Mejor formación y diálogo social para «gobernar» el futuro del trabajo

Madrid, 11 dic (EFE).- Gobierno, patronal y sindicatos coinciden en que las mejoras en la formación continua de los trabajadores y los acuerdos laborales fruto del diálogo social serán las herramientas indispensables para «gobernar» los cambios que traiga consigo el futuro del trabajo.

Así lo han manifestado hoy los máximos protagonistas del mercado laboral en España, quienes han abogado por adelantarse al futuro y tomar conciencia de cuáles serán las necesidades y adoptar decisiones para «no ser arrollados por el cambio».

El presidente del Consejo Económico y Social (CES), Marcos Peña, ha asegurado hoy que «el futuro no está escrito» y que depende de la gobernanza del presente y de cómo se gestionen las nuevas tendencias demográficas, migratorias, climáticas, tecnológicas y políticas.

En esta gobernanza han de ser «partícipes y cómplices» los agentes sociales y económicos, algo en lo que ha coincidido el director de la oficina en España de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Joaquín Nieto, quien ha añadido que el futuro del trabajo «no esta escrito en la estrellas sino que dependerá de las decisiones que se adopten».

Para la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, «el mercado de trabajo se enfrenta a una de sus mutaciones más profundas», con una triple transformación derivada de la revolución tecnológica, de los cambios demográficos y de la toma de conciencia de los desafíos medioambientales.

Ello conllevará la destrucción de algunos empleos (en cadenas de producción, banca o el sector servicios) y la aparición de otros nuevos relacionados con la economía verde, el cuidado de personas o los STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Estos cambios, ha explicado Valerio, traerán consigo un nuevo modelo de trabajo, con mejoras de conciliación o más emprendimiento, pero también puede suponer una pérdida de derechos o mayores desigualdades sociales o de género.

Por ello, la ministra ha insistido en la necesidad de fomentar la formación continua y permanente, desde la infancia, con una formación profesional reglada y también para el empleo y fomentando cualidades «soft» como la creatividad, versatilidad, empatía o resiliencia.

Pero es que «la calidad del trabajo que España sea capaz de generar dependerá de las condiciones que las empresas sean capaces de implantar», ha asegurado el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien ha defendido el diálogo bipartito, que ha de venir antes del tripartito, y que es «la base del dialogo social».

El líder de la patronal ha abogado por una mayor formación, pero en la que empresas y trabajadores puedan decidir los conocimientos y habilidades a implementar, porque son los que mejor conocen la realidad del mercado laboral.

«La digitalización, la robotización, la innovación, la formación, la inclusión y la igualdad son tendencias imparables», ha dicho Garamendi, y han de ser vistas más «como una oportunidad que como una amenaza para el trabajo».

En este sentido, ha defendido la incorporación de la tecnología, que facilitará la implantación del teletrabajo, porque «trabajar en equipo ya no requerirá de la presencia fija», al tiempo que mejorará problemas de conciliación e implementará la igualdad de género.

También el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha apostado por una «transición justa» hacia el futuro del trabajo mediante más y mejor formación, con mayor inversión en ella y a lo largo de toda la vida del empleado, lo que requiere adoptar una normativa específica.

Otra cuestión fundamental será el reparto del incremento de la productividad, de la riqueza que se genera, si bien ha reconocido que «aquí no vamos a estar todos de acuerdo».

Este reparto podría realizarse vía impuestos, ha dicho, o a través de los salarios, aunque «los datos muestran que van en sentido contrario», ha concluido.

Para el líder de CCOO, Unai Sordo, el «gran reto» del futuro del trabajo será cómo se gobiernan las transiciones de empleo, es decir, si se van a cogobernar o a realizarse como una relación anárquica, algo para lo que el diálogo social y la negociación colectiva son «elementos absolutamente centrales».

«Hace falta llevar a cabo una prospección del empleo», ha dicho Sordo, para averiguar en qué sectores se generarán y apostar por una mejora permanente de los conocimientos con «una visión integrada», porque «no es muy coherente un sistema de formación como el que se reclama con un mercado laboral con la elevada rotación que tiene».

Sordo ha insistido en la puesta en valor del papel que ejercen los interlocutores sociales en el sociedad actual y ha confiado en que lo sigan ejerciendo en el futuro «para que los cambios no nos pasen por encima, porque las reacciones sociales son imprevisibles».

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