Pekín impulsa sus ambiciosos planes integradores de Asia en el Foro de Boao

Pekín, 28 mar (EFE).- El presidente chino, Xi Jinping, inauguró hoy el Foro de Boao, el «Davos asiático», con llamadas a una mayor integración de Asia, en el mismo día en el que Pekín presentó oficialmente su plan de apoyo a las infraestructuras en el continente y logró un decisivo apoyo de Rusia en esa dirección.

«China promoverá un sistema de cooperación financiera regional y explorará una plataforma para intercambios y colaboración entre instituciones de finanzas», destacó Xi en la inauguración de Boao, un foro que se celebra desde 2002 y que este año Pekín ha decidido utilizar como altavoz de sus magnos planes regionales.

Mientras el presidente chino participaba en el ciclo de conferencias junto a jefes de Estado y Gobierno de 15 países europeos, asiáticos y africanos, los ministerios de Asuntos Exteriores, Comercio y Reforma y Desarrollo del país presentaban oficialmente un plan de integración regional.

Bajo el título de «Iniciativa Cinturón y Ruta», ese plan establece las líneas a seguir para los grandes proyectos de infraestructuras y telecomunicaciones que por iniciativa china se lanzarán para mejorar las conexiones entre Asia, Europa y África.

Una «nueva Ruta de la Seda» en la que la financiación correrá principalmente a cargo del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), otra idea de Pekín que pese al temor de EEUU a que haga sombra al Banco Mundial está cosechando cada vez mayor éxito.

En el actual Foro de Boao, de hecho, Rusia confirmó hoy su adhesión como miembro fundador del AIIB, un día después de que lo hicieran España y Brasil, por lo que el número de economías que se han alineado en la gran iniciativa bancaria china se acerca ya a la cuarentena, frente al silencio y las dudas de EEUU y Japón.

La lista de países participantes, en la que también están Francia, Reino Unido, Italia, Alemania, Corea del Sur o la India, podría incluso aumentar en los próximos días, dado que el AIIB ha dado sólo de plazo hasta el 31 de marzo para incluir a naciones que quieran ser miembros fundadores del banco y puedan así participar en sus normas de funcionamiento, aún por elaborar.

Con el banco auspiciado por Pekín se financiarán los proyectos que China espera inspirar con la hoy presentada «Iniciativa Cinturón y Ruta», en la que hace un llamamiento a «facilitar la conectividad, la integración financiera y los lazos entre pueblos».

El documento confirma que China hará uso pleno de los 40.000 millones de dólares que el presidente Xi prometió el pasado año para financiar proyectos en Asia central y del sur, que unidos a las aportaciones de otros países podrían sumar los 100.000 millones de dólares con los que nacerá inicialmente el AIIB.

China, dice el informe oficial, espera un especial uso de esos fondos en la construcción de redes de cables ópticos transfronterizos y submarinos para mejorar las «autopistas de la información» en Asia, pero también en la exploración de recursos energéticos tanto convencionales como renovables.

Al mismo tiempo, China anunció a través de la iniciativa que promoverá que sus instituciones financieras emitan deuda tanto en yuanes como en otras monedas para atraer fondos con los que sufragar esos proyectos regionales.

Mientras el Gobierno chino daba estos pasos, el presidente Xi subrayaba en su discurso de hoy su deseo de ampliar los tratados de cooperación con los países vecinos con el fin de aumentar la estabilidad y reducir las tensiones regionales, en las que Pekín es con excesiva frecuencia una de las partes en liza.

Pekín -que mantiene contenciosos con Tokio por la soberanía de las islas Diaoyu/Senkaku y con Manila y Hanoi por las Paracel y Spratly- tiene ocho tratados de este tipo con naciones vecinas, y espera tanto ampliar el número de estos pactos como suscribir uno con la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, destacó hoy Xi.

«China se mantendrá siempre como una fuerza firmemente defensora de la paz mundial y el desarrollo común», declaró el presidente Xi, quien recordó que su país sufrió un siglo de guerras y turbulencias en la época reciente y «el pueblo chino nunca querría infligir la misma tragedia en otras naciones».

Xi insistió en que el desarrollo de la segunda economía mundial beneficiará al resto del mundo, dado que el país prevé importar productos por valor de más de 10 billones de dólares en los próximos cinco años e invertirá en ese tiempo unos 500.000 millones de dólares en proyectos en el exterior.

En los márgenes del foro, China ha firmado estos días importantes acuerdos bilaterales con países de la región, especialmente con Kazajistán, ya que los dos países suscribieron ayer pactos empresariales de cooperación en sectores como el petrolero, el minero o el de automoción por 23.600 millones de dólares.

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