El BCE redujo los estímulos porque confía más en que la inflación suba al 2%

Fráncfort (Alemania), 23 nov (EFE).- El Banco Central Europeo (BCE) redujo a finales de octubre los estímulos monetarios en la zona del euro a la mitad porque confía más en que la inflación suba hasta su objetivo de una tasa cercana al 2 %.

En las actas de su última reunión de política monetaria, publicadas hoy, el BCE dijo que «una amplia mayoría de miembros (del Consejo de Gobierno) apoyó» la propuesta de reducir a partir de enero las compras de deuda hasta 30.000 millones de euros durante nueve meses más y dejar un final abierto al programa de expansión cuantitativa.

«El anuncio de una fecha de finalización podría inducir a los participantes del mercado a ajustar precios de forma anticipada, lo que podría llevar a un indeseado endurecimiento de las condiciones financieras», según las actas.

El Consejo de Gobierno también consideró importante seguir mostrando la disposición y la capacidad de cambiar el programa de compra de deuda en caso necesario si la situación empeora.

El BCE decidió el pasado 26 de octubre reducir los estímulos monetarios en la zona del euro a la mitad, hasta finales de septiembre de 2018, y mantuvo los tipos de interés en el mínimo histórico del 0 %.

Pero se dejó la puerta abierta a realizar cambios en las compras de deuda pública y privada de la zona del euro si la situación empeora.

También optó por seguir cobrando a los bancos un 0,4 % por el exceso de sus reservas a un día para que presten a las empresas y los hogares y les va a prestar todo lo que quieran hasta 2019.

El BCE tomó estas decisiones porque las condiciones financieras son estables, se ha reducido la volatilidad sobre los tipos de cambio, prevé crecimiento económico y confía más en que la inflación va a subir.

Unos pocos miembros estuvieron a favor de anunciar una fecha clara del final de las compras de deudas porque se espera que la inflación suba, el crecimiento económico es más fuerte de lo que se esperaba, han disminuido los riesgos y las condiciones financieras para la economía real son favorables.

Un miembro del Consejo de Gobierno consideró, incluso, que no estaba justificado un final abierto al menos que hubiera riesgos de que vuelvan a surgir presiones deflacionarias y argumentó que la relación entre costes y beneficios de las compras de deuda se volvían cada vez más desfavorable.

Aunque se reconoció que era necesario mantener la expansión monetaria y que era importante que el programa terminara de forma ordenada.

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