El BCE reduce los estímulos pero garantiza que los tipos seguirán muy bajos

Fráncfort (Alemania), 26 oct (EFE).- El Banco Central Europeo (BCE) redujo hoy los estímulos monetarios en la zona del euro a la mitad, durante nueve meses más, pero garantizó que el precio del dinero seguirá muy barato durante un «periodo de tiempo prolongado».

El presidente del BCE, Mario Draghi, explicó en rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Gobierno que las decisiones tomadas son «para mantener unas condiciones de financiación muy favorables» en la zona del euro porque todavía son necesarias para que suba la inflación hasta algo por debajo del 2 %, que es su objetivo.

El BCE decidió reducir los estímulos monetarios en la zona del euro a la mitad (30.000 millones de euros mensuales) durante nueve meses más, hasta finales de septiembre de 2018, y mantuvo los tipos de interés en el mínimo histórico del 0 %.

También seguirá cobrando a los bancos un 0,4 % por el exceso de sus reservas a un día (facilidad marginal de depósito) para que no aparquen el dinero en el BCE y lo presten a las empresas y los hogares.

El BCE espera que «los tipos de interés se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras de deuda», es decir que prestará al 0 % por lo menos hasta 2019.

La entidad monetaria compra grandes cantidades de deuda pública y privada para presionar a la baja a los tipos de interés a largo plazo, que a su vez también influyen en las tasas a corto plazo, por ello no tiene mucho sentido comenzar a subir los tipos de interés antes de dejar de comprar bonos.

También se sigue dejando la puerta abierta para realizar cambios en el programa de compra de deuda, que son los estímulos monetarios o la expansión cuantitativa, en caso de que las condiciones financieras empeoren y la inflación no suba lo suficiente.

Pese a reducir los estímulos monetarios, el BCE va a reinvertir el principal de los bonos adquiridos que vayan venciendo también «durante un período prolongado» una vez que deje de comprar bonos y, en todo caso, mientras sea necesario.

De este modo, el BCE sigue los pasos de la Reserva Federal estadounidense), que no comenzó a subir los tipos de interés hasta 15 meses después de terminar las compras de bonos y que sigue invirtiendo el dinero de los bonos aunque ya ha comenzado a subir el precio del dinero.

No obstante, Draghi no quiso ser preciso en este aspecto y no aludió a si el BCE hará algo parecido.

Draghi hizo hincapié en lo siguiente: «No estamos todavía donde deberíamos estar» respecto a la inflación, aunque sí reconoció que la expansión económica es robusta, una visión que comparten todos los miembros del Consejo de Gobierno, formado por los gobernadores de los bancos centrales nacionales y el comité ejecutivo.

Sí dejó claro que las compras de deuda no se interrumpirán repentinamente.

El BCE va a seguir prestando a los bancos semanalmente y a tres meses a un tipo de interés fijo, que ahora está en el 0 %, y todo lo que soliciten hasta finales de 2019.

«La recalibración de nuestras compras de activos refleja el aumento de la confianza en la convergencia gradual de las tasas de inflación hacia nuestro objetivo» y porque «la expansión económica es cada vez más robusta y amplia, según Draghi.

La inflación general seguirá en el nivel actual del 1,5 % hasta finales de año y se desacelerará a comienzos de 2018, según los pronósticos del banco europeo.

El BCE tiene previsto haber comprado deuda por valor de 2,2 billones de euros hasta finales de este año, cantidad a la que se sumarán los 270.000 millones de euros acordados hoy, hasta el total de 2,470 billones de euros.

El economista jefe de Commerzbank, Jörg Krämer, considera que la reducción de los estímulos es insuficiente y que el BCE debería tener un plan que incorpore tipos de interés más elevados.

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