América Latina promueve en Davos una imagen de seriedad económica y apertura

Davos (Suiza), 24 ene (EFE).- Los líderes latinoamericanos se esforzaron hoy por mostrar ante el mundo una imagen de seriedad al frente de la política económica y en exponer sus logros como continente abierto y preparado para la inversión exterior.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) que América Latina crecerá en 2018 un 1,9 % y un 2,6 % en 2019, entre otras razones, por la recuperación de Brasil.

El presidente de Brasil, Michel Temer, tuvo hoy la oportunidad de hablar en el principal auditorio del Centro de Congresos de Davos, reservado para los grandes discursos de los jefes de Estado y de Gobierno, a los que el Foro Económico Mundial pone la alfombra roja.

También el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, tuvo hoy su sitio en Davos, al igual que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, la primera ministra de Perú, Mercedes Aráoz, y los ministros de Hacienda de Brasil, Henrique Meirelles, y de Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador, Pablo Campana, cuyo país participa por primera vez en el Foro.

Temer quiso dejar claro a la élite de Davos, donde se reúnen cada año más de 3.000 participantes del mundo económico y político, que “Brasil ha vuelto” y ha emergido de la recesión económica, la más severa jamás vivida, “más próspero y más abierto”.

El mandatario brasileño dibujó un país reformado, abierto y con las bases económicas necesarias para volver a atraer a inversores.

“Hemos conseguido cambiar drásticamente la cara de Brasil” con una agenda que incluye la reforma laboral y la disciplina fiscal para hacer frente a una crisis que “el populismo pasado nos ha dejado como legado”, señaló en referencia al Gobierno de la destituida Dilma Rousseff.

Dijo que luchará “día y noche” para que el Congreso brasileño apruebe la reforma del sistema de la seguridad social y que antes de fin de año pretende “alinear” el sistema tributario para “facilitar la vida a los negocios, trabajadores y ciudadanos”.

Además quiso tranquilizar a los inversores de cara a las elecciones de octubre, al descartar que vaya a haber un retroceso en la agenda de reformas, porque tanto los votantes como amplios sectores políticos y económicos saben que “no hay alternativa”.

Al igual que hizo Temer, Meirelles defendió en rueda de prensa la buena marcha de la economía brasileña, que prevé crear este año 2,2 millones de nuevos empleos, tras los 1,4 millones de 2017.

El país cuenta con la confianza de inversores de todo el mundo, aseguró Meirelles.

Temer no mencionó en su discurso la corrupción, pero fue preguntado al respecto y respondió que las instituciones de Brasil “trabajan muy adecuadamente” para luchar contra esta lacra y que hay una “clara y absoluta separación” de los poderes.

Varela, quien trasladó en la localidad alpina a los líderes mundiales el mensaje de la “historia de éxito de Panamá”, defendió con más profundidad la necesidad de luchar contra la corrupción, de manera que no perjudique “al inocente”.

En declaraciones a Efe afirmó que “es importante mantener la lucha contra la corrupción como un tema popular y para ello hay que hacerlo sin afectar al inocente, protegiendo empleos, protegiendo obras y protegiendo sobre todo los intereses de la población”.

Panamá representa a este respecto un “caso de estudio y de éxito”, según dijo.

El martes también se había referido Aráoz este problema, al afirmar que la “corrupción sistémica” está debilitando a los gobiernos de Latinoamérica, mientras que hoy defendió la labor de su Gobierno para favorecer los flujos de mercado y dijo que el Ejecutivo peruano trabaja por un mercado abierto.

El ecuatoriano Campana a su vez sostuvo que América Latina es una región de oportunidades y lamentó que en el pasado “se haya priorizado la ideología por encima del pragmatismo”.

Defendió la colaboración con el sector privado tanto para atraer inversiones como en el ámbito comercial y admitió que Ecuador necesita generar más empleo.

Por último, Santos, quien tuvo un papel destacado en el Foro Económico del año pasado, debatió hoy sobre la desigualdad y dijo que “no hay una fórmula mágica” para erradicarla, pero consideró la educación de los niños un instrumento clave para prevenir que se perpetúe la pobreza.

Por Céline Aemisegger

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