El BCE apela a la cautela y la paciencia para ajustar su política monetaria

Lisboa, 19 jun (EFE).- El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mário Draghi, apeló hoy a la cautela y a la paciencia para ajustar la política monetaria de esta institución tras el fin de la compra de deuda, y alertó de los focos de incertidumbre que existen en la zona comunitaria.

Cinco días después de anunciar que el BCE acabará a finales de año con las compras de deuda, las palabras «paciencia» e «incertidumbre» marcaron la segunda jornada del foro anual que la entidad celebra en Sintra (Portugal).

Draghi, que fue el encargado de abrir la cita el lunes con un breve mensaje en el que presentó los trabajos de esta quinta edición, fue el responsable de dar inicio a los debates este martes, con un discurso en el que entró de lleno en la actualidad económica y lo que implica para la política monetaria del BCE.

Esta política debe ser «paciente, persistente y prudente» para que la inflación evolucione de forma sostenible hacia las expectativas marcadas por el Banco Bentral, resaltó Draghi, que prometió calma para subir los tipos de interés.

«Seguiremos siendo pacientes en la determinación del momento para una primera subida de interés y seguiremos de ahí en adelante un abordaje gradual para ajustar la política», aseguró el máximo responsable del BCE, que el jueves pasado refirió que los tipos permanecerán inalterados hasta al menos el verano de 2019.

Draghi tampoco descartó la vuelta a las compras de deuda en caso de que fuese necesario: «El programa de compra de activos puede ser usado en caso de que se materialicen contingencias que no habíamos previsto con anterioridad», dijo.

El fin de este programa supone un punto de inflexión en la normalización de la política monetaria expansiva que la entidad puso en marcha en 2015 para afrontar los efectos de la crisis en la zona del euro, con la que ha invertido más de 2,5 billones de euros desde entonces.

Tras la crisis, la mejora de la economía ha llevado al BCE a decidir acabar con las compras de deuda y, en este sentido, Draghi recordó que en 2017 el crecimiento en la zona del euro superó las expectativas de la entidad financiera.

Sin embargo, en 2018 el avance se ha moderado, por debajo de las previsiones del BCE, y por ello alertó de que la incertidumbre «se ha incrementado recientemente».

En ese sentido, identificó tres focos de incertidumbre: la posibilidad de un aumento del proteccionismo impulsado por los aranceles definidos por los Estados Unidos, un alza en el precio de los combustibles debido a los riesgos geopolíticos en Oriente Medio y el temor a la «volatilidad» del mercado financiero.

Por ello, prometió a los mercados una evolución «gradual» para mantener la inflación en el camino esperado, que el banco estima en un 1,7 % para los próximos tres años.

La quinta edición del foro anual del BCE junta en Sintra a economistas, académicos y dirigentes de instituciones financieras, que este año debaten sobre fijación de salarios y precios en las economías avanzadas.

Sobre este asunto, Draghi consideró que los acuerdos en materia laboral alcanzados en Alemania, pero también en Francia y España, contribuirán a que continúe el aumento de salarios en la zona del euro.

Los paneles de este martes se centraron en los aspectos macroeconómicos de la fijación de precios y salarios, mientras que el miércoles, última jornada del foro, se abordará desde una perspectiva microeconómica.

Por la tarde, se celebrará el panel más fuerte de la cita, que juntará a Draghi con el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell; el gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda; y el del Banco de la Reserva Australiana, Philip Lowe.

La localidad de Sintra acoge desde hace cuatro años este foro del BCE, que replica un modelo que la Reserva Federal estadounidense (Fed) pone en práctica, desde 1978, en la ciudad de Jackson Hole, en Kansas (EEUU).

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