Los bancos centrales apuestan por subir tipos de interés y descargar balances

Moscú, 17 ene (EFE).- Devolver los tipos de interés a valores normales y descargar los balances de los bancos centrales debe ser el objetivo a medio plazo para impulsar el crecimiento económico, concluyeron hoy en Moscú expertos de primer nivel, entre ellos el gobernador del Banco de España, Luis María Linde de Castro.

“Los bajos tipos de interés no son sanos para la economía. Tarde o temprano habrá que acabar con esta situación”, dijo Linde durante una mesa redonda sobre el papel de los bancos centrales en el mundo globalizado, celebrada en el marco del Foro Gaidar de Moscú.

Es lo que ya ha empezado a hacer la Reserva Federal de Estados Unidos y es lo que hará a medio plazo el Banco Central Europeo (BCE), que por ahora, sin embargo, prefiere mantener los estímulos monetarios y el tipo de interés de referencia en el 0 %, una cifra sin precedentes.

Los actuales tipos de interés en la mayoría de los países industrializados, en mínimos históricos, son herencia de la grave crisis económica y financiera de 2009, cuando los bancos centrales se vieron obligados a tirar por los suelos el precio del dinero para reavivar la concesión de préstamos.

Linde recordó que aquella crisis obligó a los bancos centrales a abandonar sus políticas tradicionales.

Por un lado asumieron funciones de supervisión y control de la actividad bancaria, a fin de evitar los excesos que se habían producido en la década anterior y que desembocaron en la crisis.

Por otro, tras desplomar los tipos de interés, enseguida se quedaron sin instrumentos para intervenir en la política monetaria.

“Dejamos de lado los manuales, que nos dicen que para garantizar la estabilidad financiera, los bancos centrales deben comprar valores seguros”, dijo a su vez otro invitado al debate, el presidente de JP Morgan Chase International, Jacob Frenkel.

Los bancos centrales empezaron a comprar todo tipo de activos públicos y privados, incluidos los tóxicos, para inyectar liquidez en la economía y respaldar a la banca privada.

“Entonces se creyó que sería algo temporal, pero tras una década, se está planteando el debate sobre si esas políticas son la nueva normalidad”, afirmó el que también fuera jefe del Banco de Israel en la década de los noventa.

En este sentido, tanto Frenkel como Linde defendieron que hay que superar lo que es una anormalidad, porque la baja inflación y los bajos tipos de interés lastran los ritmos de crecimiento económico.

“El dinero se ha ido a los fondos de inversión, cuya actividad no se traduce en beneficios para la economía real”, advirtió el presidente de JP Morgan.

Tras años de estímulos monetarios y compra de activos, los reguladores de las principales potencias han apostado por la vuelta a la normalidad, agregó el financiero.

Todos los bancos centrales del mundo industrializado se proponen un objetivo de inflación del 2 %, y para lograrlo hay que empezar a subir los tipos de interés, pero con mucha cautela para sortear los posibles obstáculos, explicó Frenkel.

“En la actual coyuntura, con el crecimiento y la inflación en cifras objetivo (en la mayoría de los países desarrollados), hay que volver a la normalidad. Pero la subida de los tipos debe ser muy gradual, de 25 en 25 puntos básicos, para valorar las consecuencias de cada movimiento”, concluyó.

Linde señaló que igualmente “hay que descargar los balances de los bancos centrales”, pero también se debe hacer con mucha cautela, “porque de lo contrario habrá un colapso”.

Rusia y otros países emergentes se encuentran en otro momento histórico, como recordó a los presentes la vicepresidenta del Banco Central ruso, Ksenia Yudáeva.

El país anfitrión acaba de lograr una inflación cercana al 4 % y esto le ha permitido bajar gradualmente el tipo de interés de referencia, que tras el último recorte en octubre se encuentra en el 8,25 %.

Yudáeva preguntó a sus colegas occidentales sobre las consecuencias que podría tener para los países emergentes la vuelta a la normalidad de las potencias industrializadas.

“No hay que quedarse quieto cuando se ve venir la tormenta. Hay que apuntalar la casa, reforzar sus paredes. Pero tampoco hay que cerrar las ventanas para resguardarse del temporal, porque así no se sentirá el olor a flores que trae el viento”, dijo Frenkel, en una poética alusión a los peligros del proteccionismo que podría seducir a los emergentes ante un cambio de coyuntura.

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