La capital china del carbón apuesta por la «minería verde» para revitalizarse

Datong (China), 15 dic (EFE).- Con un ojo puesto en la transición energética y otro en el cuidado del medioambiente, la capital china del carbón, Datong, en la provincia septentrional de Shanxi, ha apostado por la «minería verde» para revitalizar su industria energética y hacerla más sostenible.

Shanxi, que cuenta con un tercio de las reservas de carbón de China, vive un proceso de renovación energética debido a la intención del Gobierno de recortar la producción de este mineral en los próximos años, tanto por el exceso de capacidad como por la contaminación que afecta a gran parte del norte del país.

En aras de mantener una explotación sostenible a largo plazo, la principal compañía minera de Datong comenzó en 2003 la construcción del parque industrial de Tashan, en funcionamiento desde 2009 y que opera bajo el lema de «carbón negro, minería verde».

Con una inversión estimada de 3.034 millones de yuanes (440,9 millones de dólares o 388,6 millones de euros), el primer complejo de «minas verdes» de China reúne una veintena de proyectos, que van desde la propia explotación del carbón hasta su reutilización para la producción de químicos, electricidad o cemento, entre otros.

En este sentido, el parque aprovecha los deshechos producidos por la mina, tales como CO2, agua contaminada o el propio calor desperdiciado, para ser utilizados por el resto de iniciativas del complejo, en una suerte de «economía circular».

El propio «reciclaje» del agua contaminada es uno de los elementos más novedosos: un circuito cerrado purifica el 100 % del agua de la mina, que es reutilizada para regar las zonas verdes del parque, enfriar los hornos o insertarse en el resto de procesos industriales.

Asimismo, la mina ha cambiado la explotación a cielo abierto tradicional por la extracción subterránea con vehículos, de forma que el número de accidentes «se ha reducido extremadamente», señaló a Efe Ge Lilong, uno de los encargados de la seguridad del parque.

«En las anteriores minas de carbón hacíamos prácticamente todo con las manos y había muchas más cosas de las que preocuparse, pero aquí el proceso está mucho más mecanizado», indicó.

Dicho soterramiento revierte a su vez en una emisión de gases contaminantes mucho menor, una cualidad que «mejora la calidad del aire» y convierte a Tashan en la planta «más completa de la provincia», según unas autoridades que, no obstante, no ofrecen datos precisos sobre el volumen de emisiones del complejo.

De lo que sí hay números, empero, es de los 23 millones de toneladas de carbón que se extraen cada año de la mina, después de reducir un 15 % su capacidad en 2016 para cumplir con las nuevas regulaciones del Gobierno.

Para Li Sichao, ingeniero de 29 años, es un «orgullo» poder aplicar todo lo que aprendió en la universidad en su día a día en Tashan, razón por la que no se plantea cambiar de trabajo.

«No hay ninguna mina como esta. Con lo complicado que es entrar aquí, sería una tontería pensar en dejarlo», comenta entre risas.

Proyectos como el de Tashan están encaminados a sustituir paulatinamente al resto de minas de Shanxi, como es el caso de la explotación de Jinhuagong, abierta en 1956 a unos 12 kilómetros al noroeste de Datong.

Productora de 4,5 millones de toneladas de carbón al año y con unas reservas de más de 150 millones, en Jinhuagong conviven lo nuevo y lo viejo: un equipamiento avanzado con modernas baterías para los cascos que contrastan con unas instalaciones necesitadas de una reforma integral.

En cualquier caso, el Gobierno de Pekín ostenta la última palabra sobre una política energética orientada a la eficiencia de recursos, razón por la que Jinhuagong cerrará tarde o temprano sus puertas, aunque desde las autoridades provinciales no precisan una fecha específica.

Esto abre un horizonte de incertidumbre para las 50.000 personas, 6.000 de ellas trabajadores del complejo, que viven en las inmediaciones de la explotación minera, una zona construida especialmente para los mineros y sus familias.

Sin embargo, las autoridades provinciales niegan que la «minería verde» vaya a terminar con estos trabajadores en el paro: la mayoría de ellos serán reubicados en nuevas minas o en otros proyectos relacionados con el sector.

Javier Castro Bugarín

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