FMI alerta de que el riesgo de inestabilidad macroeconómica creció en Túnez

Túnez, 30 may (EFE).- El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió hoy de que los riesgos de inestabilidad macroeconómica han crecido en Túnez en los últimos meses, pese a que su economía ofrece signos de recuperación.

En un comunicado divulgado al término de una misión oficial al país norteafricano, el FMI subrayó la desbocada inflación, que en abril llegó a su máximo nivel desde 1991, y el descenso de las reservas de divisas como los factores más preocupantes.

“Las autoridades tunecinas y el equipo del FMI han mantenido conversaciones constructivas sobre la tercera fase del programa de ayuda a la reforma económica”, afirmó el jefe de la misión, Björn Rother.

El citado programa, acordado en 2017, incluye un préstamo del FMI y del Banco Mundial por valor de más de 2.500 millones de euros, que llenarán de forma progresiva las arcas del país a lo largo de los próximos cuatro años, siempre que se apliquen las medidas diseñadas por las dos entidades prestamistas.

La tercera fase de este plan, que debe ser aún aprobada, supondría el desembolso de cerca de 200 millones de euros, que se sumarían a los más de mil millones de dólares de deuda que Túnez ha contraído ya con el FMI y el Banco Mundial (BM).

“Las autoridades tunecinas han expresado su firme compromiso a llevar a cabo velozmente las reformas urgentes necesarias para que la dirección del FMI considere la tercera fase, probablemente a principios de julio”, dijo.

“La economía tunecina ha mostrado signos de recuperación en el primer cuarto de este año. La economía ha crecido a un 2,5 por ciento, su máxima cota desde 2014, gracias a la fortaleza de la agricultura y las exportaciones”, agregó.

El FMI calificó, igualmente, de señales positivas “las mejoras en el déficit contable, que han permitido una tasa de cambio más flexible”, así como “el incremento de la inversión extranjera directa” y las perspectivas de “un incremento del empleo en el sector privado”.

Sin embargo, advirtió de que “los riesgos para la estabilidad de la macroeconomía son más pronunciados. La inflación anual alcanzó en abril un 7,7 %, su máximo nivel desde 1991. La suma de dinero y crédito sigue creciendo rápidamente e incrementará la presión sobre los precios en próximo meses”, alertó.

A estas debilidades, la misión del FMI añadió su preocupación por el impacto de la escalada de los precios del petróleo, por lo que insistió en que es necesario “adoptar decisiones decisivas para frenar la inflación, reducir el déficit fiscal, y proteger los pocos requisitos que permitan crear más oportunidades económicas”.

“El equipo del FMI coincidió con el Banco Central en que se necesita fortalecer las condiciones económicas para reducir la brecha entre los tipos de interés y la inflación. En cuanto al presupuesto, las prioridades a corto plazo deben ser tres”, señaló.

“Reducción de los subsidios estatales a la energía. Controlar el gasto salarial en el sector público, que es uno de los mayores del mundo, y reformar la ley de pensiones para mejorar la viabilidad financiera de la seguridad social”, apostilló.

La crisis económica tunecina, sostenida desde hace años por el paro juvenil y la corrupción endémica, se agravó en 2015 a causa de los tres cruentos atentados yihadistas que padeció el país, en los que murieron 72 personas, 60 de ellas visitantes extranjeros.

El sector más afectado fue el del turismo, uno de los principales motores de la economía tunecina, que también ha ofrecido síntomas de recuperación este año.

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