La eurozona confirma sus divergencias y deja para junio decisiones de reforma

Bruselas, 23 mar (EFE).- Los líderes de los países del euro constataron hoy sus diferencias sobre las reformas que desean aplicar para reforzar el área de la moneda única frente a crisis futuras y se emplazaron a junio para tomar decisiones concretas tras la cumbre celebrada en Bruselas.

«Muchas de las cosas debatidas, como la capacidad fiscal, son controvertidas, pero veo vías que explorar. En junio volveremos al tema para tomar decisiones concretas y dar directrices sobre el camino a seguir», dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la rueda de prensa posterior a la cumbre.

El presidente del Consejo señaló que las prioridades más «urgentes» siguen siendo reforzar y dar más capacidades al Mecanismo Europeo de Estabilidad (el fondo de rescate de la eurozona), así como completar la unión bancaria, dónde queda por aprobar el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos.

Sin embargo, el debate de hoy se centró en las iniciativas a largo plazo, en particular, la creación de una capacidad fiscal que permita responder de forma conjunta cuando una crisis afecte a un sólo país de la eurozona para estabilizar su economía.

En la discusión participaron el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, y el del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que llamaron a aprovechar la recuperación económica para reformar.

«Estamos experimentando la situación más favorable desde la introducción del euro, lo que lo hace un buen momento para reflexionar estratégicamente sobre nuestras ambiciones», incidió Tusk.

La cumbre del euro, celebrada tras la reunión a Ventiocho de los líderes, se realizó a petición del presidente francés, Emmanuel Macron, que confiaba pactar con el Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, propuestas conjuntas que presentar este mes a sus socios.

Sin embargo, a falta de iniciativas francoalemanas, se daba por hecho que la cumbre sería, como admitía Centeno, sólo un «primer paso», una etapa más bien simbólica de cara junio.

Mientras, Macron y Merkel seguirán buscando la sintonía y se reunirán de forma bilateral en abril y mayo en Berlín, según anunció el presidente francés.

Macron dijo que sus reuniones en París con Merkel la semana pasada han permitido emprender «avances reales» e identificar la voluntad común de «finalizar» los acuerdos ya previstos sobre la unión bancaria de aquí a junio, aunque señaló que harán falta «medidas suplementarias».

El objetivo, dijo, sigue siendo presentar una hoja de ruta común en junio.

Por su parte, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, defendió que la eurozona «necesita un presupuesto común y una capacidad fiscal que pueda a apoyar a los países en momentos de crisis», pero puntualizó que para ponerlo en marcha se necesitan economías competitivas y «políticas fiscales responsables».

El primer ministro italiano en funciones, Paolo Gentiloni, puso el foco en «la existencia de opiniones diversas es clarísima» y defendió que los acuerdos sobre la unión bancaria que están sobre la mesa no necesitan cambios o decisiones nuevas, sino que deben aplicarse.

Gentiloni afirmó que «el acuerdo prevé que avancen simultáneamente la reducción de riesgos y la mutualización de riesgos», pero que «cada vez que se puede dar un paso adelante en la mutualización se pone sobre la mesa la hipótesis de nuevas condiciones».

Sin embargo, muchos países consideran que aún debe reducirse el riesgo bancario -dónde con frecuencia se señala a Italia por su alta cota de créditos deteriorados- para pasar a la mutualización necesaria para un fondo de garantía de depósitos común.

Holanda, Irlanda, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, así como Dinamarca y Suecia (que no están en el euro pero desean formar parte del debate), presentaron este mes una posición conjunta en la que piden dar prioridad a la mejora de las finanzas nacionales antes de aprobar reformas de calado.

Advierten de que los países deben seguir implementando reformas estructurales en el respeto a las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento -que fijan límites de déficit y deuda públicos- y creando colchones fiscales.

De cara a junio está previsto además que la Comisión Europea presente en mayo una propuesta para crear la citada capacidad fiscal.

Según la idea avanzada en diciembre, este instrumento proporcionaría préstamos o avales con fondos del presupuesto de la Unión Europea o del MEDE Mecanismo Europeo de Estabilidad- y «podría complementarse» con un «seguro» basado en contribuciones voluntarias de los Estados miembros.

Su objetivo sería mantener el nivel de inversión pública y podrían acudir los países que respeten las normas de disciplina fiscal europeas.

España es una de las grandes defensoras de este mecanismo que, sin embargo, es una de las principales fuentes de desacuerdo entre los Diecinueve.

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