El Gobierno irlandés se juega su futuro a la carta de un acuerdo sobre el brexit

Dublín, 13 oct (EFE).- El asunto de la frontera entre las dos Irlandas mantiene al Gobierno de Dublín en el centro de las negociaciones sobre el “brexit”, cuyo acuerdo final discutirán los líderes de la Unión Europea (UE) en la cumbre que celebran la próxima semana.

El Reino Unido y los Veintisiete confían en acercar posiciones para pactar una salida ordenada que siente las bases de su futura relación comercial y solucione el escollo fronterizo, como reclama el Ejecutivo irlandés, cuya propia supervivencia depende de ello.

A cinco meses de la fecha oficial de divorcio, fijada para el 29 de marzo de 2019, el calendario se agota y Bruselas quiere cerrar la próxima semana un principio de acuerdo para ratificarlo a mediados de noviembre.

El principal temor en ambos bloques, que en los últimos días han dado señales esperanzadoras, es que haya un “brexit” sin pacto, pues aviva, entre otros fantasmas, el del restablecimiento de una barrera estricta entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Bruselas, Londres, Belfast y Dublín quieren mantener la frontera tan abierta como sea posible para proteger las dos economías de la isla y su proceso de paz, pero nadie ha presentado aún una solución que satisfaga a todas las partes.

El primer ministro irlandés, el democristiano Leo Varadkar, insiste en que el futuro Acuerdo de Salida debe incluir una salvaguarda o cortafuegos para que Irlanda del Norte permanezca en el mercado interior y la unión aduanera tras el “brexit”, salvo que Londres y Bruselas hallen un plan alternativo convincente.

“Hemos dicho que es posible avanzar y celebrar una cumbre especial a mediados de noviembre para ratificar un pacto sobre el ‘brexit'”, afirmó Varadkar el jueves, tras reconocer que un fracaso al respecto podría acotar la vida de su Ejecutivo, que gobierna en minoría desde 2016 con un puñado de diputados independientes.

Su formación política, el conservador Fine Gael, también cuenta con el apoyo del principal partido de la oposición, el centrista Fianna Fáil, a través de un acuerdo por el que se comprometió aprobar tres presupuestos generales y a abstenerse en votaciones parlamentarias clave.

Este pacto ha llegado a su fin y, ante la importancia de las conversaciones sobre el “brexit”, ambos partidos estudian renovar su alianza para evitar la caída del Gobierno y dar estabilidad a su posición negociadora.

El líder del Fianna Fáil, Micheál Martin, envió este viernes a Varadkar una carta en la que le insta a mantener su cooperación, como mínimo, hasta que la UE y el Reino Unido acuerden un pacto de salida y éste sea ratificado por los parlamentos británico y comunitario.

“Estoy seguro de que coincide en que el pueblo irlandés estaría preocupado por el impacto que unas elecciones generales tendrían sobre estas conversaciones en un momento tan crucial”, escribió el dirigente centrista.

En su opinión, la celebración de unos comicios irlandeses en estos “críticos momentos” podrían crear una “inestabilidad peligrosa”, sobre todo cuando un acuerdo sobre el “brexit” podría “descarrilar ante la cambiante situación en Westminster”.

El Parlamento de Londres se ha convertido en un campo de minas para la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, acosada por sus correligionarios eurófobos y partidarios de un “brexit” duro, entre los que figura también el Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte.

El ultraconservador DUP, que sostiene al Ejecutivo de May, quien gobierna en minoría con diez de sus diputados, rechaza la opción de la salvaguarda o cortafuegos, pues cree que situaría la futura frontera con la UE en el mar de Irlanda y aislaría a la región del resto del Reino Unido.

Para los unionistas, este arreglo, además, alejaría a la provincia de Gran Bretaña en un momento en que su gran rival, el Sinn Féin, quiere avanzar en su objetivo histórico de unificación de Irlanda, aprovechando que la mayoría del electorado norirlandés votó en contra del “brexit”.

La tercera opción fronteriza, esbozada esta semana por el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, plantea que las mercancías que entren desde el Reino Unido a la UE a través de la isla de Irlanda sean sometidas a una supervisión previa y casi siempre digital.

El “desafío” de la negociación sobre ese tema es garantizar que esos procesos de vigilancia sean “sencillos” y que no sean gravosos”, dijo.

Un “brexit” con acuerdo, recordó Varadkar, significa que habrá un periodo de transición al menos hasta final de 2020, “muy pocas cosas cambiarán sobre el terreno y la gente tendrá tiempo para adaptarse a una nueva relación comercial”, mientras que lo contrario sería “un salto al vacío”.

Javier Aja

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