunos países (como Alemania) ante la asimetría que supone avanzar hacia la mutualización de la deuda sin la correspondiente mutualización del poder político".

El Fiscal Compact, necesario pero insuficiente
El informe examina el contenido del Fiscal Compact, el Tratado fundacional de la nueva unión fiscal, suscrito por 25 de los 27 miembros de la UE el pasado marzo. Sobre el acuerdo, EuropeG considera que incluye pasos necesarios (disciplina fiscal) pero "insuficientes para solucionar los problemas de fondo que han provocado la crisis del euro". De hecho, su objetivo fundamental es impulsar la disciplina fiscal (regla del equilibrio presupuestario y endurecimiento de las medidas y sanciones en caso de déficit excesivo) pero no prevé la creación o el fortalecimiento de los instrumentos presupuestarios o tributarios de un gobierno central.
En su informe, EuropeG recuerda que "una moneda única no es posible sin un presupuesto y un Tesoro ’federales’". Considera que "la falta de integración fiscal ha sido una de las causas fundamentales de la crisis del euro" y añade que "la UE cometió un error" al abordar la unión monetaria antes que la fiscal. Creó una moneda única, dice el informe, "sin los prerrequisitos fundamentales para que funcionara", un grado apreciable de integración fiscal (para lo que se necesita integración política) y mercados integrados y suficiente movilidad (para facilitar cierta convergencia entre la competitividad de los territorios de la UE). Como conclusión, EuropeG recuerda que "no existe unión fiscal sin unión política" y asegura que primero hay que convencer a los ciudadanos del proyecto común europeo y, en consecuencia, de la necesidad de dotarlo de instituciones compartidas, dirigentes escogidos conjuntamente y moneda única.
 

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