Las plataformas de la España olvidada piden infraestructuras dignas

Madrid, 5 ene (EFE).- Las plataformas ciudadanas se han reactivado coincidiendo con las últimas averías en los trenes extremeños y estrenan 2019 con el anuncio de movilizaciones con las que quieren evidenciar que en España quedan infraestructuras obsoletas, núcleos aislados y previsiones de obras olvidadas.

Cuando el 1 de enero la red ferroviaria extremeña hizo aguas, plataformas ciudadanas de todo del país recuperaron protagonismo y algunas, como «Soria ¡Ya!», proyecta una gran manifestación en Madrid, a la que se podría sumar «Teruel Existe», para denunciar el abandono institucional que sufren las dos provincias más despobladas de España.

Pero la primera en reaccionar tras la avería del tren Badajoz-Madrid fue la plataforma extremeña «Milana Bonita», que promoverá una demanda colectiva contra Renfe y Adif «porque las disculpas, los encuentros políticos y las fotos ya no sirven».

Y tras ella, «Soria ¡Ya!» reactivó su programa de reivindicaciones y retomó la convocatoria de una gran manifestación, como la celebrada en 2003 en Madrid, junto a «Teruel Existe», para llamar la atención sobre los núcleos despoblados y manifestar el hartazgo de muchos ciudadanos ante las promesas incumplidas.

La plataforma «Viriatos de Zamora» acabó 2018 pidiendo en el pleno de las Cortes regionales un plan de dinamización para la provincia por entender que se trata de una cuestión de «supervivencia territorial».

Y también en Castilla y León, la plataforma de usuarios de la AP-1, en Burgos, ha sido muy combativa en la demanda de gratuidad del peaje para evitar la siniestralidad que arrastra la N-1 en esta provincia.

Otro colectivo, la Plataforma por el Tren Público en La Sagra (Toledo) ha llamado a «recuperar la conciencia ciudadana y el espíritu de lucha vecinal» y ha anunciado que se volverá a movilizar este año para conseguir un tren de Cercanías para Illescas y La Sagra.

Además, esta plataforma lleva casi dos décadas planteando la ampliación de la línea C-5 y la implantación de trenes lanzadera que alivien el colapso diario que se vive en la A-42.

También en Toledo, en Talavera de la Reina -la cuarta ciudad de España con más paro en 2017- se constituyó en julio de ese mismo año la Mesa por la Recuperación de Talavera y su Comarca y, entre otras materias, exige también la electrificación y desdoblamiento de las líneas de tren que atraviesan esta zona, pues se da la circunstancia de que es la misma que une Madrid con Extremadura.

El aislamiento también llega a Andalucía, y en Granada la desconexión ferroviaria que durante tres años y medio ha aislado la provincia dio lugar a la «Marea Amarilla», plataforma que nació en 2016 para exigir la llegada del AVE.

A esta se han sumado las plataformas «Granada en marcha», «Ave sí pero no así» y la asociación de Amigos del Ferrocarril de Baza y Guadix, que reclaman la reapertura de la línea de tren entre Andalucía y Murcia.

La Comunidad Valenciana también está a la cabeza de las reivindicaciones y el movimiento #QuieroCorredor, impulsado por la asociación valenciana de empresarios, aúna las reivindicaciones sobre un Corredor Mediterráneo ferroviario, que vaya de Andalucía a Cataluña.

Este movimiento recoge firmas para completar en 2025 «el tren que cambiará nuestras vidas» que, en su página web, acumula ya más de 130.000 firmas.

Desde los años ochenta, los vecinos de Murcia llevan reivindicando el soterramiento de las vías de tren.

En 1991 conformaron una plataforma que, durante años, se concentró cada martes en el entorno del paso a nivel de Santiago el Mayor para hacer esta petición.

Aunque en 2006 se firmó un protocolo que confirmaba la obra, las continuas modificaciones del proyecto hicieron aflorar las protestas en septiembre de 2017 y tras 479 días ininterrumpidos de concentraciones en las vías del tren se recuperó el compromiso de soterramiento, que ya se inició y concluirá en 2022.

Históricamente, Asturias también ha sufrido el aislamiento en infraestructuras.

En este caso, el Gobierno del Principado, PSOE, IU, sindicatos, cámaras de comercio y asociaciones ciudadanas constituyeron en marzo de 2017 la Alianza por las Infraestructuras del Estado.

Una plataforma que reivindica la finalización de las principales obras pendientes, como la variante ferroviaria de Pajares que, según las última previsiones, estará acabada en 2023 y permitirá clausurar el trazado decimonónico que serpentea por el puerto que comunica Asturias y León.

Sus vecinos gallegos llevan años esperando la llegada del AVE. En la provincia de Lugo, por ejemplo, la plataforma «Lugo non perdas o tren», no se cansa de exigir al Gobierno la conexión de la ciudad con la red de alta velocidad.

Más allá de la línea a Madrid, una vez que el Alvia conecta Ourense con la capital española en menos de cinco horas, la reivindicación de los gallegos se centra en los servicios regionales, con diversas plataformas en defensa del tren como la de Ferrol-Ribadeo o A Coruña-As Mariñas, para viajar entre las principales localidades.

Veinte años lleva en Mallorca una plataforma ciudadana que reclama que se construya la línea de tren hacia la zona del Levante de la isla y, recientemente, nació otra antiautopista, que se opone al desdoblamiento de la carretera entre las localidades de Campos y Llucmajor y pide una mejora del transporte público en la zona, incluido el tren.

Pero no todos quieren más infraestructuras. En Navarra se han constituido varias plataformas relacionadas con el proyecto del tren de alta velocidad, pero no para su defensa, sino en contra del mismo.

Así, los colectivos AHT Gelditu Elkarlana, Asociación Zona Media por el Tren, Fundación Sustrai Erakuntza, Mugitu! Mugimendua y Plataforma Ribera por el Tren Social No al TAV trabajan en favor del tren convencional y se oponen a la alta velocidad.

Begoña Fernández

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