La gran banca critica duramente el impuesto al sector y alerta de consecuencias

Madrid, 29 jul (EFE).- La gran banca española ha lanzado duras críticas al Gobierno por su idea de aprobar un impuesto específico al sector para financiar las pensiones, y ha advertido de las consecuencias que podría tener sobre el crecimiento económico y la creación de empleo.

Pese a los avisos que al respecto han lanzado las principales entidades españolas durante la presentación de los resultados esta semana, el Gobierno mantiene su objetivo de aprobar dicho impuesto.

Así lo ha dejado claro el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, que ha dicho que aunque entiende la oposición de la banca, el Ejecutivo representa el interés general y no el particular de las entidades.

El Gobierno todavía no ha dado forma al citado impuesto, pero el sector sigue advirtiendo sobre las consecuencias que podría tener tanto para las propias entidades como para la economía.

Las patronales de la banca española AEB y CECA ya avisaron de que establecer un impuesto especial para los bancos tendría unos efectos recaudatorios “inferiores a los pretendidos” por el Gobierno y afectaría “de forma muy negativa” a la solvencia de las entidades.

Ambas asociaciones insistieron también en los perjudiciales efectos que tendría para la economía por el papel que sobre todo tiene la banca en su contribución “al empleo y al desarrollo de la actividad económica a través de la concesión del crédito”.

En este sentido, la principal entidad española, el Banco Santander, ha ido más allá, y ha avisado que de se replanteará su estructura legal si el Gobierno aprueba nuevos impuestos que supongan una doble imposición a los ingresos que obtengan en el exterior las multinacionales españolas.

En la presentación de los resultados semestrales, el consejero delegado del grupo, José Antonio Álvarez, aseguró que otras multinacionales podrían actuar de la misma manera por exigencia de sus accionistas.

BBVA también avisó al Gobierno de que “la fiscalidad no puede penalizar el crecimiento y la creación de empleo”.

Aunque durante la presentación de las cuentas semestrales, el consejero delegado de BBVA, Carlos Torres, no quiso referirse al citado impuesto, sobre el que dijo que “hay mucho ruido”, pero “no se ha concretado nada”, defendió que a nivel global, la contribución fiscal del grupo alcanzó los 9.881 millones de euros en 2017.

Las entidades adheridas a Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) también cuantificaron en 4.837 millones su contribución fiscal en 2017, de los cuales, 2.287 millones correspondieron a impuestos que suponen un coste para las entidades.

Bankia también alertó de que un nuevo impuesto a la banca no sólo afecta a la cotización en Bolsa del sector sino que acabará mermando su rentabilidad, ya de por sí baja, y teniendo un impacto en la solvencia del sistema.

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, incluso achacó la mala evolución bursátil de la banca a la incertidumbre acerca de los planes del Gobierno.

Igualmente, desde CaixaBank, su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, mostró su rechazo a la medida, y aseguró que “no es el momento, ni una buena idea”.

Una opinión también compartida por la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, que calificó de “injusto” el citado impuesto.

Tan injusto, dijo, que “no creo que el Gobierno sea capaz de hacerlo”.

Para Dancausa, los desafíos que tiene por delante la banca “ya son suficientes como para que nos pongan más piedras en el camino. El sector financiero no aguanta todo”, advirtió.

“Yo soy una entusiasta de que el Estado recaude más, pero mediante la vía de generación de riqueza”, ya que elevar impuestos o crear nuevos “tiene las patas muy cortas”, además de que genera desigualdad y ahuyenta a los inversores”, aseguró.

En este sentido también se expresó el consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola, que al igual que José Sevilla (Bankia) argumentó que la banca ha sufrido en Bolsa un “castigo” por el temor a la aprobación del citado impuesto, que afectará a las perspectivas de beneficios del sector.

Eso le hará menos atractivo y acabará provocando que las entidades no puedan acompañar al crecimiento de la economía y el crédito se puede “estrangular”, ya que aunque la banca seguirá dando financiación quizás el capital no pueda crecer al mismo ritmo, explicó.

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