El abaratamiento de los alimentos modera una décima la inflación, hasta el 2,2 por ciento

Madrid, 30 jul (EFE).- El abaratamiento de los alimentos y bebidas no alcohólicas moderó una décima el incremento interanual del índice de precios de consumo (IPC) hasta el 2,2 % en julio, frente al 2,3 % del mes anterior.

Según el indicador adelantado publicado hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios de consumo marcaron un descenso mensual del 0,7 % durante julio, de forma que rompe con la tendencia al alza de los cinco meses anteriores.

De confirmarse este dato el próximo 14 de agosto, los precios de consumo habrían registrado el mayor incremento interanual en un mes de julio desde 2012, cuando la inflación también se situó en el 2,2 %.

Por su parte, el indicador adelantado del índice de precios de consumo armonizado (IPCA) -que mide la evolución de los precios con el mismo método en todos los países de la zona euro- se mantuvo en julio en el 2,3 %.

La inflación, que se disparó a comienzos de 2017 impulsada por los precios energéticos, se había contenido desde mediados del año pasado hasta comenzar este año en el 0,6 %.

No obstante, esa contención en torno al 1 % en la que se situó en febrero, marzo y abril quedó atrás en mayo, cuando los precios se dispararon por encima del 2 %, tasa en la que se ha situado hasta ahora.

El profesor de Esade Javier Mena ha considerado que el dato de julio “no ha sido malo porque -el crecimiento del IPC- se ha ralentizado con respecto a junio”, y ha previsto que cerrará el año ligeramente por debajo del 2 %.

Un IPC elevado afecta directamente al poder adquisitivo de pensionistas y trabajadores, que presionarán al Gobierno y a sus empresas en las negociaciones de los convenios colectivos, para que sus pensiones y salarios recojan la inflación.

No obstante, ha añadido Mena, tanto el Banco Central Europeo (BCE) en su política económica, como los analistas a la hora de elaborar las tendencias a largo plazo, tienen en cuenta el componente subyacente, que se mantiene en torno al 1 %.

Mientras la inflación subyacente se sitúe por debajo del 2 %, el objetivo que se ha fijado el BCE, este estará “tranquilo” y no tendrá que poner en marcha otras herramientas para controlarlo, como “una subida de los tipos de interés”, ha asegurado Mena.

En el mismo sentido, la asociación de autónomos ATA ha llamado la atención sobre la repercusión que una inflación al 2 % tiene sobre la capacidad de compra y ha considerado que, “de mantenerse estos precios en carburantes y electricidad, la actividad de muchos autónomos se verá duramente afectada”, porque no podrán repercutir el incremento de costes y los terminarán asumiendo.

Para el director adjunto del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), Joaquín Maudos, esta moderación de la inflación “entra dentro de la normalidad” y “no repercute en la tasa de inflación esperada para el año 2018 (2,2 %)”.

Si eliminamos la energía y los alimentos no elaborados, la inflación subyacente se sitúa actualmente en torno al 1 %, lo que demuestra la importancia que el precio del petróleo y los alimentos frescos tienen en la evolución de la inflación, ha indicado.

“Si no hay sorpresas en la evolución del precio del petróleo en los próximos meses, tampoco la habrá en la tasa de inflación”, ha añadido.

Maudos ha llamado la atención sobre la diferencia de inflación española respecto a la eurozona, que en mayo y junio ha sido superior, ya que no es una buena noticia porque implica una pérdida de competitividad precio con los socios comunitarios.

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