Los suizos rechazan que el Banco Nacional sea el único con poder para emitir dinero

Ginebra, 10 jun (EFE).- Los suizos rechazaron hoy en referéndum una iniciativa popular que daba al Banco Nacional del Suiza (BNS) poderes plenos y exclusivos en materia de creación de dinero, lo que según sus partidarios hubiese tenido el efecto de garantizar la estabilidad financiera del país.

Esa propuesta fue rechazada de forma clara, con un 75 % de votos en contra, según las últimas estimaciones oficiales.

Se trata de una iniciativa que implicaba una reforma radical del actual sistema monetario del país, en el cual el Banco Nacional de Suiza emite billetes y monedas que sólo representan el 10 % de la masa monetaria que está en circulación.

El resto consiste en “dinero escriptural”, es decir que sólo existe en los libros contables y de forma electrónica en una cuenta bancaria.

Los bancos comerciales van creando ese dinero a través de los créditos que aprueban, sea a empresas o particulares, en lugar de utilizar el dinero de los depósitos.

El referéndum había sido propuesto por un comité compuesto por personalidades de diferentes estamentos, incluyendo economistas y especialistas financieros, pero también docentes y grupos sindicales, que consiguieron reunir las 100.000 firmas necesarias para su convocatoria.

Los adherentes a la iniciativa deseaban terminar con ese sistema y reemplazarlo por otro que -desde su punto de vista- hubiese protegido mejor el dinero de los clientes de los bancos y prevenido nuevas crisis financieras.

Frente al fracaso experimentado en el referéndum, uno de los coordinadores nacionales de la campaña por el “Sí”, Jean-Marc Heim, consideró que a pesar del rechazo la iniciativa permitió generar un amplio debate y “despertar conciencias” en la población sobre el poder que tienen los bancos comerciales gracias a su capacidad de crear dinero.

“No abandonaremos el combate”, aseguró, tras afirmar que aquellos que han liderado el referéndum sobre este tema continuarán trabajando por una reforma del sistema bancario y por la reglamentación de las criptomonedas.

El campo del “No” a la iniciativa aglutinó a amplios sectores políticos y económicos que consideraban que ésta debilitaba a los bancos y creaba costes suplementarios que terminarían siendo pagados por los clientes.

Asimismo, se afirmaba que hacer del Banco Nacional de Suiza el único con potestad de emitir dinero amenazaba la independencia de esta entidad.

Para el diputado de derecha Liberal-Radical, Olivier Feller (PLR/VD), copresidente del comité contra la iniciativa, “el pueblo no ha querido que Suiza se convierta en un laboratorio de experimentos en materia de política monetaria”.

El Gobierno suizo se opuso desde el principio a este cambio por el impacto que hubiese tenido en la actividad comercial de los bancos, un sector del que depende el 5,6 % de los empleos y el 9,1 % del PIB del país.

En su argumentación a los votantes, las autoridades federales explicaron que los bancos hubiesen debido buscar medios alternativos de financiación seguramente más onerosos, afectando sus márgenes de intermediación, y trasladando probablemente ese coste a los solicitantes de préstamos.

Asimismo, dijeron que para afrontar los riesgos en los mercados financieros se habían reforzado las exigencias en materia de liquidez y fondos propios de los bancos, particularmente de los de gran tamaño.

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